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El pésimo arranque de temporada del Real Madrid, en diez claves

La cantidad de puntos esfumados, la escasez de puntería, los errores a balón parado, la falta de identidad y la tensión que provoca Mourinho han expuesto al equipo a olvidarse de la Liga sin haber llevado ni siquiera al par&oacute

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El Real Madrid ha dicho prácticamente adiós a la Liga. Alejado ya a 13 puntos del líder, el Barça, con solo dieciséis jornadas disputadas, tan solo le queda aferrarse a remontar en Copa para seguir avanzando y cumplir con el sueño del madridismo de levantar la ansiada Décima Champions. Lejos de observar como los azulgranas están cuajando un arranque de temporada inmejorable, los blancos no están alcanzando ni por asomo las expectativas que genera. Las derrotas inesperadas, la falta de chispa goleadora, los desajustes defensivos, los enjambres tácticos y el clima de crispación en torno a Mourinho han lastrado al equipo antes del parón navideño.  Estas son las diez clavez del hundimiento:

El empate contra el Espanyol es el tercero que suma el Real Madrid en tan solo dieciséis jornadas disputadas de Liga. Antes ya se dejó dos puntos contra el Valencia en la primera jornada y contra el Barça en el clásico. Pero es que también ha sufrido tres derrotas, contra Getafe, Sevilla y Betis. Por eso, los blancos solo suman 33 puntos, ya cuenta con una desventaja de 13 con respecto al líder y es tercero. Se ha dejado quince puntos por el camino. Si sumamos todas las competiciones, ya ha cosechado una derrota más que en toda la pasada campaña. Y, además, supone el peor arranque en cinco temporadas. Hay que remontarse hasta la hasta la 2008/09 para encontrar registros peores. Entonces, el cuadro blanco sumaba 29 puntos y era quinto. 

El Real Madrid ha marcado 39 goles en Liga. La cifra es superior a la del resto de equipos, ya que solo el Barça ha marcado más hasta ahora (54). Sin embargo está muy alejada de los registros que llevaba la temporada pasada a estas alturas (50). Pero el problema principal es que el equipo ha perdido olfato y no transforma sus ocasiones en goles. No en vano es el equipo que más remates a puerta ha realizado, un total de 326. Mucho ha influído también la cantidad de palos que ha dado. Hasta 17 remates se han estrellado en la madera.

El portugués sigue liderando las estadísticas ofensivas del Real Madrid y en casi todos los partidos se echa el equipo a la espalda. Ayer marcó el primero y asistió en el segundo, por ejemplo. Lleva 14 goles en Liga pero esta vez no es suficiente para seguir el ritmo goleador que impone Messi (que ya lleva 25) o el de Falcao (con 17). Por detrás no hay jugadores que ayuden en esa faceta. Higuaín lleva 7 goles, Özil 4, Benzema 3 y Di María 2. Y después hasta ocho jugadores han marcado un gol.

Se ha convertido en un problema endémico de esta temporada. De los 26 goles que ha encajado el Real Madrid hasta ahora, once se han producido en jugadas de estrategia. Pero en Liga las estadísticas son mucho peores. Siete de los catorce goles se han producido a balón parado. ¡Un 50%! Lo que denota una falta clara de concentración y poca incidencia en las mismas en los entrenamientos en Valdebebas. El último despropósito fue el córner que terminó transformando ayer Albín tras varios fallos en el despeje.

No se le podrá achacar a Mourinho que sea rígido con sus sistemas tácticos. Al portugués no le duelen prendas a la hora de innovar o modificar la colocación de sus jugadores si el partido lo necesita. Sin embargo, tanto cambio ha llegado a ser perjudicial y no favorece la implantación de un carácter definido y de un estilo de juego identificativo. Han sido numerosos los cambios realizados tras los descansos. Ha variado en interminables ocasiones los sistemas y ha colocado a 16 jugadores en posiciones que no son las suyas. Callejón, por ejemplo, ha llegado a jugar de lateral zurdo, de extremo y ayer lo hizo de delantero. Modric varía en el medio centro y en la media punta. Varane también ha tenido que actuar de central y de lateral diestro.  Hasta Xabi Alonso ha llegado a disputar minutos de central.

Jugadores andando en los terrenos de juego. Con gestos apáticos, con semblantes indolentes. La falta de ambición y de coraje en muchos de los jugadores del Real Madrid se ha hecho palpable partido tras partido. Ya lo dijo en el último partido de Copa Mourinho, cuando reprochó que algunos de los jugadores parecía que no querían jugar en Vigo. Aquellas declaraciones de Cristiano confensando sentirse triste en el Real Madrid parecen haber contagiado al vestuario. 

No debe ser excusa para un equipo con una plantilla tan amplía y millonaria como el Real Madrid pero la realidad es que las lesiones de algunos de sus jugadores más importantes se ha dejado notar. El argentino Higuaín lleva en el dique seco casi mes y medio y desde entonces nadie ha sido capaz, a excepción de Cristiano, de asumir su capacidad goleadora. Benzema tan solo lleva tres y esta semana se lesionó en Copa. Pero en el lateral ha sido donde más ha sufrido el Madrid. Arbeloa se lesionó en octubre en partido con la selección española contra Francia, Coentrao ha sufrido dos lesiones por elongaciones y Marcelo lleva tres meses recuperándose de su fractura en el pie.

Esta temporada el Real Madrid anda falto de fluidez en la elaboración del juego y tan solo conserva, en ocasiones, de la temporada pasada la velocidad en las transiciones defensa-ataque. Con Kaká sentenciado, Özil pugnaba este año con el recién llegado Modric para asumir la labor de crear e imaginar en el ataque madridista. Pero el bajón físico y el señalamiento por parte Mourinho como uno de los culpables de los malos resultados ha provocado que el alemán no termine de asentarse. Tan solo contra el Atlético de Madrid y el Valladolid se ha visto la mejor versión de Mesut , al que en el vestuario consideran víctima clara de las jeraquías que impone el técnico luso. Mientras, el croata es jugador de media parte, como mucho. Pese a que prefiere jugar de mediocentro cuando lo ha hecho de mediapunta ha rendido mejor, como fue el caso contra el Ajax o ayer en los primeros minutos. Pero su escaso sacrificio en defensa no es del agrado de Mou. Y detrás, Xabi Alonso y Khedira asumen funciones de cortafuegos y pasadores en corto. 

Los malos resultados siempre hacen florecer situaciones incómodas, cruces de reproches y enfrentamientos. Pero esta temporada la relación entre Mourinho y los jugadores se ha tensionado más que nunca. El primero ha ido señalando culpables y exponiéndolos en público, bien a través de sus declaraciones, bien cambiándolos al descanso. Y ya no cuenta con el respaldo unánime dentro del vestuario. Algunos futbolistas le han llegado a cuestionar sus planteamientos y le critican por su comportamiento con determinados compañeros. Además, Ronaldo también pidió más apoyo del resto de la plantilla de cara a sus aspiraciones personales. Y los clanes en el vestuario cada vez son más distantes.

Desde que llegó al Real Madrid, Mourinho se empeñó en asumir el mayor control posible. Tanto que se ha convertido en el centro de todo en el club blanco. Pero esta temporada se ha vuelto contra él. Acostumbrado a alardear de resultados, cuando no acompañan en contadas ocasiones entona el mea culpa y sus reproches a la labor de los jugadores se han convertido en tónica habitual. 'A lo mejor no es siempre el entrenador quien tiene solo responsabilidades'. 'No tengo equipo, hay pocas cabezas comprometidas'. 'Cuando vi a Stepanek comprobé que se moría por ganar y pensé que hombres de 23, 24 o 26 años pueden jugar perfectamente miércoles y sábado'. Esas han sido algunas dedicatorias del técnico. Pero además, retó a la afición el día del derbi para que mostrará su estaba con o contra él. Y su relación con el presidente Florentino Pérez no pasa por su mejor momento. Aun así, el sábado volvió a recibir el respaldo del máximo mandatario.