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"Que Pelé se vuelva al museo"

Maradona atiza a sus obsesiones

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En la escalerilla que da acceso a la sala de prensa del estadio Soccer City de Johannesburgo, el ex jugador francés Desailly no daba crédito a lo que veía. Por allí bajaba Maradona, ancho de espíritu tras la victoria ante Nigeria. Puro cubano ladeado en boca y aires de grandeza. Rene Burry, el fotografo suizo que captó aquella imagen altiva del Che en México, también con habano chulesco en los labios, se hubiera relamido.

Maradona está en su trono; en el Mundial. Se enciende un puro y dispara arrabalero desde su rebeldía. Puro histrionismo. Sabe que atrae los focos sobre sí con la facilidad que se rodeaba de adversarios cuando jugaba. Es consciente de que sus palabras caen en el magma periodístico mundial y erupcionan por todo el globo terráqueo. Maradona siente que maneja un cañón mediático y apunta a todo lo que le viene en gana.

Lo mismo habla de Messi que se saca un tópico de la manga para apalear el carácter francés aprovechando que Platini ocupa un lugar en su campo de batalla mental. Le preguntaron por las críticas del presidente de la UEFA hacia su persona y se encendió. A Pelé lo petrificó para la historia con una andanada seca. 'Que se vuelva al museo', dijo del brasileño, quien días antes le había menospreciado como entrenador: 'Maradona aceptó el cargo de seleccionador porque no tenía empleo y necesitaba dinero'.

'Las críticas de Platini no me sorprenden tampoco, porque siempre tuve una relación distante con él: hola, chao'. Sabemos como son los franceses, y Platini es francés y se cree más que todo el mundo. No le di bola nunca'. Maradona no le perdona que nunca le apoyara en sus reivindicaciones a favor de los jugadores cuando ambos estaban en activo. Le considera un encorbatado vendido a la poltrona de su cargo.

Fue precisamente ante Corea del Sur, el rival de hoy, cuando Maradona se autoabanderó como defensor de los jugadores en México 86. Entonces fue acribillado a patadas por el actual seleccionador coreano Jon-Hum Kim al que él mismo apodó Kung-Fu. Después de aquel infierno, El Pelusa le cantó a la FIFA que debía contener el juego duro y que no podía poner los partidos al mediodía, con 40 grados, coaccionada por las televisiones. 'Iré a saludarle, pero con la armadura puesta', bromeó sobre aquel marcador que hoy dirige a Corea.

'Quiero ganar el Mundial y tengo a Messi... Le he visto por primera vez como un líder, quizá en el Barça alguna vez, pero allí está Xavi'. Estas fueron su frase más sentidas ayer, junto al anuncio de que reservará a Verón: 'Le necesito para el Mundial'.

Después de la victoria ante Nigeria, Maradona ha insistido a sus jugadores en la necesidad de ser más dueños de los partidos. Contra los coreanos no quiere que 'nos maten en una contra por un error'.