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La Real pincha en Agüero

El Atlético, impulsado por las genialidades del argentino, remonta y logra ganar por primera vez en Anoeta

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Un pellizco de sensatez táctica, la calidad a puñados de Reyes y el talento inmenso del Kun se unieron para firmar una noche histórica. Anoeta, estadio inaugurado en 1993, fue tomado por un pequeño y grandioso futbolista que estampó su rúbrica en el primer triunfo de la historia del Atlético en el campo que hace 17 años relevó al mítico Atocha. El marcador engaña. Describe una victoria fácil porque casi todo lo que hace el Kun posee la bella simplicidad de la genialidad, pero no lo fue. La remontada se cimentó en un balón que, impulsado por Reyes desde el más allá y caído del cielo, fue domado con mimosa precisión por la bota zurda de Agüero. Luego, quebrar a De la Bella y regalarle el gol a Forlán fue coser y cantar.

Sin embargo, antes, mucho antes de eso, el delicioso descaro de Griezmann desmontó la proverbial debilidad de la defensa rojiblanca. La fragilidad de un entramado cercado por flojera propia y dudas ajenas. Por errores imperdonables e incomprensibles decisiones del entrenador. Quique no es de los que sonrojan públicamente al futbolista en una sala de prensa. Él prefiere matarlos en la pizarra. Lo ha hecho, entre otros, con Assunçao u, hoy mismo, con Filipe Luis y Domínguez.

Quique, también muy dado a modelar con paciencia de monje el estado de forma de los jugadores que no tiene calados, tardó un mes en acordarse del lateral izquierdo brasileño. Y no parece que le haya convencido porque con excusa o sin ella, Filipe Luis es candidato seguro a entrar y salir de la alineación, en unos extraños vaivenes que también afectan a Domínguez.

El canterano que, junto a De Gea, cimentó la solidez de final de curso pasado que desembocó en dos títulos, ya no es indiscutible. El joven central pagó la factura de la enésima decepción del Bernabéu y, por lo visto hoy, el técnico no le ha levantado el castigo.

El joven central pagó la factura de la enésima decepción del Bernabéu

Quique prefirió a Godín, recién recuperado de una lesión, y, para completar el pastiche, colo có a Ujfalusi como pareja del uruguayo y desplazó a Perea hacia la banda. Demasiados mensajes cruzados cada semana para unos defensas a los que les cuesta hacer dos cosas a la vez. Y, claro, la Real se dio un festín inicial del que sacó un gol y un puñado de ocasiones.

Al grupo de Lasarte le basta con orden, coherencia, lucidez y chispazos de calidad para manejarse con solvencia en su retorno a Primera. Sobre todo en casa. Hoy escrutó rápidamente al rival, calibró sus debilidades y simplemente hurgó en ellas. Básicamente, Xabi Prieto sirve, Griezmann corta y Joseba Llorente mastica. Asistidos por los laterales y protegidos por la ruda figura de Rivas, encerraron al Atlético durante media hora de monólogo.

Las fugaces apariciones de Reyes y Agüero apenas asustaron, pero los colchoneros, por inercia suya y cansancio guipuzcoano, se desperezaron. Miraron con desgana a Claudio Bravo y, quizás por educación, le hicieron un par de visitas con intención. Menos fieros los donostiarra tras el descanso y más sensatos los madrileños -con Ujfalusi de regreso al lateral derecho-, el discurso cambió de manos. Hasta que apareció Kun para pinchar la pelota y cerrar el libro. 

2 - Real Sociedad: Bravo; Carlos Martínez, Ansotegi, Mikel González, De la Bella; Rivas, Aranburu (Sarpong, min. 82), Xabi Prieto, Griezmann (Bergara, min. 65); Zurutuza y Joseba Llorente (Tamudo, min. 76).

4 - Atlético de Madrid: De Gea; Perea, Ujfalusi, Godín, Antonio López; Mario Suárez (Raúl García, min. 76), Tiago, Reyes, Simao, Agüero (Diego Costa, min. 84); Forlán.

Arbitro: Ayza Gámez (Valencia). Amonestó a Aranburu, Bergara, Ansotegi, Mario Suárez y Ujfalusi.

Goles: 1-0, min. 6: Ujfalusi p.p. 1-1, min. 71: Forlán. 1-2, min. 78: Agüero. 1-3, min. 81: Agüero. 2-3, min. 85: Rivas. 2-4, min. 92: Simao de penalti.

Incidencias: 24.000 espectadores en el estadio de Anoeta. Lluvia intermitente durante el partido y campo rápido.