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El Rayo sí cambia a Mou

El Madrid golea, pero el tanto de Michu a los 15 segundos por un error de Lass, el mal juego, la superioridad rayista y los pitos obligan al técnico luso a cambiar su innegociable libreto por miedo a un batacazo sonado

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El miedo entierra convicciones. Y Mourinho lo tuvo. Mucho. Se le apreció en su rostro cuando a los 15 segundos Michu puso por delante al Rayo. Cuando su equipo no era capaz de juntar dos pases con sentido. Cuando parecieron aflorar de una vez todos acontecimientos negativos que convierten al Bernabéu en una trituradora de entrenadores y jugadores. Del palmarés de Mourinho o del nombre de Di Stéfano, que cuando se sentó en ese mismo banquillo también lo sufrió.

A Mourinho no le quedó más remedio que olvidarse de su estructura madre, esa que le garantiza equilibrio con Lass o Khedira al lado de Xabi Alonso, pero castra el juego combinativo. A la media hora tuvo que dar entrada a Özil para quitar a Lass. El miedo le hizo renunciar a su cabezonería de mantener a un picapedrero junto a Xabi. El Rayo cambió a Mourinho, aunque sea por un día. No le cambian las sanciones, ni el club que le paga a la vez que deteriora su imagen, pero sí le cambió el miedo a hacer el ridículo en el Bernabéu. Lass se fue entre abucheos con el retrato del jugador que es y del momento por el que pasa el Madrid. Un mal pase atrás y una defensa que pareció dudar entre achicar o recular; gol de Michu.

El Rayo presionaba arriba, dificultaba la salida del balón del Madrid si es que alguna vez la ha tenido desde que llegó Mourinho cuando le agobian tanto. Cuatro veces escucharon el entrenador blanco y sus jugadores lo que es el Bernabéu con una racha de mal juego y resultados de por medio. No soporta el miedo a perder ni el entrenador más convencido y encabezonado de que su libreto y sus formas pueden ir a parte de la historia del club, incluso de reescribirla a su modo y con sus modales.

Tuvo que dar entrada Mourinho a Özil para al menos maquillarse ante un posible batacazo. El partido era del valiente Rayo, de Movilla y de Lass, del otro, claro. Del que con Marcelo de por medio le enseñó a Cristiano que una bicicleta es un recurso y no un baile de piernas inútil. Pudo hacer el 0-2 Tamudo lo que hubiera incendiado el Bernabéu, que rompió a silbar tras el rechace de Casillas.

Acabó goleado el equipo de Sandoval por sus propios errores, porque le concedió al Madrid el único camino al gol que conoce con certeza: la contra. La primera se la regaló en un saque de banda que aprovechó Cristiano para empatar. Su segundo obsequio fue una jugada a balón parado mal defendida que culminó Higuaín. Se fue Mourinho a la caseta aún con la cara de susto. El Rayo hizo hecho otra gran concesión a la contra del Madrid. Convirtió un saque de esquina a favor en un contragolpe que acabó con Kaká derribado por Movilla. Corrió mucho ayer Kaká, como nunca. Se le vieron algunas conducciones que recordaron al futbolista que el madridismo aún no ha visto. Lo que sí se volvió a ver fue la cara de miedo de Mourinho cuando Michu hizo el 3-2 y Di María fue expulsado. Pero el Rayo, dejó de nuevo que el Madrid viviera de lo único que hace siempre bien: el vendaval del contragolpe.

6 - Real Madrid: Casillas; Ramos, Varane, Albiol, Marcelo; Alonso, Lass (Ozil, m.29); Di María, Kaká (Khedira, m.60), Ronaldo; Higuaín (Benzema, m.60).

2 - Rayo Vallecano: Dani Giménez, Tito, Arribas, Jordi, Casado, Movilla, Javi Fuego, Michu (Trashorras, m.69), Piti (Dani Pacheco, m.67), Lass y Tamudo (Delibasic, m.55).

Goles: 0-1, m.1: Michu; 1-1, m.39: Ronaldo; 2-1, m.45: Higuaín; 3-1, m.51: Ronaldo, de penalti. 3-2, m.55: Michu; 4-2, m.67: Varane; 5-2, m.73: Benzema. 6-2, m.84: Ronaldo, de penalti.

Árbitro: Jose Luis Paradas Romero, del comité Andaluz. Expulsó a Di María, por doble amarilla (m.56), y amonestó a Arribas (m.45), Movilla (m.50), Lass (m.65) y Dani Giménez, del Rayo.

Incidencias: encuentro correspondiente a la sexta jornada de Liga disputado en el Santiago Bernabeu ante unos 72.000 espectadores. Antes del partido, el ganador de la Vuelta Ciclista a España, Juan José Cobo, hizo el saque de honor.