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Pau no cambia las rutinas

El jugador de los Lakers fuerza su anonimato en el entorno de la selección que busca hoy su octava semifinal de la década

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'¡Si es Pau Gasol!'. El grito sale de un chaval poseído por la visión del jugador de los Lakers. Pau llega caminando al hotel de la selección en Estambul desenchufado de tensiones. Sin etiqueta de equipo. Vestido con ropa de la firma deportiva que le patrocina. Con buena cara a pesar de la noche ajetreada. Aterrizó en Estambul a las 4.30 de la madrugada, a las 10 ya estaba en pie y poco más allá de las 11 trabajando en el gimnasio junto a su fisio Joaquín Juan. Desaparece poco después de hora y media, tras un rato de charleta con su hermano Marc, ya recuperado de la amigdalitis, en la habitación.

Pau se marcha en silencio 'vengo a traer buenas vibraciones', aseguró después en La Sexta, la cadena en la que comentará desde hoy el campeonato. No quiere que su presencia distraiga la rutina del grupo antes del partido ante Serbia ni altere la convivencia. En el Europeo que no jugó en Belgrado, su presencia en el entorno, sus visitas a las habitaciones, sus charlas con los compañeros motivaron el desagrado de Mario Pesquera, seleccionador en 2005. Ahora el feeling con Scariolo es diferente, un técnico que premia la convivencia, como ya se demostró el pasado año con Calderón, fuera del equipo por lesión pero partícipe incluso de algunas charlas técnicas. Pau, sin embargo, ha buscado todos los protocolos posibles de anonimato consciente de la dimensión de su cercanía al equipo. Un hotel diferente, a pesar de contar con una reserva pagada en la casa del equipo hasta el final del campeonato, y agendas sin coincidencias. 'Va a buscar la mayor neutralidad posible', admitían ayer desde el entorno del laker.

Sin Pau, la selección se enfrenta a Serbia sin tachones en el libro de ruta. 'El partido y la victoria ante Grecia confirman que España vuelve a ser el gran equipo de siempre', admite Savanovic, compañero de los de Scariolo en la ACB desde hace dos temporadas. En su reflexión, los malos recuerdos 'el año pasado sentimos impotencia', habla por boca del grupo se difuminan ante lo que prometen las generaciones serbias del 87 y 88. Teodosic, Bjelica, Tepic, Markovic, Rasic, Keselj, Velickovic, Raduljica y Perovic apuntan al dominio que ha ejercido España en la última década.

La sucesión de éxitos de los de Scariolo puede sumar hoy otro hito estadístico: ocho semifinales (el Mundial de Indianapolis en 2002 y los Juegos de Atenas han sido los únicos fallos de la generación) en diez años de campeonatos. El dato que sólo puede impedir esta tropa de chavales serbios que llevan ganando, desde los 16 años, oros en todos los Europeos. Una fotocopia de los juniors de oro. Talento, buen ambiente, compromiso ante el esfuerzo y conciencia de colectivo. Un buen tejido humano articulado por Ivkovic, el gran jefe espiritual, que lleva tres días repartiendo una clara arenga: Olvidar la final del año pasado en el Europeo. 'He hecho comprender a los jugadores que nosotros podemos progresar mucho en el juego'.

Scariolo también incide en la evasión de paralelismos. 'Son fortísimos, mejores que el año pasado, y con Rasic y Keselj tienen ahora tiro de fuera, que era su talón de Aquiles. Nosotros somos también un equipo diferente, nos falta Pau'. El aludido se excluye del mensaje. 'Serbia lleva muy buen campeonato sólo una derrota ante Alemania pero es ahora el momento en el que hay que demostrar y ganar', recalca el mayor de los Gasol, ante la frontera de la lucha por las medallas. 'En cierto sentido, ganar a Serbia marca si es un éxito o no, somos conscientes', se sincera Scariolo antes de su gran petición: '40 minutos de atención y concentración absoluta'.