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Un partido marcado por un histórico desplante

El Barcelona se negó a jugar por faltarles jugadores que estaban con Holanda

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Una de las peores experiencias de mi vida'. Así recuerda Pep Guardiola el último partido de Copa del Rey que jugaron Barça y Atlético de Madrid. De hecho, el encuentro vuelta de las semifinales de la competición copera no llegó a disputarse. El único futbolista del Barça que aquel 24 de abril de 2000 traspasó la línea de banda y saltó al terreno de juego del Camp Nou fue precisamente el actual entrenador azulgrana, entonces capitán del conjunto que dirigía Louis Van Gaal.

Acompañado por el delegado del equipo, Carlos Naval, Pep comunicaba al colegiado, Díaz Vega, que el Barcelona no iba a jugar el encuentro. El motivo: Un pulso entre el presidente del club catalán, Josep Lluís Núñez y la Federación Española de Fútbol. Ni unos ni otros dieron su brazo a torcer y ese no partido se convirtió en un esperpento. En la banda, un imberbe Xavi y un jovencísimo Puyol formaban en pantalón corto al lado de Dehú, Abelardo, Sergi o Hesp.

Ante la convocatoria de la Federación Holandesa de seis jugadores azulgrana para un amistoso, el Barcelona solicitó a la Española que el partido contra el Atlético de Madrid se adelantara o aplazara, para poder disponer de todos ellos. El club entendía que debía de ceder a los futbolistas a la selección orange 48 horas antes de la disputa de su encuentro, aunque éste no fuera de carácter oficial. Por contra, la Federación Española defendía que no hacía falta dicho margen.

Los tulipanes se fueron a Holanda y el Barça se presentó en el Camp Nou con diez futbolistas y sin intención alguna de disputar el encuentro. La pregunta que flotó en el aire ese día fue: ¿Qué hubiese sucedido si el resultado del partido de ida no hubiese sido un contundente 3-0 (Hasselbaink, Baraja y Hugo Leal) para los colchoneros?

Esa temporada (99-00), el Atlético de Madrid alcanzó la final de Copa, que perdió con el Espanyol por 2-1 en Mestalla. El delantero blanquiazul Raúl Tamudo y el guardameta rojiblanco Toni Jiménez protagonizaron la jugada del encuentro, al robar el primero un balón con la cabeza al cancerbero y meter gol cuando éste se disponía a servir de portería.

Desde entonces, ni Barça ni Atlético de Madrid han vuelto a disputar una final de Copa: 'El partido más bonito del año', como apuntó ayer mismo Guardiola. El conjunto catalán no alcanza la final desde hace 11 años, a pesar de ser el club que más títulos de dicha competición tiene en sus vitrinas. El Atleti, desde hace nueve. Los mismos que ambos clubes no se encuentran en Copa. Esta noche, vuelven cruzarse en el camino de la competición del KO, aunque, de nuevo, a ida y vuelta.

El Barça ha protagonizado eliminaciones sonadas en los últimos años. Figueres, Novelda o Gramanet, equipos todos ellos de Segunda B, han hecho salir los colores a los catalanes cuando las primeras eliminatorias eran a partido único.

En feudo azulgrana la eliminatoria de Copa entre Barcelona y Atleti que más se recuerda es la de la temporada 96-97. Tras un empate a dos goles del partido de ida disputado en el Calderón, en el Camp Nou, el Barça remontó un marcador adverso (en el descanso 0-3), y pasó ronda con un tanto final de Juan Antonio Pizzi (el 5-4 en el minuto 82) que hizo enloquecer a los culés y que provocó el ya popular grito de 'Pizzi, sos macanudo', pronunciado por el locutor radiofónico Joaquim Maria Puyal.

El Barça superó al Athletic Club en el ranking del trofeo al vencer la final del 98. Un partido contra el Mallorca que se decidió tras el lanzamientos de 16 penas máximas en la tanda de penaltis.

El ex futbolista azulgrana Óscar García todavía recuerda 'la presión' que sintió al chutar el penúltimo lanzamientos desde los 11 metros. Aunque los verdaderos protagonistas de aquel encuentro fueron los porteros de ambos equipos: Roa y Hesp, excelsos en la ronda de penas máximas. Aquella fue la última final de Copa con presencia azulrgana.

Atlético de Madrid y Barça sólo se ha enfrentado en una final copera, la temporada 95-96. El equipo colchonero se impuso al de Cruyff por 1-0 con gol de Milinko Pantic en la prórroga, el hombre que tantos disgustos le dio al Barcelona.

La imagen del portero Carles Busquets en la Romareda subiendo al área contraria a rematar en los últimos minutos y la del propio Pep Guardiola impotente, mermado físicamente, y en el campo porque el técnico holandés había agotado los tres cambios sigue grabada todavía en la retina de muchos aficionados culés.