Publicado: 07.02.2014 20:40 |Actualizado: 07.02.2014 20:40

Putin inaugura los Juegos más polémicos

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El equipo español, abanderado por el patinador Javier Fernández, doble campeón de Europa, realizó su puesta de largo en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi (Rusia), donde el presidente ruso, Vladimir Putin, 'abrió' oficialmente la competición.

La delegación española desfiló con pantalón azul oscuro y chaqueta roja, en el caso de los hombres, mientras que las mujeres, por su parte, optaron por el color amarillo. Además, los representantes españoles destacaron por la boina azul marino con las letras 'ESP' en amarillo que lucieron.

España, que contó con el apoyo de Juan Antonio Samaranch Salisachs en el palco de autoridades -como miembro de la ejecutiva del Comité Olímpico Internacional (COI)- desfiló en el puesto número 31 con un total de 20 deportistas: 16 hombres y cuatro mujeres que intentarán lograr, al menos, una medalla que dé relevo a la de Blanca Fernández Ochoa. El bronce de la exesquiadora española, hace 22 años, es la última presea que ha conseguido España en una cita olímpica invernal. En esta ocasión, con 88 países participantes, la baza nacional pasa por el patinador Javier Fernández, que puede resultar clave para recuperar el tiempo perdido.

Rusia ofreció un espectáculo compuesto por más de 3.000 bailarines, músicos, acróbatas e incluso astronautas sobre una magnífica pista de hielo que, sin embargo, no esconde las críticas que ha recibido el país por su intención de hacer olvidar los temas políticos y el controvertido asunto de la homosexualidad.

Unas 40.000 personas asistieron en directo al espectáculo en el estadio Fisht, a orillas del mar Negro. La ceremonia arrancó con el alfabeto cirílico ruso, cuyo letras se asocian a personajes, obras y hechos claves en la historia de este país. Seguidamente, apareció una niña vestida de blanco, de nombre Luba, que comenzó a volar arrastrada por una cometa y a recorrer "el país más grande del mundo", desde el Océano Pacífico al Mar Báltico, desde Siberia a Europa, a través de más 10.000 kilómetros.

Pocos instantes después la megafonía presentó a Putin y al presidente del COI, Thomas Bach, los espectadores se pusieron de pie y un coro masculino interpretó el himno de Rusia. La ceremonia, que culminó con un peculiar encendido del pebetero olímpico, contó con la presencia de varios relevistas de renombre. Fue el caso de la atleta Yelena Isinbayeva, la tenista Maria Sharapova o la campeona olímpica de gimnasia rítmica Alina Kabáeva. El encendido correspondió a dos leyendas del deporte soviético: el exportero de hockey sobre hielo Vladislav Tretiak y la expatinadora Irina Rodniná.

Los veteranos relevistas portaron en el estadio Fisht la misma antorcha que en noviembre pasado viajó por primera vez en la historia de unas olimpiadas a la Estación Espacial Internacional. En medio de una gran ovación y iluminados por los flashes, Tretiak y Rodniná abandonaron el estadio para encender juntos el pebetero, que se encuentra en el corazón del parque olímpico de Sochi, a orillas del mar Negro.