Publicado: 25.05.2014 09:18 |Actualizado: 25.05.2014 09:18

Ramos y Casillas coronan la Cibeles y brindan la Décima a miles de aficionados

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Los capitanes del Real Madrid Iker Casillas y Sergio Ramos coronaron a la diosa Cibeles con el domingo apunto de amanecer para desatar la euforia de miles y miles de aficionados que se congregaron en los alrededores de la plaza madrileña, punto neurálgico de las celebraciones blancas que vivió la más ansiada de ellas con el ofrecimiento de la décima Copa de Europa.

Tras doce años de espera, el conjunto blanco volvió a reinar en Europa y la fiesta estuvo a la altura. El sufrimiento de la consecución del título, que llegó en una prórroga forzada in extremis por Sergio Ramos, otorgó más pasión si cabe a una celebración que culminó a las 6.20 de la madrugada. Una larga espera y un largo trayecto que finalmente desembocó en Cibeles.

Los jugadores y técnicos del Madrid dieron primero una vuelta a la plaza en el autobús descapotable, con la copa capitaneando, para después subir a la plataforma colocada alrededor de la fuente desde donde siguieron saludando a todos los presentes. Ramos hizo de maestro de ceremonias y con un micrófono dirigió los cánticos de los seguidores blancos para después ir dando paso a Casillas, Ronaldo, Marcelo, Morata, Jesé, Arbeloa y Modric.

Después de unos cortos y eufóricos parlamentos, Casillas y Ramos se dispusieron a coronar la diosa, utilizando una escalera situada a la espalda de la estatua para llegar a lo más alto. Ahí, Casillas cedió el honor a su compañero, héroe de la Décima y capitán en funciones durante todo el año, de enfundar Cibeles con las banderas del Madrid. Ramos levantó al cielo la orejona y después llamó a Iker para juntos brindar la copa a todos los aficionados.

Miles de aficionados fueron llegando desde el final del partido en la capital portuguesa a Cibeles para esperar más de siete horas la llegada de sus ídolos. Ni el frío ni la espera movieron a los aficionados que se dieron cita no solo en la plaza madrileña sino en todas las calles aledañas.

Ni un alfiler cabía en los alrededores de Cibeles para poder festejar el título conquistado por los de Carlo Ancelotti en la prórroga ante el Atlético de Madrid. El tiempo extra en Lisboa fue el primer inconveniente para que la celebración no se retrasase en exceso, desafiando el toque de queda que estableció la Junta Electoral Provincial. Y es que debido a las elecciones europeas que tendrán lugar este domingo y tratarse por tanto de un sábado de reflexión previo a la apertura de las urnas, se había impuesto las 4:30 como hora tope para el término de las celebraciones en las calles de la capital española.

Sin duda, la presencia de miles de personas en el centro de Madrid obligó a seguir con el plan de festejos a pesar de las altas horas de la madrugada y finalmente se pudo llevar a cabo sin prohibición alguna. A pesar de que los componentes del equipo blanco aterrizaron en Barajas poco después de las cuatro de la madrugada, el trayecto hasta Cibeles fue todo una odisea. El autobús blanco dejó a los jugadores en el Bernabéu, pero los miles de aficionados congregados en el feudo del Real Madrid y por las calles de la capital hasta Cibeles retrasó aun más la llegada. Escoltado por la policía, el autobús descapotable de los campeones se fue abriendo paso hasta alcanzar la plaza de la diosa a las 6.00 horas