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Un punto de partida

El Madrid arranca un empate de San Siro con un primer tiempo autoritario y brillante

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San Siro puede marcar un punto de despegue para el Madrid. El partido, esperado por todas las consecuencias que podía contener, tiene una lectura por encima del empate. Los primeros 45 minutos del Madrid fueron autoritarios, una aproximación convincente a la propuesta futbolística que se propagaba este verano desde los despachos de Valdano y Florentino Pérez. Ese primer tiempo del Madrid fue despótico. Metió al Milan en su campo. Fue ese puñetazo en la mesa que tanto se le reclamaba y tanto necesitaba Pellegrini. De alguna manera, el equipo amaina la tormenta que le ahogaba. Si ante el Getafe recurrió al escudo, ayer le sumó la pelota.

El Milan buscó todas las heridas posibles desde el principio, pero sólo Pato fue una amenaza real, porque es el único futbolista ofensivo de Leonardo capaz de competir físicamente los 90 minutos. Primero quiso hurgar el Milan en la cabeza del Madrid. Fue a buscarle arriba. A aprovecharse del tembleque que le produce la necesidad de ganar y demostrar que le apremia. Forzó dos pérdidas, pero el Madrid supo resolver esa presión con el oficio que no tuvo en Alcorcón. Las dos siguientes jugadas que inició fueron en largo y yéndose a buscar al Milan arriba. Así desactivó ese primer argumento de su contrincante.

A partir de un imponente Lass, el equipo de Pellegrini acogotó al Milan

En ese punto emergió el mejor Madrid que se ha visto. A partir de las recuperaciones de Lass, gobernó el partido desde la pelota. Sometió a un tiroteo continuo a Dida desde las inmediaciones del área, donde se plantaba con esa fluidez que tanto anhelaba y se le demandaba. Es justo en ese tramo donde se precocinan los goles donde al Madrid se le vio sobreexcitado.

La suplencia de Raúl supone cambiar el fútbol rateril de un veterano por la potencia atropellada de dos potros. Benzema enseñó ese movimiento que tanto le gusta desde los picos del área. Amaga y amaga hasta que se perfila para ese tirito envenenado de rosca que tantos goles le reportó en el Lyon. Uno de esos tiritos cruzados al rincón se le fue por muy poco. Su pareja atacante, Higuaín, sólo aportó movilidad y presión.

Kaká, al que se le supone superdotado para resolver el fútbol en medio de las mayores condiciones adversas, se dejó la sensibilidad y la precisión. Acaparó muchos ataques y produjo muy poco. Protagonizó el remate que puso en evidencia los guantes de jabón de Dida. Benzema aprovechó el rechace y de paso se recargó de autoestima. Si el Milan pretendió sacar réditos de la sobrepresión blanca, el Madrid apostó a las cantadas de Dida.

A Dinho le ha dejado el virtuosismo en la medida en que él no ha cuidado su físico

Con un gol en contra y superado, el Milan recurrió a las raíces del calcio. Mientras el Madrid jugaba a la lírica de la pelota, el Milan apelaba a la prosa más simple. Se saltaba las líneas de elaboración. Se entregó al dominio del Madrid y le buscó a la contra. Fue su segundo y único plan. Todo diseñado para la velocidad de Pato, que sometió a un estrés tremendo a Arbeloa.

Casillas le sacó un mano a mano tras sentar a Albiol y le anularon un gol, que pareció legal, después de que Ronaldinho igualara de penalti. Ahora mismo está para exhibiciones. Como en el Bernabéu, rehuyó el uno contra uno. Le ha abandonado el virtuosismo con la pelota en la medida que él se ha abandonado a sí mismo. Todo lo contrario que Raúl, que salió al campo para que el Madrid reencontrara en los últimos 15 minutos el fútbol del primer tiempo. Serenó el juego y tuvo el partido en un remate que le redimió a Dida.

1 - Milán: Dida; Oddo, Nesta, Thiago Silva, Zambrotta; Ambrosini, Pirlo, Seedorf; Ronaldinho, Pato y Borriello (Inzaghi, m.79).

1 - Real Madrid: Iker Casillas; Sergio Ramos, Pepe, Raúl Albiol, Arbeloa; 'Lass', Xabi Alonso, Marcelo; Kaká, Higuaín (Raúl, m.74) y Benzema (Van Nistelrooy, m.82).

Goles: 0-1, m.29: Benzema. 1-1, m.34: Ronaldinho de penalti.

Árbitro: Felix Brych (GER). Amonestó a Pato (55) por el Milán y a Marcelo (58), Arbeloa (76) y Pepe (89).

Incidencias: encuentro correspondiente a la cuarta jornada del Grupo C de Liga de Campeones, disputado en San Siro ante la presencia de 78.000 espectadores.