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La Real y el más penoso todavía

El Mallorca vapulea a los de Montanier con 4 goles en 7 minutos

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Si el 2-0 de Anoeta ya se antojaba una buena renta, el 0-1 de Ifrán al cuarto de hora en Son Moix pareció certificar el pase de la Real a cuartos. Cualquiera que estuviera viendo el partido, más aún si era hincha del Mallorca, no podía imaginar en esos momentos lo que estaba por llegar. Sí se lo podían temer los aficionados de la Real, acostumbrados a desconfiar de un equipo que tanto y tanto les hace sufrir por su insoportable levedad. Es el riesgo que se corre al mantener a un técnico por un par de golpes de fortuna y confeccionar una plantilla con más futuro que presente, con fichajes que lejos de apuntalar, obstruyen cualquier proyecto al no aportar ni calidad ni oficio. Una temeridad que anoche le salió muy cara a la Real.

Y sí, la realidad superó a la ficción en Son Moix. Entre el minuto 34, en el que el Chori Castro empató con un magnífico lanzamiento de falta, y el 41, cuando el uruguayo le robó la cartera a Zubikarai y marcó a puerta vacía, el Mallorca revolcó a la Real con otros dos goles más entre medias: el de Hemed, en el 36, y el de Nunes, en el 38. Encajar cuatro goles en apenas siete minutos es una hemorragia difícil de explicar. Sobre todo porque, entre medias, Xabi Prieto tuvo la oportunidad de tapar la vía de agua con el 2-2 en una mano a mano dentro del área con Calatayud.

De inicio, Montanier introdujo cambios que no invitaban al optimismo, pero que tampoco hacían pensar que el esperpento de Granada pudiera elevarse al cubo. El Mallorca salió más decidido y enseguida empezó a inquietar a Zubikarai. Sin embargo, bastó un centro con rosca de De la Bella para que Ifrán se reivindicara con un cabezazo de lo que es: un depredador. Con el 0-1, los cuartos parecían estar a buen recaudo en el bolsillo de la Real, pero llegó el apagón blanquiazul y los cuatro goles del Mallorca. Un expediente X que hizo creer a los de Caparrós y hundió a los de Montanier.

El descanso tampoco sirvió para que el francés tapara la herida. Lejos de reaccionar, de apelar al menos al orgullo y tirar de casta para enmendar un final del primer tiempo nefasto, Alfaro y Hemed volvieron a batir a Zubikarai. Sólo entonces Montanier movió banquillo. Entraron Griezmann, Agirretxe y Aranburu en una pirotecnia absurda y fuera de tiempo. El técnico galo fue mantenido en el puesto con respiración asistida y sus jugadores le dejaron sin oxígeno. ¿Se reactivará hoy mismo el plan Aragonés? Tal vez.

A diferencia de Caparrós, que tenía la ilusión de pasar a cuartos para poder volver la semana que viene a San Mamés y amargarle la Copa a su Athletic, la afición de la Real vuelve a quedarse con las ganas un año más. Un entrenador y, sobre todo, unos jugadores superados por la situación que no sólo le volvieron a robar la ilusión, sino que les avergonzaron. Para volver nadando, que se suele decir.

Mallorca: Calatayud; Zuiverloon (Company, m. 46), Nunes, Crespí, Bigas; Alfaro, Pina, Martí, Chori Castro (Tejera, m. 86); Ogunjimi (Nsue, m. 62) y Hemed.

Real Sociedad: Zubikarai; Estrada, Demidov, Iñigo Martínez, De la Bella; Zurutuza (Agirretxe, m. 67), Elustondo, Mariga (Griezmann, m. 60); Xabi Prieto (Aranburu, m. 65), Ifrán y Vela.

Goles: 0-1. M. 16. Ifrán, de cabeza, a centro de De la Bella. 1-1. M. 34. Chori Castro, de falta directa. 2-1. M. 36. Hemed, de tiro desde fuera del área. 3-1. M. 38. Nunes, de cabeza, le gana en el salto a Mariga en un córner. 4-1. M. 41. Chori Castro aprovecha el despiste de Zubikarai para robarle el balón llegando por detrás y marca a puerta vacía. 5-1. M. 53. Alfaro, de cabeza. 6-1. M. 60. Hemed supera a Zubikarai en su salida.

Árbitro: Ayza. Amarilla a Alfaro, Pina y Calatayud.

Son Moix: 6.500 espectadores.