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"Quiero creer que no soy sólo cabeceador"

Su espectacular inicio de curso le ha puesto a las puertas de La Roja

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Aduriz (San Sebastián, 29 años) ha tardado en llegar a la élite. Condiciones apuntaba desde que compartía vestuario con Xabi Alonso, Arteta y Murillo en el Antiguoko, la prestigiosa escuela de fútbol del barrio donostiarra. Un carácter un tanto explosivo pudo costarle la carrera como profesional. Fue una época en la que dejó el Athletic para reencontrarse consigo mismo en el Burgos, en la ruda Segunda B. Desde allí se catapultó al Valladolid, de nuevo al Athletic, luego al Mallorca y finalmente al Valencia, donde sus cuatro goles, todos de cabeza, han sido decisivos para ese liderato inesperado del cuadro ché.

¿Se considera sólo un cabeceador?

Quiero pensar que no, que puedo hacer mucho más. Por casualidad, los goles que llevo este año han sido todos de cabeza. Intento hacer más cosas que rematar de cabeza. Trato de aguantar el balón lo mejor posible, jugar por abajo y también terminar las jugadas con el pie delante del portero.

¿Cómo puede encajar su estilo en la selección?

Con los jugadores que hay aquí, y estamos hablando de los mejores, todo es mucho más sencillo. Me gusta mucho ayudar a los de arriba, intentar crear espacios, ofrecer salidas a los centrocampistas e intentar finalizar las jugadas. Supongo que la gente que me ha traído pensara que mis características son válidas.

El cabezazo con el que batió al formidable De Gea fue perfecto en el salto y, sobre todo, en la dirección, picado a la base del poste.

Es algo que necesita muchas horas de trabajo, pero lo importante es coger el balón lo más alto posible para hacer luego el giro de cabeza y dirigir el balón.

¿El haber jugado a pala le ayuda a dirigir mejor los remates?

Puede ser, todo influye. La dirección del remate, el timing del salto... Todos los deportes ayudan a mejorar estas facetas que son tan importantes en la élite.

Los surferos, y usted lo es, son hedonistas y un tanto chuletas.

Sí, son de hacer cosas bonitas. La gente que controla de verdad hace figuras increíbles, pero los que somos más paquetillos bastante hacemos con coger la ola.

¿Le rascaban mucho en Segunda B?

Sí, porque no rehúyo el contacto. Como jugador que va a todos los duelos, es normal que me dieran.

¿Irse al Burgos fue dar un paso atrás para dar luego dos hacia adelante?

No me planteaba nada de futuro, pero me ayudó muchísimo a valorar ciertas cosas de diferente manera.

¿Qué empezó a valorar?

Que para jugar al fútbol y vivir de ello, hay que trabajar muchísimo. El año anterior había debutado en Primera con el Athletic y había estado todo el año en la élite. Son cosas que en su momento no las terminas de valorar.

¿Qué significó Kresic en su carrera?

Apostó muy fuerte por mí, porque llegaba del Burgos sin ser nadie a un equipo de Segunda recién descendido. En ese Valladolid había nombres más importantes que el mío, pero Sergio creyó en mí desde el primer partido de Liga.

¿Manzano en el Mallorca?

Es de los entrenadores que te marca. Me transmitió cosas que necesitaba. Es un hombre muy paciente, muy sesudo e inteligente. Relativiza la importancia de las cosas. Me transmitió armonía, porque soy bastante impulsivo. Me ayudó a controlarme y a focalizar mejor esos impulsos para aumentar mi rendimiento.

Otra vez vuelve a competir con Llorente.

Más que competir, nos ayudamos. Somos muy amigos. Aunque juguemos en el mismo puesto, la relación siempre es espectacular.

La fórmula Soldado-Aduriz, dos nueves, no es muy habitual en estos tiempos.

Somos delanteros bastante natos, pero a la vez somos conscientes de las características de cada uno y nos coordinamos. Por ejemplo, si César saca en largo, yo prolongo. Practicamos movimientos para no estorbarnos.

Aritz significa roble en vasco, ¿hay algo de roble en su manera de jugar o en su personalidad?

El roble es un árbol muy bueno y muy duro. No sé si yo soy así. Es un nombre diferente y, aunque sea un poco complicado, a mí me gusta.