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"Paquillo es un caso único; debe pagar y cumplir toda su pena"

Ex campeón mundial en 20 km marcha y bronce olímpico en 50 km

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Excelso marchador, Valentí Massana (Barcelona, 1970) se dedica ahora a medir los campos magnéticos del acelerador de partículas de Cerdanyola, el Sincrotón, sin dejar de mirar, con ojo crítico, su antigua disciplina.

¿Preocupado por la marcha española?

Claro, no sólo por la marcha, sino por el deporte en general. No hay relevo generacional.

Y a los veteranos les cuesta.

Lo de María Vasco ha sido muy mala pata y la marcha femenina tiene continuidad en Beatriz Pascual, que es relativamente joven, pero nos tienen que preocupar los 50 km: Mikel Odriozola cumplirá 37 años, García Bragado, 41, y son nuestros únicos representantes. Si Molina no da el salto, quedarán vacíos. Y en 20 km, hemos llegado con lo puesto, en condiciones precarias.

Y no estaba Paquillo.

Ese es uno de los casos más escandalosos de los últimos años del atletismo nacional.

¿Por qué?

Nos ha hecho mucho daño, la ha hecho muy gorda y la tiene que pagar. No pasa nada, todo el mundo se equivoca y él tiene que cumplir su castigo y pagar con la sociedad.

¿Teme que no sea así y no cumpla toda la sanción?

Espero que no. Algo así perjudica la credibilidad en general y la de los éxitos que hemos logrado de manera limpia y con nuestro esfuerzo. Hace doblemente daño. Aunque en el futuro consiga éxitos, yo no sé si los celebraré porque, tal y como ha ido, creo que ha habido una falsa ingenuidad por parte de las instituciones españolas.

¿No comparte su postura?

No es creíble que, habiendo encontrado sustancias dopantes en su casa, diga que no ha tomado nunca, confiese lo confesable, ponga cara de arrepentimiento y con eso ya haya suficiente para que le rebajen la pena a la mitad. Confío en que se aplique la regla Osaka, que dice que el deportista castigado en su país por más de seis meses no podrá participar en los siguientes Juegos.

Los pronunciamientos han ido en otro sentido...

Hace mucho daño al deporte que el presidente del COE, Alejandro Blanco, diga que ahora toca apoyarle cuando hace pocos meses que lo han sancionado y no ha cumplido ni un año de sanción. O que Jaime Lissavetzky diga que es un ejemplo para el deporte por su implicación en la lucha contra el dopaje. Respeto sus palabras, pero no las comparto; el mensaje que se da es muy peligroso. Si alguien no cumple la pena que se merece, provoca que la gente piense que la lucha contra el dopaje no va en serio. Y eso hay que evitarlo.

¿Se hará?

El caso de Paquillo es único y hay que aprovecharlo para demostrar, sin que tiemble la mano, que esa lucha va en serio, que quien la hace la paga, por muy bueno que sea. Es una oportunidad única que no se puede desaprovechar. Si es así, será una pena.

¿Lo contrario puede llevar a los atletas a pensar que el dopaje sale barato?

En la marcha ya se oían rumores de que la cosa iba por ahí: la Guardia Civil investigaba desde 2007. Y este señor a partir de ahora no tiene ningún tipo de credibilidad por mucho que haga. Pero lo que le duele más al deportista en activo son estas muestras de apoyo por parte de las instituciones deportivas sólo porque ha puesto cara de arrepentimiento y ha confesado. Está muy bien, pero hay que cumplir el castigo porque si no das una receta perfecta para evitar la pena: decir que colaboras cuando lo que haces es confesar lo confesable.

¿Le podrá relevar Miguel Ángel López?

Es discípulo de Juan Antonio Carrillo, un gran entrenador, el padre de la marcha en Murcia, y tendrá la responsabilidad de coger el relevo de Paquillo, aunque aún es un poco irregular. Con más experiencia, confío en él para que se consolide en los lugares de finalista o de medalla.

¿Pero hay alguna manera de luchar contra las rusos?

En mi época también había rusos. Nadie es imbatible.

La sospecha del dopaje también les persigue.

Sobre todo cuando todos vienen de un mismo núcleo, Saranks, y del mismo entrenador, que ya ha tenido dos o tres casos de dopaje. Da mucho que pensar.