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"Se parecen todos más de lo que ellos creen"

Guardiola se explica y tiende puentes entre Laporta y Rosell

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Casi tres décadas en Can Barça como jugador, socio y ahora entrenador le han dado a Pep Guardiola para adivinar, antes de que se produzca, la reacción que provocarán sus palabras, cualesquiera que estas sean. Por eso ayer, cuando al técnico azulgrana se le preguntó por la decidida defensa que el domingo hizo de Joan Laporta inmerso en un proceso judicial junto a sus excompañeros de directiva y el malestar que aquella ha generado en la junta de Sandro Rosell, Guardiola se reafirmó en su argumentario con un mensaje sereno y equidistante, matizado en algunos aspectos.

En el fondo, vino a explicar el técnico del Barça, él sólo respondió a la pregunta de un periodista y expresó un sentimiento, 'una reflexión en voz alta', con vocación solidaria y de unión entre las diferentes facciones del club. 'Seguro que entonces no me expliqué bien', asumió Guardiola. 'Pero me reafirmo en que es una lástima que ocho familias estén sufriendo una situación provocada por 15 días de gestión que no les tocaba y que puedan ver sus bienes embargados. Entiendo que la ley es la ley y que el socio que interpuso la demanda está en su derecho, no lo cuestiono; esa es una de las grandezas de este club', expuso Guardiola.

'Y también soy consciente de que no es esta junta la que pone en duda a la anterior: fue un socio y, además, la asamblea, máximo órgano del club, también tomó su decisión, pero confío en que todo quede en un pequeño susto y se pueda arreglar para que este club siga siendo grande', aclaró después, en alusión a los dos procesos en los que está inmerso Laporta: la demanda interpuesta por un socio por los avales no presentados tras la toma de posesión de 2003 y que obligará al expresidente y a otros siete directivos de su junta a presentar mañana un aval por algo más de 23 millones de euros (2,9 por cabeza). Y la acción de responsabilidad votada por la asamblea del año pasado contra la junta de Laporta por las pérdidas al final de su mandato. Este proceso, civil, está aún en marcha y podría prolongarse años, si la actual junta no convoca una asamblea extraordinaria para someterlo a votación de nuevo.

'Yo no pido nada porque no estoy por encima de nadie, soy un empleado y digo que me sabría igual de mal si le pasara a esta junta o la de Núñez. Todas, también la de Laporta, han hecho cosas muy buenas por el club, con sus errores, porque todos nos equivocamos. Otra cosa es que se interprete que si defiendo a uno voy contra el otro', prosiguió Guardiola en su afán de dejar bien claro que no toma partido por nadie. El técnico, no obstante, asumió que la junta de Rosell pueda haberse sentido 'un pelo molesta'. 'No era mi intención', aclaró, tras asegurar que había hablado 'mucho' sobre el asunto con Rosell, pese a que, horas antes, en el aeropuerto, ni se habían cruzado.

Lo habían hecho el domingo por teléfono y ayer, en el avión, con la 'distancia' que, dijo, siempre mantiene con los presidentes 'con Laporta se decía que me llevaba fatal'. Luego, sobre el césped del Dinamo Estadio, se dieron la mano y charlaron amigablemente. 'En el fondo, todos ellos se parecen mucho más de lo que piensan, son como las dos caras de una misma moneda, porque todos quieren que este club funcione y han hecho todo lo posible para que así sea. Yo siempre me sentí apoyado por la junta de Laporta y por esta, también', aseveró el técnico azulgrana.

Guardiola sabe que la división en el barcelonismo es vieja y 'sociológica'. Aún así, espera 'que esto acabe bien para que el club siga siendo un referente'.