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Reflexión tras el ruido

Benedito, el candidato 'outsider', modera la pugna en el último debate de campaña

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Sometido a un bombardeo de mensajes durante una semana, rematada ayer con el debate final de campaña, al socio del Barcelona se le concede hoy un respiro para la reflexión. 24 horas para decidir, si es que no lo había hecho ya, a quién votará como sucesor de Joan Laporta al frente del Barcelona. Cuenta con cuatro opciones: Sandro Rosell, Marc Ingla, Jaume Ferrer y Agustí Benedito. Y las cuatro se afanaron ayer, en el debate televisivo de TV3, el de más audiencia, en quemar sus últimos cartuchos para seducir a esa mayoría que, según los sondeos, permanecía aún en el terreno de la indecisión.

La confrontación fue, más que nunca, un tres contra uno, un acoso a Rosell, el favorito en todas las encuestas, liderado a menudo por Benedito, que se erigió en una suerte de moderador paralelo del debate introduciendo preguntas comprometedoras para sus rivales.

En el tramo inicial, Rosell se vio obligado a dar explicaciones sobre sus negocios personales posee una empresa de márketing deportivo, una cuestión que, según el resto, le inhabilita para ser presidente del Barça por un conflicto de intereses. 'Lo importante es ser honesto, no a qué te dedicas. Ya dije hace dos años que venderé esa empresa si gano porque me saca mucho tiempo', se defendió Rosell, que salió bastante airoso, al igual que Benedito, un candidato sin mochilas.

La confrontación, la más animada de todas, fue un nuevo tres contra uno

Antes de enfrentarse por última vez, tres de los cuatro candidatos ya habían hecho balance de la campaña. Se desmarcó Rosell, que optó por aprovechar el último día para explicar cómo remodelará el entorno del Camp Nou si es elegido presidente.

El proyecto, denominado Espacio Barça, y cuyo presupuesto se cifró en unos 150 millones de euros, prevé la construcción, en la explanada del estadio, de un nuevo Palau Blaugrana, un pequeño pabellón anexo, un nuevo museo, un auditorio, un gimnasio con piscina para los socios, más plazas de aparcamiento, así como un hotel con restaurante que, emulando al Arsenal, se daría en concesión. La obras, previstas por fases y que también incluirían la remodelación interna del Camp Nou, se extenderían más allá de los seis años de mandato.

El resto de candidatos, en cambio, echó cuentas y apeló a la conciencia del socio. 'En estas elecciones se decide la posibilidad de que la restauración, representada por un candidato que tiene un claro conflicto de intereses, regrese de nuevo al club', alertó Ingla, en alusión a Rosell.

Ferran Soriano, el hombre fuerte de su grupo, en cambio, dejó la reflexión seguramente más certera de todo este proceso: 'En 2003, éramos unos revolucionarios y, como todos los revolucionarios de la historia, no nos hemos sabido organizar. Por eso estamos en estas elecciones, que tienen como favorito a un candidato que representa el viejo modelo. La culpa es nuestra'.

Benedito, animado por su subida en las encuestas, mostró su confianza en salir vencedor, al igual que Ferrer, que no dudó en proclamar: 'Ya me siento presidente'.