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Preguntas sin respuesta

El Sevilla cae eliminado, pese a ganar en Oporto, con una estrategia extraña de Manzano

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Despertó tarde. El Sevilla se marcha de la competición europea de la forma más cruel: con la miel en los labios después de una media hora final en la que rozó la proeza en un tramo loco de partido. Quizá fue el último ramalazo de una época que más temprano que tarde parece acabada. Falla el juego y falla la suerte. En esta misma situación, no hace mucho, Palop provocaba el éxtasis con un gol milagroso. Ayer, Perotti se quedó sin fuerza para saltar con la portería vacía y rematar el centro de Navas.

La gran pregunta después del triunfo insuficiente ante el Oporto es por qué tardó tanto el equipo en soltarse la melena y darse cuenta que a ritmo de vals era complicado darle la vuelta a la eliminatoria. También habrá que resolver el misterio de por qué Gregorio Manzano tocó lo más sensible de la alineación cuando las cosas parecían que funcionaban más o menos bien. La pareja Medel-Rakitic ha sostenido más o menos bien al equipo cuando han coincidido en el campo, pero ayer le enganchó al equipo un freno de mano con la salida de Zokora. El efecto negativo se elevó al cuadrado porque el croata perdió la onda. También tiene difícil respuesta por qué le concedió una nueva oportunidad a Alexis en una tarde tan trascendental mientras en el banquillo aguardaba el experimentado Escudé. El central malagueño acabó expulsado en un cúmulo de malas decisiones. Tuvo la oportunidad de sustituirlo con una tarjeta amarilla, pero optó por Sergio Sánchez.

Con todas estas circunstancias en contra, el Sevilla estuvo a centímetros de festejar la clasificación. La primera parte pasó sin el mayor de los sobresaltos. Resultó un espejismo ese disparo de Kanouté nada más comenzar el partido que acarició el poste. Luego todo se aplanó. Se puso en el tono que más le convenía al Oporto. El equipo portugués ha tenido una gran ventaja en esta eliminatoria: la fuerza física. En cada pelota discutida, en cada enganchón, los jugadores de Villas-Boas se han llevado la pelota. Las acometidas de Falcao y Hulk ya habían obtenido dos amarillas a defensas sevillistas en el primer tramo de la tarde. Javi Varas, fenomenal en la portería, dejó el resultado intacto con 45 minutos por jugar.

Y Manzano rectificó al descanso. Le dio cancha a Medel y la cosa cambió. El Sevilla se reveló contra esa inútil parsimonia. La salida de Luis Fabiano ya llevó el partido al terreno más idóneo para situaciones tan desesperadas. Negredo, brillante, le regaló al brasileño el gol con 20 minutos todavía por jugar. Todavía se pusieron las cosas mejor con la expulsión de Pereira. Sin embargo, Alexis igualó las fuerzas con un agarrón absurdo lejos de la portería.

El encuentro fue un correcalles de puerta a puerta sin que ninguno de los dos consiguiera marcar. El Sevilla se despidió con la sensación de acariciar la proeza.