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Porterías tapiadas

Courtois y Javi Varas, los más destacados de sus equipos, detienen las intermitentes acometidas ofensivas de Sevilla y Atlético respectivamente

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Courtois y Javi Varas, dos porteros sin nombre un joven (19 años) y un veterano (29) que persiguen la gloria a base de abdominales y panzadas a destajo, iluminaron ayer una tarde gris. Sus paradas destacaron sobremanera en un partido áspero y desbarataron las embarulladas y esporádicas intenciones ofensivas de Atlético y Sevilla. Pudo ganar cualquiera, pero el choque acabó, por 43ª vez en sus enfrentamientos ligueros, en empate. A cero, por supuesto.

El Atlético se descorchó ante Racing y Sporting con sendos 4-0 y desde entonces no ha recuperado gas. Explotó toda su alegría ofensiva ante dos rivales menores, pero de la visita al Camp Nou donde la alineación anunció inseguridad salió molido a palos (5-0). El Barça rebanó las ínfulas rojiblancas y de aquel fútbol vistoso que había encendido la esperanza en el Manzanares sólo se ha vuelto a saber a ráfagas.

Arrancado de la banda e incrustado en el área, Reyes se siente extraño

Manzano sale a experimento por partido y los jugadores que no andan despistados es porque rumian su desencanto con el papel que les asigna el entrenador. El caso más llamativo es el de Reyes, que ha pasado de ídolo a actor secundario en apenas unas semanas y sin razón conocida.

Ayer, el sevillano fue titular, pero un día más el técnico le arrancó de la banda para incrustarle como delantero junto a Falcao. Y a Reyes le gusta irrumpir con la pelota zurcida a la bota y a todo trapo en el área, no residir en ella a la espera de que un cartero le reparta balones. Así todo, en su deseo de agradar y recuperar la confianza de Manzano, se movió, se ofreció y tuvo dos oportunidades claras de adelantar al Atlético. No acertó.

Lo mismo le sucedió a su pareja de ataque. Falcao, que hace diez días rugió ante el Sporting como si se fuera a comer la Liga, parece enredado en la maraña táctica colchonera. Falló con la derecha una ocasión muy clara, casi sobre la raya de la portería, no acertó luego con la zurda, y ahí se le apagó la luz. El Tigre pareció desesperado. Tanto, que varias veces abandonó el área para merodear lejos, casi en el centro del campo, en busca de algún balón decente que llevarse a la boca.

Manu, Navas y Falcao erraron las mejores ocasiones de gol

Fue el síntoma más evidente de un encuentro extraño. Un partido siempre intenso, duro, lleno de encontronazos y abundante en amarillas, pero nunca aburrido. Si no hubo goles fue por la intermitencia en el fútbol de ambos equipos, muy inconstantes e imprecisos y, sobre todo, por la actuación de los dos guardametas.

Los rojiblancos, tras un primer tiempo voluntarioso e ineficaz, se vieron arrollados por el Sevilla a la vuelta del descanso. Manu y Navas tuvieron dos ocasiones diáfanas para marcar, pero la espigada figura de Courtois emergió para zanjar el peligro. Esas intervenciones asustaron a los andaluces y empujaron de nuevo al Atlético. Manzano tiró de Gabi otra vez suplente y este adecentó un poco el centro del campo local. Diego y Arda se organizaron y brotaron varias jugadas de gol. Pero Javi Varas, inabordable como su homólogo, tapió la portería.