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Entre la realidad y la ficción

España arrolla a Líbano, tras otro episodio de ansiedad

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España maneja ahora la teoría de vivir al día. Una obligación para llegar al futuro de Estambul. Por el camino, apareció Líbano, con sus dos americanos nacionalizados y el brazo armado de El Khatib. Personajes de tebeo en otras circunstancias. Pero en este Mundial, España es como esos personajes de Fellini que deambulan entre dos mundos. Entran y salen, pasan de la ficción a la realidad, para, en ocasiones, quedarse. Algunos jugadores ya están entre nosotros, aunque les cueste minutos entrar en el papel. Es el caso de Marc Gasol.

De nuevo, dominador en la zona, excesivo en los puntos (25), repartiendo fluidez en la circulación desde el poste alto. Lo mismo que Rudy o Garbajosa. Otros, como Ricky o Navarro, aún están detrás del telón y el equipo lo nota. Porque necesitan que monten el show en este mundo, donde un hombre Vroman-es capaz de mandar a esta España al psiquiátrico.

Hasta que desapareció por cuatro personales (30-34, m. 16), las canastas de Vroman castigaban a un equipo que dejaba frío al personal. Buscaba la intensidad, se sucedían los comentarios en la pista, se llamaba a la implicación colectiva. Pero ni el cinco titular (13-16, m. 7) ni la segunda unidad (22-21, m. 10) conseguían conectar con sus emociones. En ese submundo hostil, España parece haber perdido todos sus imputs. Ni los tiempos muertos, dos solicitados por Scariolo ante el acoso libanés, sirven para recuperarlos.

España es como esos personajes de Fellini que deambulan entre dos mundos

Entre la ansiedad, no se abandonó el cameo por la mala ficción hasta que Vroman se quedó con medio brazo de Marc para impedir una canasta. De la antideportiva, sin embargo, se obtuvo poco premio. Un acierto de cuatro tiros libres (19/27 total) que empezó a cambiar actitudes. Marc pagó su frustración de los tiros apoderándose de la artillería española. En 16 minutos, anotó 22 puntos alimentando el parcial de 7-25 (39-68, m. 28) con el que la selección quiso caminar hacia el abuso.

La intensidad defensiva, junto a la verdadera realidad del baloncesto de los jugadores libaneses, desarrolló la velocidad, el juego a la carrera, las canastas de adrenalina. El patrón de la buena armonía en este equipo. Con la buena inercia final, Scariolo quiso que Claver, que no tocaba minutos desde el debut ante Francia, siguiera fogueándose. España había salvado el día pero no conocía la verdadera dimensión de su victoria. Líbano, como tampoco Canadá, no son los termómetros que necesita este grupo para saberse por fin fuera de la ficción.

57 - Líbano (22+10+15+10): Vroman (22), Fahed (7), Rustom (7), Freije y El Khatib (10) -equipo inicial-, Abd El Nour, Mahmoud (5), Stephan, Kanaan (3), Fakhreddine (3) y Reda.

91 - España (21+22+29+19): Rudy (7), Ricky Rubio, Navarro (5), Garbajosa (7) y Gasol (25) -equipo inicial-, Reyes (8), Raúl, Vázquez (15), Llull (6), Mumbrú (9), Claver (6) y San Emeterio (3).

Árbitros: Srdan Dozai (CRO), Luigi Lamonica (ITA) y Heros Avanesian (IRI). Eliminado Kanaan (Min. 38), por cinco personales.

Incidencias: Partido correspondiente a la cuarta jornada del grupo D, con sede en Esmirna, del Mundial de baloncesto que se está disputando en Turquía y que concentró en el pabellón Halkapinar a 3.200 espectadores.