Publicado: 25.09.2015 21:55 |Actualizado: 26.09.2015 08:00

'Purito' y Valverde, dos gallos
del ciclismo en el mismo corral

El mundo de la bicicleta opina acerca de la perversa relación entre los líderes de España en el Mundial de ciclismo que se disputa hoy en Richmond (Estados Unidos). Lo sucedido en Toscana 2013 y en la última etapa de esta Vuelta alejan a uno del otro.

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Purito (i) y Valverde (d), en el podio del Mundial 2013.

Purito (i) y Valverde (d), en el podio del Mundial 2013.

MADRID.- “Ya lo ha vuelto a hacer. Y luego pasa lo que pasa en los Mundiales”. El último día de la Vuelta a España, Valverde le quitó el maillot verde por puntos a Purito Rodríguez en un sprint intermedio. Su indignación creció ante los micrófonos, porque la ambición tiene estas cosas: no se calla ante nada. “Claro que no me ha hecho ninguna gracia, faltaría más. El último día es una fiesta. Nunca se hacen estas cosas, pero Valverde ha vuelto a hacerlo”, explicó Purito, incapaz todavía de olvidar lo que sucedió en el Mundial de Toscana 2013. Entonces fue peor. Entonces un movimiento muy torpe de Valverde le impidió ganar el oro en los dos kilómetros finales. Nació una enemistad que se reflejó en la fotografía del podio, inseparable de lo que había pasado en la carretera. Purito, segundo, lloraba sin consuelo; en sus lágrimas reconocía lo perdido. Valverde, sin embargo, reía, se enorgullecía de su quinta medalla en los Mundiales y luego se justificaba sin arrepentirse: “Yo no he hecho nada malo, porque no podía más”.

Purito despachó una declaración muy amarga. Sintió el derecho a buscar culpables.“No me preguntéis a mi por qué no hemos ganado. Yo lo he hecho perfecto. Valverde tenía que hacer lo más fácil, salir a los que saltaron a por mí, pero no lo hizo”. Una extraña maniobra que facilitó el triunfo del portugués Rui Costa y anuló la primera, la única y tal vez la última oportunidad que Purito tendrá de ser campeón del mundo. Por eso hoy, que se vuelve a disputar el Mundial, esta vez en Richmond (Virginia, Estados Unidos), reaparece ese recuerdo. Máxime por lo que acaba de pasar en la Vuelta a España y porque Purito, de 36 años, y Valverde, de 34, siguen siendo los líderes de la selección. Así que la pregunta está llena de motivos: ¿qué puede pasar entre dos hombres heridos?



La respuesta siempre es imprevisible, pero a Igor Antón, compañero de Valverde en Movistar, no se le ocurre pensar que no exista el perdón. “Yo también perdoné a Purito que me quitara el maillot de líder en una Vuelta a España en una bonificación. Sé que no es lo mismo, pero igual que nacimos para competir también nacimos para perdonar”. Laudelino Cubino, exciclista en la década de los ochenta, no se atreve a ir tan lejos. “No sé si Purito ha perdonado o no a Valverde. No estoy en su cabeza. Pero esta situación, para el director, sí es un problema, qué duda cabe”, admite. “Ahora bien, si hay alguien que puede solucionarlo creo que es Javier Mínguez. Lo conozco desde hace años. Sé de su talante. Fue director mío y está acostumbrado a estas cosas. Cuando hay dos gallos en un mismo corral siempre hay peleas. Es ley de vida. Es algo que puede pasar en cualquier profesión”.

Cuando eran amigos

La relación entre Purito y Valverde es un reflejo perfecto. “Ellos fueron compañeros en el antiguo Movistar y no había problemas. Me consta que entonces eran amigos”, explica Chema Rodríguez, agente de comunicación de Purito. “Pero en aquella época Valverde era el jefe y Purito uno de sus lanzadores. Ahora, sin embargo, Purito es el hombre que le obstaculiza las victorias y en el ciclismo sólo gana uno, sólo se recuerda al líder, no a los hombres que trabajaron a la sombra”. Por lo tanto, es lógico que la vanidad exista. La lucha de egos no es ningún crimen. Son las cosas del poder. Máxime en un Mundial que sólo dura un día y que cita en el mismo equipo a dos ciclistas con cierto derecho al resentimiento: la polémica entonces fue muy alta, recorrió el mundo entero, que admitió su extrañeza.

“El ambiente es el que es. No vamos a ocultarlo ni a engañar a nadie”, añade Igor Antón. “Pero Purito y Valverde tienen que convivir y como los dos saben hacerlo quiero dar por hecho que no se van a hacer daño. Otra cosa es que puedan ayudarse el uno al otro. Ahí ya no entro, pero en la convivencia sí, porque es fundamental”. Antón conoce, sobre todo, a Valverde. “Fuera de la carrera te puede gastar todas las bromas que quieras, pero en la bicicleta es un hombre muy serio”. Chema Rodríguez tiene más trato con Purito. “Nunca le hará un feo al ciclismo. Ama demasiado a este deporte como para hacerle algo malo. Su equipo, el Katusha, manda a ciclistas rusos a entrenar con él durante el invierno a Andorra y se quedan asustados de lo que se machaca con 36 años, de lo cuidadoso que es con el descanso, con la alimentación, con todo. No pueden seguirle el ritmo. Y él te lo dice claramente: 'Las piernas ya no me responden como antes, pero mi mente sigue igual'. Su amor por la bicicleta es inmenso, no la dejará ni el día que se retire”.

Eso explica que este año Valverde lidere la clasificación UCI (Unión Ciclista Internacional) y Purito sea segundo como mejores ciclistas del año. Un dato para memorizar en un Mundial como el de hoy, aunque a Cubino no le guste jugar a la lotería. “¿Qué va a pasar? Aquí nadie es adivino. No hagamos conjeturas de lo que no sabemos”. Chema Rodríguez sí se atreve a reducir la presión, porque “este circuito no se presta a corredores como Purito o Valverde. No es como el de Toscana de hace dos años. No está hecho para ellos, y ellos lo saben. Así que, sinceramente, yo descartaría una lucha de egos. Pero el ciclismo es tan imprevisible como ellos, capaces de todo”.