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El Rayo hurga en la depresión del Málaga

El Málaga quiso tener el balón, pero careció de ideas

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El Rayo consiguió su primera victoria en Vallacas a costa de un Málaga muy gris, que se fue del partido sin ni siquiera tirar entre los tres palos. Los madrileños llevaron siempre el partido donde más les interesaba, con un juego rápido por bandas, especialmente con Piti por la izquierda, que hizo mucho daño en la primera mitad. El Málaga quiso tener el balón, pero careció de ideas en ataque a pesar la movilidad de Joaquín, que alternaba su posición con Cazorla en un intento de desequilibrar a la defensa vallecana, aunque más en acciones individuales sin peligro alguno.

Las primeras ocasiones no se hicieron esperar, y en los dos primeros minutos el Rayo ya había conseguido crear sus dos primeras ocasiones claras por mediación de Lass y de Tamudo. A la tercera fue la vencida. A balón parado, en un lanzamiento de esquina botado por Piti, Botelho aprovechó para conectar un certero cabezazo sin ninguna oposición.

El partido no había hecho más que empezar y el Málaga tenía que remar ya a contracorriente. Acrecentó su dominio en la zona central, pero sin llegar nunca con claridad arriba. El Rayo en cambio confiaba más en la velocidad electrizante a la contra. Y aunque la reacción malacitana resultaba inoperante, el partido se terminó de romper en el minuto 36, cuando el árbitro consideró agresión un lance entre Eliseu y Lass, que ya habían sido advertidos previamente por el colegiado para tratar de frenar el ímpetu de ambos, que dio con el malagueño en la caseta.

Con un jugador menos en la segunda parte, el Málaga invirtió sus papeles con el Rayo, dejando la posesión y el dominio a los madrileños y confiando en la posibilidad de una contra buscando los espacios. En esas los de Sandoval se vieron muy cómodos, y los avisos se fueron sucediendo por parte de Michu en dos ocasiones, una de ellas desviada por el poste, y de Tamudo. Sólo un inocente cabezazo de Van Nistelrooy en buena posición hizo peligrar el resultado para los franjirrojos. Fue un espejismo, porque Tamudo se encargaría de poner tierra de por medio al aprovechar un buen pase interior.