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Radamel, Radamel

Falcao pone el Calderón boca abajo con un recital ofensivo y otros tres goles

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Manzano ha decidido que dispone de dos futbolistas por puesto, que da lo mismo juegue uno u otro, que lo importante es tener contentas al mayor número de piezas, sintiéndose útiles. Y si no lo cree de verdad, se lo ha aprendido. El caso es que revuelve sus alineaciones cada día como quien baraja un mazo de cartas. Le da igual que lo anterior funcione y que, según recomienda una vieja máxima, eso no se toca. El técnico toca y toca. Y rota y rota, se ha tatuado la palabra en el brazo. Y la verdad, el Atlético no se resiente de un viaje a otro. Juega cosido igualmente al balón, siempre por abajo, abruma por dominio al rival de turno y busca una y otra vez la mejor manera de agujerearle. Tiene estilo y hambre. Crece. Y tiene, sobre todo, a Falcao, que no se toca, que no rota. Una ametralladora.

El nuevo nueve se llevó por delante al Sporting 

El colombiano se ha metido la grada en el bolsillo a golpe de acrobacias y goles, de constancia y voracidad, de saltar y suspenderse en el aire, de rematarlo todo. Falcao ha conquistado el Calderón, le ha puesto la música de fondo: el Radamel, Radamel; Radamel Falcao, que en los tiempos del doblete sonaba bajo la fórmula de Radomir, te quiero, ya tiene rango de himno. El nuevo nueve se llevó por delante al Sporting, a su frágil defensa, y también a Iturralde, que retrasó su cuenta realizadora comiéndose un penalti y anulándole enigmáticamente un gol limpio de cabeza.

A Falcao, monumental, le ayudó lo suyo Cuéllar, muy cantarín en las salidas, en los balones bombeados que le llegaban desde los costados, especialmente a balón parado. Pero al tiempo fue el meta sportinguista el que evitó que el tigre ya saliera a hombros en el descanso. Cuando esperó bajo palos, el portero lo detuvo casi todo.

El Calderón se ha vuelto un campo decididamente feliz 

Quizás Manzano pensaba en el sábado, en la inminente visita al Camp Nou, cuando sacudió el once que tan buena impresión dejó hace tres días ante el Racing. Hasta cinco jugadores nuevos (Silvio, Assunçao, Gabi, Koke y Salvio) entraron en una alineación que sonaba disparatada. Y, sin embargo, pareció que fuera la misma que el domingo, la misma que todos los domingos, la misma de toda la vida. Gabi se puso a dirigir la circulación y los toques, Salvio y Turán aportaron la profundidad y Falcao, incansable, se obligó a finalizarlo todo.

Del Sporting no asomaron noticias en esa primera mitad. Ni discutió la posesión ni supo cómo ponerle freno a la intensiva cadencia de ataques de los rojiblancos. Sufrió a pelota corrida y a balón parado, donde la pierna derecha de Gabi siempre se las apañó para encontrar un compañero. Cuéllar y sus defensas medían mal todas las veces.

En la segunda parte, los de Preciado le pusieron más intención (Courtois no sufrió un rasguño), pero el Atlético no estaba por pararse. Tampoco su entrenador, que contribuyó a la fiesta con cambios cada vez más ofensivos. Así que el Atlético fue engordando su cuenta, Falcao su recital y la gente su entusiasmo. El Calderón se ha vuelto un campo decididamente feliz. Y se le escucha: Radamel, Radamel...

Atlético: Courtois; Silvio (Adrián, m.77), Miranda, Domínguez, Filipe; Gabi, Assunçao (Mario, m.61), Koke (Reyes, m.69); Salvio, Falcao y Arda.

Sporting: Cuéllar; Lora, Botía, Gregory, Damián; Sergio Álvarez (Bilic, m.64), Rivera; Carmelo (Morán, m.73), Ricardo, De las Cuevas (Ayoze, m.78); y Trejo.

Goles: 1-0. M.27. Falcao, de remate acrobático en escorzo que rebota en Lora, a la salida de un córner botado por Gabi.. 2-0. M.68. Domínguez, de cabeza, a la salida de un córner botado por Gabi desde la derecha. 3-0. M.71. Falcao tira dos recortes dentro del área y fusila. 4-0. M.80. Falcao, de cabeza
a la escuadra, a pase de Gabi.Árbitro: Iturralde. Amarilla a Lora, Damián, Carmelo, Assunçao y Koke.

Vicente Calderón: 35.000 espectadores.