Publicado: 16.12.2015 20:05 |Actualizado: 16.12.2015 23:00

La odisea en España del refugiado sirio pateado por la periodista húngara

Osama Abdul Mohsen y dos de sus hijos fueron recibidos con los brazos abiertos. Tres meses después, aún no han podido reunirse con la madre y los otros dos hijos que malviven en Turquía. "El Gobierno exige unos documentos que saben que son imposibles de conseguir porque hay que solicitarlos a la Embajada siria y él está perseguido"

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Osama con su hijo Zaid tras la patada de la periodista Petra Lászlo.

Osama con su hijo Zaid tras la patada de la periodista Petra Lászlo.

MADRID.- Los jugadores del Atlético y del Barcelona salieron con camisetas en apoyo de los refugiados, el presidente del Real Madrid –Florentino Pérez- incluso lo recibió a él y a su familia en el palco del Santiago Bernabéu. Una inusitada ola de aliento ante la crisis migratoria, provocada en parte por la guerra en Siria. Hasta el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, les prometió el cielo. Hoy, tres meses después de aquellos focos mediáticos, la familia de Osama Abdul Mohsen sigue rota.

La historia del patriarca de la familia y sus hijos se hizo mundialmente conocida por la miserable patada de la periodista húngara Petra Lászlo en la frontera de Rozske (Hungría). La humillación fue superada gracias al gesto de Miguel Ángel Galán, presidente de Cenafe (la Escuela nacional de entrenadores de fútbol), quien logró traerlo a España en un maratoniano viaje y darle alojamiento y trabajo, ya que en Siria era técnico de un equipo de fútbol. Una vida nueva.

Fernández Díaz se apresuró en afirmar que el Gobierno no pondría trabas a la reunión familiar. "Como ministro del Interior no voy a poner ningún obstáculo ni objeción a que este hombre, del que sabemos toda su historia y que es un entrenador de fútbol, pueda acoger a su familia de Siria, estar en Getafe, rehacer su vida, integrarse en España y ser feliz con su familia que es lo que deseamos todos". Pero el sueño aún no se ha cumplido.



Galán hizo todas las gestiones. El padre vive en Getafe con dos de sus hijos –el pequeño Zaid y Mohamad-, está haciendo los cursos de entrenador y trabaja con Cenafe como responsable de relaciones internacionales. “Hasta está aprendiendo español por las mañanas”, cuenta Galán. Cierto es que lograron el visado para ellos tres en poco más de una semana, algo casi inaudito en España. Pero todo está parado para el resto del clan, que se encuentra en Turquía. Allí, en Mersin, al sur del país, donde se hallan miles de refugiados sirios como ellos, malviven con diez euros al día. El 1 de enero se les acaba el contrato del piso y no saben qué pasará.

La carta enviada por Osama Abdul Mohsen a Rajoy.

Este miércoles, Osama ha recibido la comunicación de que le deniegan el visado a su mujer y a sus otros dos vástagos. “Nos piden una serie de documentos que son imposibles de conseguir porque hay que solicitarlos a la Embajada siria y a Beirut”. El Ejecutivo exige el certificado de antecedentes penales, certificados médicos y un documento acreditativo del vínculo familiar. Por si fueran pocos obstáculos, el hijo mayor tiene el pasaporte caducado y no puede renovarlo. “El Gobierno no entiende que la Embajada siria le dice ‘no’ a Osama porque es un perseguido político”.

Hace dos semanas saltaron las alarmas. Les llamaron para informarles de que había problemas con la concesión de los permisos de residencia. “Y ahora nos piden toda esta documentación, que es como no concederles el visado porque saben que no pueden. El Gobierno no parece comprender que se trata de una situación excepcional. Hemos llamado a Génova, al PP, para hablar con ellos y nos dicen que no nos pueden atender porque están de campaña electoral”. Quizás la campaña detiene la maquinaria gubernamental, pero no la vida de los refugiados. Y en estas fechas. Esta es la Navidad de la familia de Osama.

Zaid, el menor, de siete años, el que cayó en brazos de su padre por la zancadilla de aquella periodista, no para de llorar. Quiere estar ya con su madre, a la que no ve desde hace dos años. “Ha sido un mazazo. Toda la familia se encuentra mal”. Galán, Osama y los dos hijos que viven con él en Madrid aguardan ahora a un cambio de parecer tras las elecciones de este domingo. “Puede depender de si sigue Rajoy o hay otro presidente”.

Tampoco ha concedido el Ejecutivo a los tres residentes en España el asilo y la protección internacional, que también podría servirles para traerse a su familia desde Turquía. Como última tentativa, Osama envió una carta sin respuesta a Rajoy: “Le suplico y le ruego como ser humano que ordene el visado de mi familia para poder pasar las navidades juntos. Piense que hemos escapado de una guerra y que llevo cuatro años dando tumbos. Y ahora tengo la oportunidad de empezar una nueva vida en su país. Por todo lo expuesto, le solicito que me ayude”.