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El plan siniestro de Pascua

Odriozola aborta la estrategia diseñada por el técnico imputado: seguir entrenando a sus pupilos en el bosque mientras su ex atleta Antonio Páez le cubría el trabajo en las pistas federativas

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Manuel Pascua Piqueras no está dispuesto a abandonar a su grupo de atletas. Pese a que está imputado en la operación Galgo, en libertad con cargos tras ser detenido el pasado jueves por la Guardia Civil, pese a que oficialmente ha sido suspendido de sus funciones como entrenador de la Federación y destituido de su estructura técnica, su decidida intención es seguir al frente del trabajo de todos sus deportistas. O eso pretendía. Porque la Federación, que se ha enterado de su plan, va a hacer todo lo posible por impedírselo.

El grupo de Pascua, compuesto por 14 atletas, se reunió en la mañana del miércoles en el domicilio del técnico en la localidad madrileña de Valdemorillo. Allí, el preparador describió al detalle su estrategia, que básicamente consistía en que él seguiría trabajando personalmente con todos ellos en la Casa de Campo, próxima a donde están las pistas federativas, aunque sería su ex pupilo Antonio Páez el que pondría su carné para dirigir los ejercicios en las instalaciones oficiales.

La Federación no dejó entrar ayer a Páez en sus instalaciones

El organismo que preside Odriozola, enterado de las intenciones de Pascua, se puso manos a la obra para impedir que sus atletas, con licencia federativa, acataran los planes. Como primer medida, prohibió ayer el acceso a las pistas del INEF a Antonio Páez. El ex campeón de Europa de 800 metros tiene el título de entrenador, pero realmente hasta ahora sólo ha ejercido como masajista. Páez ya tuvo un fuerte encontronazo el pasado martes con Arturo Casado, campeón europeo de 1.500 metros y del grupo de atletas federativos que entrena Dionisio Alonso. Cuando Páez se fue a discutir con el actual campeón de Europa se encontró con la actitud firme de Casado y casi llegan a las manos.

La idea de la Federación es ser ella misma la que reasigne nuevos entrenadores a los atletas de Pascua, becados en su mayoría por el organismo y que ayer vagaban algo perdidos, sin tener muy claro qué hacer, sobre los campos de entrenamiento del INEF. El problema con el que se encuentra el organismo es que ninguno de los preparadores de peso está dispuesto a heredar a los deportistas que proceden de Pascua, ya que no quieren hacerse responsables de una posible bajada repentina de sus respectivos rendimientos. Ante esta negativa, la Federación baraja la posibilidad de que sean entrenadores de su cuerpo técnico pero sin atletas a su cargo, destinados ahora mismo a cuestiones burocráticas, los que se pongan a trabajar con el grupo de deportistas que se ha quedado sin técnico.

Páez no es el único que ha visto vetado su acceso a las pistas federativas. Dos días antes le ocurrió a Alberto García, atleta de cross imputado también en la operación Galgo, y al que no entrena Pascua. En esta ocasión fue el CSD el que le prohibió el acceso a las instalaciones. 'Tengo órdenes de no dejarle entrar', le dijo el conserje al verlo aparecer. García montó en cólera, amenazó con denunciar el caso, pero no consiguió acceder.

El CSD denegó el lunes el acceso a Alberto García, que montó en cólera

Bezabeh, el campeón de Europa de cross en 2009, al que la policía sorprendió junto a Pascua cuando iba a hacerse una transfusión de sangre, tampoco puede acudir a las pistas. Incluso ha tenido que abandonar la residencia Blume, que acoge a la mayoría de los atletas federativos. El atleta no está imputado en la operación, pero sabe que será sancionado por intentona de dopaje.