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Quique tampoco da con la tecla

Otro error defensivo a balón parado tumba al Atlético en Bilbao (1-0)

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Al Atlético se le desnuda con facilidad. Sólo basta que le cuelguen un balón al segundo palo, para que la rojiblanca que viste se deshilvane con premura y deje el partido para la épica, algo a lo que hace tiempo que no está acostumbrado. Así llegó el gol que le condenó ayer en San Mamés. La misma cantinela que ante Osasuna y Mallorca.

Orbaiz siguió al dedillo la instrucción de Caparrós y cuando el balón salió de sus botas, la cabeza de Javi Martínez ya intuía el festejo. Gol. Maxi y Raúl García asistieron de testigos, como Juanito en Pamplona.

Está claro que los males no residen en el banquillo, ni en la delantera, donde el equipo mejoró y si no hubieran sido por los palos, hasta tres, el marcador no hubiera sido el mismo. Da igual que el apellido del entrenador sea Flores o Resino. Las deficiencias defensivas apuntan directamente a los cimientos y los mimbres (Pablo y Juanito)no pasan el corte.

Hasta el gol, los primeros minutos del nuevo Atlético parecían encontrar más rigor táctico y más solidaridad a la hora de ejercer presión sobre el rival. Quique enseñó pronto sus cartas. Músculo por encima de imaginación. Un libro de estilo que ya puso en práctica en Valencia y Getafe. Raúl García se puso a las órdenes de Assunçao para ahogar al Athletic y Jurado esperó en el banquillo.

Pero, en cuestiones de músculo, Caparrós tiene mucho más camino recorrido queQuique en el Atlético. Martínez y Orbaiz imprimieron fuerzay, Susaeta y De Marcos desborde. Ujfalusi sufría los rigores de su corpulencia. Fueron los mejores minutos del Athletic y al descanso pudo haber llevado otro gol, que hubieran cerrado el partido.

Pero con lo que no contaba Caparrós, era que el Athletic no tiene fondo de armario y se cayó físicamente y ahí encontró el Atlético el momento para el toque que tanto anhelaba.

Quique tuvo que recurrir a la imaginación y, con ideas, Forlán y Agüero, comenzaron a sintonizar el mismo dial. La razón a la resurrección de los puntas está en la entrada de Jurado. No era casualidad. El mediapunta se encargó de dar sosiego e inteligencia al juego. Con el rival roto, el juego rojiblanco creció, aunque cada vez que llegaba un balón dividido al área de Asenjo, muy nervioso todo el partido, parecía que la balanza se quedaba definitivamente en Bilbao.

Así, Llorente tuvo su ocasión en el segundo palo, pero esta vez no encontró la red. Cada balón colgado era una incitación al gol. Simao recobró brío por la derecha, pero al Atlético todavía le resta mucho camino para convertirse en un equipo sólido que no deje puntos perdidos, como los de ayer, en el camino. El Athletic volvió a ganar un mes después. Respira y deja al Atlético, en la antesala del derbi, con la fosa de los puestos de descenso entreabierta.