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"Ojalá no se dude del estilo cuando no se gane"

Cuatro años después de aterrizar, Fernando Hierro, el primer director deportivo de la Federación, vive su último día en el cargo

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Ultimo día como director deportivo de la Federación. El propio Fernando Hierro retira del terreno de juego una portería pequeña utilizada durante la sesión fotográfica. 'Es el respeto por el campo y por el fútbol', se explica. 'Me voy porque se ha cumplido un ciclo', sentencia.

¿Su cargo ha servido de algo?

Sí, para dotar a las categorías inferiores de un funcionamiento. Además, la absoluta no es sólo una convocatoria, hay patrocinadores, hay anuncios

Anuncios que distraen.

Se han hecho sin interrumpir la preparación deportiva y se han repartido. En mi época, los hacíamos siete, ahora participan todos para no saturar a unos pocos. Además, la Federación tiene que tener ingresos.

¿Tuvo el poder que quiso?

No luché por cuotas de poder, sino por ser uno más del trabajo en equipo. Si por poder se entiende trabajar con libertad, digo que sí, me han dejado trabajar y disponer. Pero hay una barrera, la confección de las listas. Todos los seleccionadores se han sentido libres, aunque, si hemos tenido que hablar, hemos hablado.

Con Luis eso no se dio.

Con Luis hubo una base de respeto. Él entendió que yo no era necesario para el primer equipo y sí para las categorías inferiores. Jamás me metí en una parcela suya, así que me empapé del funcionamiento de las categorías inferiores.

¿Entendió que Luis no le dejara intervenir?

Entiendo que cuando llegué tenía que convencer a todo el mundo de que era necesario un director deportivo. Pagué el peaje de ser el primero. Tuve que explicar, primero a nivel institucional, que aparecía una figura que no había existido en 110 años de historia. Después tuve que convencer a los seleccionadores, porque de la noche a la mañana hay alguien que tiene que tomar decisiones y que traza el camino a seguir.

¿Luis le rechazó?

No fue ningún rechazo. Luis quería trabajar con esa libertad y nadie le impuso nada.

Nada más llegar, revolucionó a los seleccionadores de las inferiores pero sin resultados.

De 14 competiciones en cuatro años, hemos estado en 12.

Ya, pero títulos sólo el de la sub-21 de hace seis días. ¿Eso redime su trabajo?

Depende. Si dos subcampeonatos de Europa es negativo... Los títulos son una línea muy delgada. No se puede ser campeón de todo y en todo. El que pretenda conseguir eso no está dentro de la realidad. Llegará un momento en el que no se consigan títulos y eso no tiene que empañar el magnífico trabajo de cantera que se hace en España.

Su gran error, ¿López Caro?

Me alegro de que me haga esa pregunta. Cuando López Caro llega, España llevaba ocho años sin participar en una fase final de un Europeo sub-21. La mitad de la clasificación la hace Sáez y la otra mitad él. Fue un excelente compañero de viaje, un excelente seleccionador y un excelente compañero. Algún día tendrá el reconocimiento quese merece como entrenador.

Entonces, ¿por qué no siguió?

Porque entendió que se le abría una posibilidad nueva.

¿No influyó que en aquel torneo sub-21 de 2009 se le descontrolara el vestuario?

No, en aquel Europeo nos tocaron Alemania e Inglaterra, que luego fueron los finalistas. Que no se puede luchar siempre por los títulos, dependemos de las generaciones que vienen. En el que acabamos de ganar, no ha estado Alemania, campeona hace dos años, ni Italia, Holanda, Francia. Han estado Bie-lorrusia, Ucrania, Islandia

¿Se ha venido arriba en sus pretensiones para seguir?

Para nada, los éxitos no son de nadie, le pertenecen al trabajo que hace el fútbol español.

Cuando lleguen las derrotas, ¿se tiene que insistir más en el estilo?

Ojalá que no se dude del estilo cuando no se gane.

La exageración del estilo, ¿es una virtud o un defecto?

Nunca se había dicho que España tiene un estilo. Ahoraha encontrado su forma de ser. La absoluta lo ha marcado y los pequeños lo han seguido sin tener los mismos jugadores, porque jamás se va a tener ese mismo talento que hay en los mayores. Pero eso no va a ser eterno. Habrá generacionessin que aparezcan centrocampistas con esa técnica para pasar el balón, ese uno para uno tan bueno y desequilibrante.

¿Ha sido un jefe duro? En Lisboa, tras el 4-0, se le vio enfadado con los jugadores.

Enfadado, no, preocupado. Es una responsabilidad ser campeón del mundo, hay una estrella. Hay que pelearla y defenderla. Como jugador me enfrenté a Alemania, Francia o Argentina y sé la motivación que me generaba. España tiene que saber competir con eso. Para ella ya no hay amistosos.

¿Impuso el carácter que tenía de jugador?

He sido directo con los jugadores, con los seleccionadores y con los directivos. No tengo otra forma de ser. Me sorprende que se hable de mi carácter.

¿Milla es el relevo natural de Del Bosque?

Las cosas tienen que ir despacio. Milla es un excelente seleccionador, es futuro. Hay que dejar que siga su evolución. Es un enamorado de la gente joven. Magnífico trabajo.

¿Se va por la mala relación con Jorge Pérez, el director general de la RFEF?

La gente puede hablar lo que le de la gana. A Jorge Pérez le conozco desde hace 20 años. No me voy teniendo mala relación con nadie. Todo lo contrario.