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Rebelde con causa

Mourinho revoluciona al Madrid en el descanso para derrotar a un Málaga, valiente, que llegó a ponerse 0-2. Pellegrini, al fin, fue un rival para Mourinho y su equipo, pese a la derrota, salió muy reforzado del Bernabéu

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Solucionó el Madrid una noche dura en la que parecía incapaz. El balón no le hacía caso. La rabia no era suficiente y el Málaga, lejos de avergonzarse, aprovechaba la mínima para correr a su portería. Pero hubo tres latigazos que dejaron la cosa en su sitio. Entre Khedira, Higuaín y Benzema arreglaron un partido rebelde, con una segunda parte a corazón abierto. Nada se le puede reprochar al Málaga. La hazaña le perteneció por madurez, estilo y jugadores. Nunca renunció al tercer gol. Pero a sus futbolistas les falta la autoridad de los del Madrid en el área. Ahí se entiende que estén pagados como dioses.

Salió traumatizado el Madrid de la primera parte. Y siempre a balón parado. Su vida se agotó en dos córners, en los que la pelota viajó por los aires y dos defensas del Málaga se portaron como héroes. Gente grande y atrevida como Sergio Sánchez y Demichelis metieron la cabeza y el gol, hasta dos. El mensaje lo tiró Cazorla desde el córner. Hubo gente del Madrid que evitó la tarea. Responsabilizó a Higuaín, primero, y a Cristiano, después, de una tarea para la que no nacieron. El resultado originó resignación y malas caras en una noche en la que el Madrid no era nadie.

Dos jugadas a balón parado pusieron al Málaga al borde de la victoria 

Fue un partido para gente de nivel. Lo jugó muy correctamente el Málaga, un equipo con profesión y años. El escenario le gustó y no le asustó. Ni siquiera en la segunda parte en la que el Madrid tiró dardos. Tuvo respuesta el Málaga. El portero Caballero parecía una pared. Apoño y Toulalan no pasaron vergüenza en medio campo. Y después apareció Isco, un regalo de dioses. El futbolista en sí mismo es una tentación. Tiene un estilo y un cuerpo elegante. Con la pelota en la hierba, muestra imaginación de pirata. Pero quizá Van Nistelrooy ya no responda a ese nivel. Necesita más tiempo para encontrar su lugar. Cosas que antes interpretaba al vuelo, ya no le pertenecen. El Madrid tiró a muerte en la reanudación.

Al fondo quedó una primera parte irresponsable, que dañó el orgullo de Mourinho. Y ahí no perdona a nadie. Su decisión fue terrible. Sacó de golpe a tres futbolistas, entre ellos a Kaká, en todas partes y en ninguna. Juega con el baile de San Vito y así es casi imposible. Entró gente dura como Khedira y más moderna como Benzema que, en estos tiempos, asegura uno o dos goles por partido. Tiene ese ángel. Y aunque el Málaga nunca se rindió, la noche llenó de razones a Mourinho. El partido volvió a la lógica. El área del Málaga vivió un diluvio. Aguantó hasta donde pudo, que fueron 68 minutos. Después abandonó la victoria, nunca el orgullo. Ni siquiera su entrenador, Pellegrini, al que sólo cabe una única pega: ¿por qué sustituyó a Isco?