Publicado: 07.03.2014 07:00 |Actualizado: 07.03.2014 07:00

"Los políticos evaden muchas preguntas"

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Ha sido trece veces campeona de España en salto de altura. Su carrera está mejorando a última hora con medallas que probablemente debieron llegar antes como el bronce en el último Mundial de Moscú y hasta el cuarto puesto de los Juegos de Londres 2012, ese sabor agridulce que ahora Ruth trata con alegría, porque hizo lo que tenía que hacer. "Salté más de dos metros, pero hubo tres mujeres mejores que yo", dice Ruth, la principal referencia ahora para los Mundiales de atletismo de pista cubierta de Sopot (Polonia) que comienzan hoy, la mujer que compagina todo esto con su trabajo en la política como diputada del PP en Cantabria, secretaria primera del Parlamento, donde ha averiguado algo importantísimo: "La política puede ser tan reconfortante como el deporte".

-Al menos, usted, con la que está cayendo en el país, parece una mujer feliz.

Sí, siempre. No lo dudé nunca y menos ahora estando donde estoy. Tengo 34 años y estoy recogiendo en el atletismo todo lo que he sembrado desde los seis años. A mi edad, no es fácil estar ahí, pero tampoco es fácil aguantar 24 años consecutivos con un mismo entrenador y nosotros lo hemos conseguido. Siempre digo que yo soy el reflejo de su sabiduría.

-El éxito compartido siempre sabe mejor.

El éxito es sentir lo que siento. El éxito es que voy a entrenar como si fuese un regalo, en ir a pasármelo bien, en no atender a presión de ningún tipo o en reconocer que antes, cuando las cosas no salían, me marcaba una presión innecesaria que no conducía a nada. Pero supe acabar con esto.

-¿Sufrió demasiado?

No, no creo que mucho, porque ya ni me acuerdo (risas). No me gusta recrearme en los malos momentos. No hace falta para vivir en paz. Sé que pasé épocas malas, porque soy realista; sé que tuve un año, con aquella lesión en la espalda, que no se curaba nunca. Pero ahora mismo también sé que salí reforzada de aquello. Por lo tanto, no tengo nada que reprochar, todo lo contrario.

-Hay, sin embargo, atletas que se machacan al máximo y ya no ganan para vivir. ¿Qué se pueden reprochar ellos?

Lo sé, lo sé. Sé que el atletismo ha sufrido mucho y que yo soy una excepción. Tengo la suerte de tener un trabajo que me avala, pero también sé que hay muchos atletas que no lo tienen y que están sufriendo. Pero es que la vida es dura y ahora, que me dedico a la política, entiendo que la prioridad sea invertir en Sanidad, en Educación, en la Discapacidad... en vez de en Deporte. Es difícil decirlo, sobre todo para mí que soy atleta, pero es que es así.

-Si no se dedicase a la política, ¿hablaría así?

Trataría de entender lo mismo que ahora, que seamos los últimos de la lista, pero a la vez reivindico que la gente que se sienta delante del televisor y nos critica si no logramos buenos resultados, también debe entender que para conseguirlos se necesitan medios. Antes de juzgar el número de medallas, hay que preguntarse si esos atletas han tenido lo que necesitan.

-¿Usted hace esa pregunta en los plenos?

Yo trato de aportar un punto de vista nuevo, un aire fresco, la renovación que me pidieron cuando llegué al PP. Sentí que podía hacerlo cuando el presidente de Cantabria me preguntó si quería que me incluyese en su lista. Dije que sí inmediatamente, porque para mí era un tren que no debía dejar pasar y en los años que llevo...

-En los años que lleva, ¿qué? ¿se ha llevado muchos palos?

Sí, claro que sí, la gente nos mete a todos en el mismo saco, pero aprendes, porque yo soy la primera que sé que ni todos los políticos somos malos ni todos los atletas van dopados o son unos tramposos. La vida hay que relativizarla y saber donde está cada uno.

-¿Y usted en medio de esas dos vidas, la política y el deporte de elite, no hay veces que se desencaja?

No, porque sé separar mis dos vidas. Sé la importancia de tratar con cariño a la gente, porque es la única forma de que la gente me lo devuelva. Sé lo que quiero. Sé cuál es mi pasión y agradezco que el presidente lo entienda. ¿Que si esto me ha costado algún sacrificio? Pues sí, por ejemplo en el Mundial compito hoy viernes y mañana sábado y volveré el domingo, porque si no el lunes no puedo estar en el Pleno. Pero no pasa nada. Estoy acostumbrada.

-¿No es demasiado dura la política para una mujer como usted con cara de princesa?

No, represento a Cantabria, estoy haciendo algo que me llena. Eso no es duro, es gratificante, porque te enseña, te demuestra que siempre puedes mejorar o que la infancia no se acaba nunca. Mire, yo estudié fisioterapia y durante la carrera pasé por alto la parte de la discapacidad. Sin embargo, ahora, que lo estoy viviendo a fondo, porque es una de las facetas de mi trabajo, reconozco que es algo que me apasiona. Es un mundo increíble en el que he aprendido a ver las capacidades de esa gente por encima de sus discapacidades.

-¿Se ha contagiado de su maravillosa inocencia?

Bueno, depende de la discapacidad, no todas son iguales, pero si me habla de la ilusión por vivir sí, no me cabe ninguna duda. Llevo toda la vida sonriendo, los 34 años. Son, por lo tanto, muchos años.

-El día que se retiró del fútbol, el brasileño Ronaldo dijo que fue el de su primera muerte. ¿Usted siente miedo a medida que se acerca el momento?

Ahora mismo, me he ganado el derecho a no pensar en mi fecha de caducidad, así que es una pregunta prematura. Pero, sinceramente, no lo creo, porque hay que saber afrontar el momento, hay que ver otras cosas, hay que encontrar algo que pueda llenarte para el día después, y yo ya lo he encontrado. Me he formado y he averiguado que hay otros mundos aparte del deporte. De hecho, estudié fisioterapia y lo último a lo que me gustaría dedicarme sería a la fisioterapia deportiva. Porque el día que me retire pretendo dar un paso adelante y no tengo miedo, no, ninguno. Soy inquieta, no me quedaré sentada en el sofá viendo como mi cuerpo engorda.

-¿Engordar no le merece la pena?

No, no quiero decir ahora eso, a lo que me refiero es que en este mundo mandan las emociones y hay que buscarlas y, de uno u otro modo, encontrarlas. Si no nos emocionásemos no estaríamos vivos. Por eso, para lo bueno o para lo malo, hay que poner cariño, emoción. Al final, las pequeñas cosas se están perdiendo y la gente, a veces, se olvida de la importancia de un abrazo. Y no, yo, que me emociono con facilidad, no quiero ser así.

-Insisto: ¿cómo una mujer así puede ganarse la vida en la política?

Qué pregunta (risas). No lo sé, me llena, me gusta y por ahora he conseguido ser lo que quiero ser, una persona que sabe escuchar. No sé adónde llegaré, pero nunca dejaré de escuchar. Es algo que me ha enseñado la vida. Antes de decir lo que pienso, me gusta contar hasta diez. Nadie podrá reprocharme nunca nada en ese sentido.

-El cariño se gana con lentitud y se pierde con rapidez. Mire a Marta Domínguez, que era la princesa del pueblo y ahora la gente no quiere saber nada de ella.

Bueno, de ese tema no quiero ni hablar...

-¿Por qué?

Porque esto es una entrevista deportiva, acerca mía y no de otras personas.

-Los políticos siempre tienen una opinión.

Bueno, los políticos también evaden muchas preguntas (risas), pero es que no sé. ¿Qué voy a decir yo de Marta? ¿Qué puedo decir? No sé donde está, no sé porque no ha anunciado ya su retirada ni si se ha retirado. Pero sí sé que tiene derecho a su presunción de inocencia y que yo no soy nadie para cuestionarle. A partir de ahí, nada de lo que pase depende de mí.

-¿Medallista en el Mundial de Polonia entonces?

Nunca en mi vida he dejado de intentar hacerlo lo mejor posible, ¿le vale así?