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Un policía desafiará a los africanos en el Maratón de Madrid

Rafael Iglesias es un maratoniano de elite que llevaba tres años de excedencia en el Cuerpo de Policía y que ha tenido que volver debido a la crisis. “Mi plaza quedaba vacante”, explica

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En un maratón, donde habrá más seguridad que nunca, un policía es uno de los favoritos. O, como mínimo, debe ser el atleta blanco que más se aproxime a los africanos, 42 kilómetros después, en la meta de El Retiro. Y ese hombre, que se llama Rafael Iglesias, también sabe lo que significa ser maratoniano de elite. Lo sabe porque lo es y porque lo ha sido. De hecho, ahora que la crisis ha acabado con su excedencia, no se resigna a no ser el que fue. 'Los dos últimos meses he pedido un permiso sin sueldo en la Policía para entrenar. De lo contrario, no había otra forma. Es verdad que tengo muchas facilidades, pero nuestro trabajo se hace por turnos. Trabajamos doce horas seguidas y, por ejemplo, cuando me toca el turno de noche, me descuadra todo'.

Un maratoniano de elite como él no baja de los 800 kilómetros de entrenamiento al mes. En realidad, es el precio para llegar entre los primeros, aunque Rafael Iglesias no admite diferencia con ninguno de los 26.000 corredores que hoy iniciarán el maratón de Madrid. 'La única diferencia está en el tiempo que tardamos. Al margen de eso, el mérito es el mismo e, incluso, mayor el de los que tardan más tiempo. De hecho, me vienen a la memoria las imágenes del maratón de Boston, de esa tragedia. Era increíble como atletas, que llevaban cuatro horas corriendo y que casi no podían ni andar por culpa del esfuerzo, fueron a toda prisa a auxiliar a los heridos o ver como se quitaban las camisetas para hacer torniquetes'.

Los dos últimos meses he pedido un permiso sin sueldo en la Policía para entrenar

Rafael, que es policía, intuye que él no hubiese reaccionado mejor. 'Cualquier persona que tenga dos dedos de frente reacciona igual. Son vidas las que están en juego'.

Afortunadamente, el relato de lo que pueda pasar hoy en Madrid no ha de ser tan dramático. Sin estar tan fuerte como otros años, Iglesias no llega mal. 'He pedido un permiso sin sueldo los dos últimos meses para entrenar'. Un permiso que se le acaba mañana, día en el que volverá al trabajo sin ningún pesar. '¿Cuántos desempleados quisieran estar en mi caso?'

Iglesias tiene 34 años y trabaja como policía en Santa Marta de Tormes, un pueblo de Salamanca de 20.000 habitantes. 'Tuve que volver el pasado verano, porque la plaza quedaba vacante y me costó demasiado aprobar la oposición en su momento'. Iglesias estuvo tres años de excedencia en los que fue campeón de España, sexto en el Europeo de Barcelona 2010 y mundialista en Daegu 2011.

El año pasado, sin embargo, cambió todo debido a una osteopatía de pubis que demostró la inestabilidad de la vida de los atletas de elite. 'Me perdí hasta unos Juegos Olímpicos'. Pero hubo de aceptarlo, porque 'las lesiones forman parte de nuestro trabajo'. El problema es que eso también redujo sus ingresos así como su beca federativa. Así que el pasado verano no le quedó otro remedio que volver al trabajo. La decisión, en realidad, no fue tan difícil.

'Me acuerdo del año 2005. Entonces había mucho dinero en el atletismo'

'Se me acababa la excedencia y no podía perder la seguridad de un trabajo para toda la vida. Yo me acuerdo del año 2005. Entonces había mucho dinero en el atletismo', explica. 'Se pagaba muy bien y, sin embargo, yo me quitaba horas de entrenamiento para estudiar. No me resultaba fácil, porque me apasiona el atletismo, pero cuando uno toma esa decisión debe comprometerse con ella'. La realidad es que obtuvo lo que quería.

'Saqué la plaza y resolví el problema laboral para el futuro'. Pero lo cierto es que una vez que empezó a trabajar se dio cuenta de que no era fácil compaginar el trabajo de policía con los entrenamientos de maratoniano de elite. 'Era casi el no vivir, porque yo también tengo familia. Salía del trabajo y no hacía otra cosa que entrenar'. La solución estuvo en la excedencia en la Policía. 'Tenía que probar y acerté. Viví años muy buenos en los que llegué a ganar el maratón de San Sebastián, a conseguir mi mejor marca (2:10.44), a alcanzar un nivel importante. Sabía que eran mis mejores años deportivos y que sólo podía sacarles provecho si vivía dedicado plenamente a esto. Y lo conseguí y realmente me siento un privilegiado por ello. De hecho, no descarto volver a coger una excedencia si todo volviera a ir como espero...'. La primera estación estará hoy en Madrid, donde no sólo se representará a sí mismo: también a los 400 policías, que trabajarán por la seguridad de todo el maratón.