Publicado: 26.11.2013 12:30 |Actualizado: 26.11.2013 12:30

"Pinto, sí; Reina, no"

La hinchada del Barcelona estimula las opciones del gaditano, que hoy se hará cargo de la portería frente al Ajax (20:45), para suceder como primer portero a Valdés la próxima temporada

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"Pinto, sí; Reina no". Si había alguna duda acerca del cariño que la hinchada azulgrana profesa a José Manuel Pinto Colorado (Cádiz, 1975) se resolvió el pasado sábado en el Camp Nou ante el Granada. El público lanzó sin timidez este mensaje que demuestra que Pinto es un portero más querido por la gente que valorado por la prensa en los casi seis años que lleva en Barcelona.

Llegó casi por casualidad en el invierno de 2008 para suplir la lesión de Jorquera, del que casi nunca más se supo, y ahí continúa. Enamorado de su propia suplencia ("no puedo ser más feliz en el Barcelona"), Pinto cumplió 38 años el pasado 5 de noviembre. Una edad que, sin embargo, no le incapacita para debutar esta noche en la Champions con el Barça y para asegurar que esos años no representan ninguna ofensa para un portero. "Dino Zoff ganó el Mundial de España 82 con más de 40".

Pinto tenía entonces casi siete años en los que guardaba "complejo de bajito", pese a que hoy mide 1,85. Por eso se dedicaba a saltar para marcar diferencias "y demostrar que podía ser tan fuerte como los demás". De ahí su potencia actual, esa característica suya que tanto le envidia Víctor Valdés, el hombre que durante casi seis años lo ha destinado a la suplencia más absoluta en el Camp Nou.

Una vida aparentemente difícil para un hombre que, a pesar de todo, siempre fijó su primer objetivo en renovar sus contratos con el Barça. Una idea que, a los 38 años, persiste. Su contrato se acaba en junio de 2014, pero no quiere continuar para quemar más banquillo, sino para demostrar todo lo que ha aprendido en estos seis años, en los que puede haber sido el hombre más feliz del mundo.  "Uno nunca acaba de aprender. Si te pones un límite, nunca vas a crecer ni a mejorar", insiste Pinto. "La clave está en mantener las ganas de aprender, la ilusión, la esperanza siempre. Cuando falte esto se acabó".

"No creo que tenga que demostrar nada y no me siento observado"Ayer mismo, en la sala de prensa del Amsterdam Arena se mostraba encantado con poder renovar: "De momento no hemos hablado nada con el club. Mientras me sienta en forma seguiré jugando. Me encantaría renovar, pero no gasto energías pensando en ello. No me centro en lo que pasará mañana, prefiero vivir el día a día, mejorar y después todo lo demás viene sólo". Y se quitaba presión ante la circunstancia de tener que sustituir al lesionado Valdés: "Esta oportunidad me la tomo como un premio al trabajo, a la constancia de mis entrenamientos y de mi juego. No creo que tenga que demostrar nada y no me siento observado".

No es fácil, en cualquier caso, estar en la piel de Pinto Colorado esta noche en el Amsterdam Arena ni lo ha sido en los últimos seis años de su vida, en los que ha jugado, ganado y hasta perdido finales de Copa del Rey. Incluso, fue culpabilizado en la disputada contra el Real Madrid, a consecuencia de un cabezazo de Cristiano Ronaldo. Pero eso no ha impedido a Pinto seguir ahí ni a que la hinchada le haya dado toda su confianza para sustituir a Víctor Valdés la próxima temporada. Los gritos el pasado sábado fueron a su favor en detrimento de Reina, que lleva una temporada fabulosa en el Nápoles de Benítez y suena con fuerza para regresar al club azulgrana.

Sin embargo, Pinto prefiere tocar la guitarra ("me gusta la clásica y la eléctrica") en vez de generar más debate. Lleva años diciendo que no tiene que "demostrar nada a nadie" y, a lo máximo, admite que es una ofensa que digan que está en el Barça debido a su amistad con Leo Messi. Entonces admite que sí, que son amigos, pero prioriza su trabajo ("que me ha permitido renovar mis contratos") y, además, su pasado. "Yo fui Trofeo Zamora con el Celta y no creo que eso también fuese gracias a Leo".

La realidad es que Pinto lleva razón. En la temporada 2004-05, en un ejercicio en el que Valdés jugaba en el Barça y Casillas en el Madrid, fue el portero menos batido del campeonato con el Celta de Lotina (28 goles en 36 partidos). De hecho, llegó a hablarse de él para la selección de Luis Aragonés, pero desde entonces ha pasado demasiado tiempo. Una vez que fichó por el Barcelona, se olvidó de jugar todos los domingos y, en teoría, sin querer, se especializó en el banquillo. A cambio, eso sí, se convirtió en uno de los segundos porteros más famosos del mundo. Y en medio siempre estará él, José Manuel Pinto Colorado, un personaje enigmático, simpático como buen andaluz y, por encima de todo, un hombre que ahora mismo tiene dos meses para demostrar que puede ser tan bueno como Valdés... ¿Lo conseguirá? La hinchada, de momento, le ha prestado su primera ayuda... Lo prefiere en lugar de a Pepe Reina.