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Los ojos de Dunga en el área

El sevillista Luis Fabiano ha recuperado el gol a tiempo. El delantero más seguro del Mundial compensa la austeridad de un entrenador que sólo vive para ganar

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Luis Fabiano está feliz. Ha derrotado a un imperio. Ante Costa de Marfil, encontró el gol con decisión y trampas. Y como la historia demuestra que así también se ganan campeonatos, Luis Fabiano saluda como los héroes en un país que siempre sospecha de él. Es el peso del pasado. Ha heredado el papel que antaño desarrollaron Careca, Bebeto, Romario, Ronaldo e incluso Adriano. Y con casi 30 años, no tiene la propaganda suficiente. Lo sabe él y lo sabe la torcida. Quizá por eso se le juzga con tanto celo como a Serginho, aquel delantero centro con el que Tele Santana pretendió ganar el Mundial de España 82.

Por eso esta tarde, ante Portugal, volverá a juzgarse a Luis Fabiano, a analizar cada balón que pase a su lado. Se da por descontado que no serán muchos. Aquellos tiempos en los que Brasil producía opciones de gol a mansalva pasaron a mejor vida. Hay que viajar al Mundial de España 82, a lo sumo México 86, y entonces Luis Fabiano empezaba a vivir. Pero ni siquiera eso reduce la contaminación con la que se le juzga.

Su representante, José Fuentes, se ha enfrentado a este debate: 'Luis Fabiano merece cobrar lo que Drogba o Ibrahimovic'. Dunga no ha escuchado a nadie. Directamente, lo ha convertido en su hombre de área y quizá ahí radique otro de los problemas del delantero. No hay decisión de Dunga que no se menosprecie en Brasil. Hay quienes votaron a favor de Adriano, pasado de peso y educación, sólo para hacer daño al seleccionador.

Con casi 30 años, el ariete hace el papel de Careca, Ronaldo, Bebeto o Romario

Luis Fabiano ha sabido resistir. Hoy, vuelve a compararse a los mejores. En un Mundial en el que se fallan tantos goles, él es un seguro. Ha recuperado el gol y hasta la mano de Dios para los Mundiales. Ha mostrado la independencia que hizo célebre a Careca en los tiempos de Lazaroni o a Romario y Bebeto en los de Parreira. Y, aunque al país le moleste, el delantero ha reivindicado la psicología de Dunga, porque 'siempre ha hablado conmigo y me ha animado'. Y Dunga, que ha prohibido las entrevistas exclusivas, no acepta preguntas. 'No estoy de acuerdo. Luis Fabiano no tiene que demostrar nada'.

En realidad, el delantero representa el eterno problema de Brasil. No hay manera de contentar a esa legión de periodistas, a los que encanta pisar defectos. Luis Fabiano es uno de ellos. Otro es Dani Alves. Hoy, por fin, jugará, pero entonces echan de menos a Elano, el extremo decisivo en los dos primeros partidos. Por eso Dunga dice que, ante la imposibilidad de contentar a todo el mundo, le basta con hacer caso a su conciencia. Por eso tampoco hay convencionalismos en su manera de operar. La crítica no entiende que Gilberto Silva y Felipe Melo, dos futbolistas de un corte tan austero, vigilen el medio campo. Y con la idea de que rectifique, le recuerdan que Brasil aún no se ha enfrentado a nadie. Pero las ideas del seleccionador no tienen oídos.

En un campeonato en el que se fallan tantos goles, él es una garantía

Hoy podría ser ese día en el que Brasil se mida a un enemigo de su categoría. Hay quien dice que Portugal tiene mejores futbolistas. Desde luego, los centrales, Carvalho y Alves son más jovenes que Lucio y Juan, cuyos nombres enlazan con la prehistoria. Pero, en realidad, este partido sólo es decisivo para Portugal, para saciar el instinto de Cristiano Ronaldo.

Brasil tiene derecho a ser un equipo conservador y con Dunga no extrañaría que lo fuese. Para ser primero de grupo, le basta con el empate. Y, en cualquier caso, hay poca cosa que vaya cambiar. Y Luis Fabiano lo sabe mejor que nadie. Hace tiempo que aprendió a vivir en la austeridad y a no desesperarse en el área. Algo que, por cierto, no le pasaba a Serginho en España 82. Pero eran otros tiempos, claro.