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La oscura caída de un mito americano

El técnico universitario, acusado de encubrir abusos sexuales

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Joe Paterno era un dios en Filadelfia. El veterano entrenador era visto como un Luis Aragonés del fútbol americano, una mezcla de tradición y populismo, la encarnación de los valores de la vieja América en el juego del balón ovalado, las hombreras y los cascos. A sus 84 años seguía en activo, era una de las grandes leyendas del deporte americano y podía presumir de llevar casi seis décadas entrenando al equipo de la universidad Penn State (Pennsylvania).

Todo termina en la vida. Y Paterno ha finalizado sus gloriosos días en el deporte de la peor manera posible. El miércoles se vio obligado a dimitir por un asunto feo: ha sido condenado por encubrir a uno de sus ayudantes en ocho casos de abusos sexuales a niños, que se prolongaron durante 15 años.

Paterno supo durante años que un ayudante abusaba de niños

Poco después de su dimisión, el consejo directivo de la universidad confirmó su baja. 'Joe Paterno cesa como entrenador. El cese se hace efectivo de forma inmediata'. La carrera del técnico, quien fue entrenador jefe durante 46 años, ganó 400 partidos y dos campeonatos nacionales, terminó realmente el pasado sábado, con la decisión del Gran Jurado de Filadelfia, que dictaminó que conocía los abusos desde 2002 y miró para otro lado hasta 2009.

Jerry Sandusky, de 67 años, y posible sucesor de Paterno como entrenador jefe, era quien cometía los abusos. Sandusky dirigía una fundación para niños con necesidades económicas y los llevaba a entrenarse a la universidad. El asunto estalló cuando otro entrenador vio a Sandusky abusando sexualmente de un niño en las duchas.

Ayer se registraron incidentes graves en el campus de la Penn State University. Miles de estudiantes tomaron las calles para protestar por el despido de Paterno. Entre gritos de 'Queremos a Joe de vuelta' o 'Joe no se va', los manifestantes volcaron una furgoneta de televisión. Los antidisturbios, utilizando sprays de pimienta, dispersaron la manifestación. En Filadelfia explican que el fuerte apoyo de los universitarios a Paterno tiene su base en los millones de dólares que el técnico ha ido donando a la universidad durante décadas.

Joe Paterno era un entrenador a la antigua. Odiaba la tecnología, sus jugadores llevaban equipaciones pasadas de moda. Y él era todo un personaje. Siempre igual. Gafas de concha y pantalones exageradamente cortos a la altura del tobillo que mostraban sus calcetines blancos. Así vistió durante medio siglo.

'Cuando Joe se retire declaró en una ocasión Bobby Bowden, técnico de Florida State pasará a la historia como el entrenador más grande en la historia del fútbol americano'.

El pederasta dirigía una fundación que llevaba niños a la universidad

Paterno, un chico de Brooklyn, solía recordar con nitidez el día que llegó a la universidad de Penn State, con 23 años, en 1950. 'Aquello parecía un cementerio: no había dónde tomar un trago ni un plato de espagueti', decía.

Después de su destitución, el entrenador jefe emitió un comunicado: 'Estoy decepcionado con la decisión de la universidad, pero tengo que aceptarla. Ha ocurrido una tragedia, y todos debemos tener paciencia para dejar que la justicia actúe'. En un comunicado anterior, Paterno había lamentado lo sucedido: 'Esto es una tragedia y uno de los grandes disgustos de mi vida. Echando la vista atrás, me gustaría haber hecho más'.