Público
Público

¿Periodistas deportivos o hinchas desmelenados?

"¿Le gustaría volver a presentar programas de periodismo?". Josep Pedrerol, como director de 'Punto Pelota', recibió esta pregunta que puede radiografiar el estado actual del periodismo deportivo

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Hace años, en las redacciones de los periódicos, ser redactor de deportes no era lo que estaba mejor visto. Se decían cosas como que 'el que vale, vale, y el que no a deportes'. 'Había gentes que, cuando escribían en deportes, lo hacían con un seudónimo para no malgastar su prestigio', explicaba Ramón Besa en el libro 'Cronistas del tikitaka'. Pero aquella época ya pasó como también pasó aquel día del 23-F en el que Antonio Franco, director entonces de 'El periódico de Catalunya', decidió 'sacar a los redactores de Deportes a la calle como tropa de combate'.  

Ahora, sin embargo, se vive otra época en la que, naturalmente, el periodismo sigue siendo para atrevidos como, por ejemplo, el inglés John Carlin. 'Siendo el peor cocinero del mundo, he escrito mucho de gastronomía'. Pero la realidad es que ya no sólo se trata de atrevimiento, sino de que en esta época los periodistas deportivos van más allá. Martí Perarnau señala que 'el ruido y la furia son sinónimos de nuestro tiempo', y el periodismo deportivo es una prueba rotunda. Todavía quedan declaraciones como la del propio Ramón Besa ('prefiero un prestigio reducido a una popularidad malentendida'), pero lo cierto es que el periodismo de hoy ya no sabría sobrevivir sin discusiones, sin tertulias y sin esos periodistas que se convirtieron en personajes y que radiografían la cultura del hincha.

Por eso se admiten con máxima naturalidad declaraciones como la que le hizo Tomás Roncero a José Miguélez en una entrevista. 'Me aburría mucho el periodismo objetivo, porque ser objetivo es el estado de la nada'. En realidad, en sus inicios, Roncero fue un periodista neutral, que buscaba historias para 'El Mundo', pero hoy, como redactor jefe de As, expone su madridismo en cada sílaba. Él, sin embargo, defiende su tesis del fanatismo con energía, porque 'lo mío no es periodismo de bufanda, es periodismo auténtico. A la gente debes decirle lo que piensas, no lo que quieres decirle para manipularle'. 

Tomás Roncero, sin embargo, no es el único personaje que ha provocado el moderno periodismo deportivo. En realidad, quizá no sólo sea cosa de ellos, sino de las nuevas características de un oficio, en el que Alfredo Relaño, director de As, ya no se enfada si sus redactores no le consiguen entrevistas con los futbolistas, porque sabe que ya no es como en su época, 'cuando éramos tres los que íbamos a cubrir los entrenamientos de Madrid o Atlético'. Y, además, esas entrevistas, 'si se limitan a oídos de cortesía en el ascensor', tampoco valen la pena. Pero, en cualquier caso, Relaño todavía insiste en la gozada de ser periodista deportivo. 'Las primeras páginas de los periódicos están ocupadas por los fracasos de los hombres. Para ver los éxitos, hay que ir a las deportivas'. 

Por eso Juanma Trueba, uno de los subdirectores de su periódico, se sorprende todavía de 'la cantidad de vocaciones' que encuentra en este oficio en el que José Ramón de la Morena, director de 'El Larguero', imagina que 'el mejor periodista de este país no es muy conocido, será alguien muy honrado que gana muy poco'. Pero seguramente ese periodista, anónimo y misterioso, tampoco sería el esposo que Walter Matthau le aconsejaría a Susan Sarandon en 'Primera plana', la película de Billy Wilder: 'Cásese con un enterrador o con un verdugo; con quien sea menos con un periodista'. Cuando el personaje de Sarandon rebate que Hildy, su prometido, va a dejar el periodismo, Matthau no admite la réplica: 'No se pueden quitar las manchas a un leopardo ni enganchar un caballo de carreras a un carro de basura'.

Sin embargo, lo que entonces no intuía Billy Wilder es ese día en el que el periodismo iba a cambiar tanto. De hecho, en la reciente comida del Real Madrid a los medios, el presidente Florentino Pérez se lo recordaba a los periodistas. 'Las redes sociales han cambiado vuestro trabajo'. De ahí que ahora ya no se sabe que es más rentable, si escribir historias maravillosas, si tener miles de seguidores en Twitter o si alzar la voz en las tertulias. John Carlin, que se aleja del perfil de periodista incendiario, insiste en que 'la palabra es su pelota de fútbol' y a él le va bien. Pero Carlin también sabe que el oficio de periodista deportivo es tan difícil que tal vez nadie lo radiografió tan bien como el fallecido Andrés Montes. 'Este trabajo no respeta trayectorias', decía. 'Hoy, eres portada de 'Hola' y mañana estás vendiendo ejemplares de 'La Farola' en cualquier semáforo de La Castellana'. 

 Así que ya no se sabe donde está la verdad o la mentira del actual periodismo deportivo en el que Juan Carlos Rivero (TVE) tal vez da con la clave en el libro 'Cronistas del tikitaka': 'O te renuevas o te quedas fuera de mercado'. Él arrancó en el oficio a finales de los ochenta y se acuerda de seguir 'los entrenamientos de Madrid o Atlético por teléfono' y, eso sí, jamás escuchaba hablar de audiencias, porque entonces a TVE le pasaba como a los hijos únicos: no tenía con quien compararse. La ventaja de estos tiempos es que hay más medios, más consumo de información deportiva y más trabajo para los periodistas, aunque Antoni Daimiel, la voz de la NBA en Canal Plus, a veces se pregunta a qué precio. No es su caso, porque a él le va francamente bien, pero eso no implica que cierre los ojos a la realidad del periodismo deportivo. 'Tuve compañeros que, cansados de currar como bestias y de que no les diese opaca vivir, debieron prepararse unas oposiciones'.

 Son, en realidad, las cosas del periodismo deportivo, las historias que lo envejecen o rejuvenecen, según, y que de ninguna manera aceptan un único perfil para un trabajo que ya acepta miles de culturas al mismo tiempo: la del hincha, la de las discusiones a voz en grito e, incluso, la de la precariedad de quienes están detrás de la cámara o rara vez firman algún texto. Y que tal vez se resumen en la pregunta que le hizo José Miguélez a Josep Pedrerol, director de 'Punto Pelota' en su serial de entrevistas impertinentes: '¿Le gustaría volver a presentar programas de periodismo?' .