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El Papa que se inspiró en el fútbol

Bergoglio es hincha del equipo argentino San Lorenzo de Almagro, creado por los curas hace 105 años

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Un minuto después de que el nuevo Papa apareciese en el balcón de la Capilla Sixtina, en las redes sociales avisaron que Jorge Mario Bergoglio no es como los demás. Se trata de un fanático del fútbol, lo que significa demasiado siendo argentino y lo que tal vez justifique que Bergoglio tenga fama de ser un defensor de los pobres. Aún más si se sabe cual es el equipo de sus amores, nada menos que el San Lorenzo de Almagro, un club que fue creado por los curas con una idea, por cierto, muy vehemente de la vida.

Bergoglio no había nacido en 1908 cuando el padre Salesiano Lorenzo Bartolomé fundó el club para sacar a los muchachos de los peligros de la calle. Pero cien años después fue el nuevo Papa, quien ofreció la misa conmemorativa en el centenario de un club que nació con un lema racial ('hay que romperse todo para vencernos') y que lo ha aplicado durante casi toda su vida.

Basta con conocer sus ápodos ('Los Matadores', 'Los Camboyanos' 'Los Carasucias'....) que transmiten ese perfil apasionado, agresivo y de sangre caliente que en el mundo entero se asocia a San Lorenzo de Almagro. Sobre todo, desde que ganó el campeonato en 1946, con los goles de Pontoni, e hizo una gira por Europa en la que fue capaz de meter diez goles a Portugal en un solo partido. Bergoglio, en aquella época, ya era un asiduo al Gasómetro, el estadio de San Lorenzo: iba entonces de la mano de su padre y, naturalmente, hoy se le puede hablar de Juan Carlos Lorenzo, de Scotta, de Zubeldia, de Héctor Veira y, en definitiva, de todas las leyendas de San Lorenzo, porque son muy afines a su vida.

¿Hasta qué punto se manifiesta eso en la personalidad del nuevo Papa? En realidad, Bergoglio es un hombre discreto, que no es fácil que conceda entrevistas. Ni siquiera en las piezas que se han escrito de él como hincha de San Lorenzo en revistas como El Gráfico, la más leída de Latinoamerica, apenas aparecen frases entrecomilladas suyas. Pero sí se sabe que, a pesar de ser de perfil bajo, es un hombre de personalidad con datos contundentes en su biografía. A los 37 años, llegó a ser jefe de los Jesuitas en su país y ni mucho menos pertenece al ala más conservadora de la Iglesia Católica. Algo que cuaja con su enorme afición por el fútbol que en Argentina es como una religión. De ahí que a su alrededor salga gente tan extremista y que hoy pasen cosas como las que denuncia el ex seleccionador César Luis Menotti, quien habla 'de una locura permanente y de un estado de estrés absoluto en el fútbol argentino'.

Es imposible que siendo como es un hincha de San Lorenzo, un equipo tan golpeado por las dificultades, Jorge Mario Bergoglio sea ajeno a todo ello. Y para que lo sepa no hace falta que pertenezca a ese ala radical del fútbol argentino que Jorge Valdano definió así: 'la tribuna es un palco perfecto para que el gamberro (fanático) se vuelva célebre; a través del acto de vandalismo llega a tener cierta consideración pública. Para estos chicos, salir en un periódico con un palo en la mano y con cara de asesino es un elemento más de prestigio'. Por lo tanto, hay cosas que, en su condición de hincha, no hace falta contarle al nuevo Papa, porque ya las ha vivido en directo. Algo que tal vez le diferencia del pasado en la Capilla Sixtina.