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Premier entre portugueses

Mourinho espera que su compatriota del Málaga, Jesualdo, le plantee un choque de dos direcciones

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Mourinho maneja el Madrid como un clan. Una familia cerrada donde no está consentida la traición al colectivo, siempre bajo su particular visión de lo que debe ser un grupo. Pedro León ya ha pagado por vivir alejado de sus normas y hoy estará en Málaga. También regresan a la lista Canales y Albiol.

Siempre que puede, el entrenador portugués desliza un mensaje destinado a reforzar públicamente esa imagen de banda impenetrable que quiere tener bajo sus órdenes. 'Esta es la plantilla que hay. No habrá salidas en invierno', se reafirmó ayer para airear ese sentido grupal, de que todos están con él y él con todos. Pretende la impermeabilidad total y para ello se anticipa incluso a posibles agujeros en forma de futuras derrotas o críticas por el juego: 'Es mejor decir ahora que resultados como el del Deportivo son aislados, fuera de un contexto donde el equilibrio será siempre lo dominante'.

Mourinho no se fía aún de la regularidad ofensiva del equipo. Sabe que tiene pegada por definición, que a nada que produzca algo de fútbol lo normal es que los goles caigan a granel. Ha diseñado un equipo con tres atacantes que van en línea recta en busca del gol: Di María, Higuaín y Cristiano. No le importa cambiar centros por goles, por eso opta por jugar con los extremos cambiados de banda: 'Un diestro por derecha tiene mejor centro, pero por la izquierda tiene mucho más gol, más juego interior'. No tiene prisa por ver la versión más demoledora de Cristiano, aunque ayer dio a entender que está cerca: 'Cristiano, tras un Mundial no muy bueno, llegaba a Portugal en un momento difícil, marcó, ganó y volvió a casa. Obviamente vuelve bien, en los últimos partidos ha marcado, de falta, de cabeza, con la derecha, con la izquierda parece que su suerte ha cambiado y hay que dejarle tranquilo. Si marca, marca y si no, no, pero está contento'. Tampoco le preocupa en exceso el balance fuera de casa, dos empates y una victoria: 'Espero que un día fuera llegue la normalidad, que es marcar goles'.

Le preocupa más a Mourinho que el equipo de síntomas de ser vulnerable defensivamente, de que conceda jugadas que le conduzcan a un descalabro: 'Obviamente, tras el 6-1 contra el Deportivo, muchos esperan continuidad en los automatismos ofensivos, yo no, yo espero continuidad en la evolución del equipo, en el estar serio, organizado, compacto'. El luso insiste en la necesidad de que la parte defensiva siga creciendo en Málaga, donde espera un partido complicado: 'Será difícil. Tiene un entrenador que durante años ha dirigido un club grande. Esos entrenadores estructuran sus equipos de forma diferente, son equipos que juegan bien, con tres atacantes, con centrocampistas que quieren llegar'. En La Rosaleda le espera un viejo conocido, Jesualdo Ferreira. El técnico blanco aventura un partido de dos direcciones: 'Este será un partido diferente a otros que hemos jugado, donde los adversarios no querían jugar y luego han admitido que la estrategia era no jugar. Jesualdo no es así'. Será la primera vez que dos técnicos portugueses se enfrenten en la Liga.