Publicado: 01.12.2013 09:31 |Actualizado: 01.12.2013 09:31

De reponedora en Sabeco a campeona de España de maratón

Estela Navascués antepuso sus sueños a la crisis. Supo arriesgar "un trabajo estable, en el que ganaba más de 1.000 euros" por la incertidumbre del atletismo

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"Yo quise ver el más allá". La declaración corresponde a Estela Navascués (Tudela, 1981), la nueva princesa del atletismo español que hoy cumple una semana como campeona de España de maratón. Fue la culminación de un sueño que nació de una apuesta muy arriesgada. "Yo tenía 25 años y un empleo estable. Trabajaba de reponedora en Sabeco, donde llevaba más de cinco años", confiesa a Público. Sin embargo, no era la vida que quería para ella. Tenía, además, motivos para soñar con un horizonte mejor en el atletismo. A nivel regional, lo había ganado todo en Navarra e, incluso, con ese trabajo, se proclamó subcampeona de España de 10.000.

"Lo mismo me tocaba cargar una caja de macarrones que una de suavizantes. Acababa con las piernas muy contracturadas"Así que Estela no dejaba de preguntarse hasta dónde podría llegar si sus piernas estuvieran más descansadas. "El trabajo de reponedora era cómodo, pero se me hacía duro. Tenía que madrugar mucho, porque trabajaba de cinco a nueve de la mañana. Durante todo el tiempo estaba de pie y la mayoría de los días cargaba mucho peso: lo mismo me tocaba cargar una caja de macarrones que una de suavizantes. Acababa con las piernas muy contracturadas. Había días que salía a entrenar cansada y luego había muchas tardes en las que no podía doblar".

En cualquier caso, aquel empleo significaba un sueldo. "Ganaba por encima de los 1.000 euros trabajando cuatro horas diarias. Sumaba nocturnidad y, sobre todo, festivos, que entonces se pagaban muy bien. Y lo cierto es que cuando llegaba el mes de diciembre, me tocaba trabajar casi todos los domingos". Así que Estela que, incluso, se había trasladado a Soria para entrenar con Enrique Pascual (el hombre que hizo campeón olímpico a Fermín Cacho y del mundo a Abel Antón), se sintió en una disyuntiva.

"En el supermercado había pedido el traslado de Navarra a Soria y me lo concedieron". Pero, antes de que fuese tarde, se convenció de que debía arriesgar. "A lo mejor, si me pasa a los 32 años que tengo ahora, no lo hubiese hecho; pero entonces tenía 25 años. Me dije a mí misma, 'ahora o nunca, Estela', y necesitaba hacerlo. Era evidente que perdía un sueldo fijo por la incertidumbre del atletismo, en el que no sabía lo que podía pasar. Pero lo hice. Me armé de valentía y lo hice. Tenía, además, la seguridad del trabajo de mi marido, que es funcionario y, como siempre me repito a mi misma, todo eso me ayudó a ver el más allá".

"Yo empecé en el atletismo a los 16 años y, desde entonces, me apasiona este deporte"Estela se marchó del supermercado diciendo a sus compañeras: "Si me va mal, espero volver". Pero la realidad es que han pasado siete años, no ha vuelto y ya no va a volver. "Yo empecé en el atletismo a los 16 años y, desde entonces, me apasiona este deporte. Incluso, por culpa suya, dejé de jugar al baloncesto. Así que necesitaba ver hasta donde podía llegar si me dedicaba a correr a tiempo completo".

En su viaje al más allá, le ha acompañado una enorme fuerza de voluntad que en estos siete años le ha dado la razón. Campeona de España de 10.000, Estela ha llegado a ser internacional, y no sólo eso, sino que hace un par de años arriesgó con el maratón. Fue a buscar a Abel Antón para que la entrenase, porque "no hay nadie que sepa de esta distancia más que él, que ha sido dos veces campeón del mundo".

Aceptó la vida de maratoniana, "en la que estás dedicada las 24 horas del día a tu cuerpo". Y, aunque ya no se levanta a las cinco de la mañana como cuando trabajaba en el Sabeco, reconoce que "al final, nunca descansas lo suficiente: tienes que salir a hacer la compra, arreglar la casa, la cocina..." Y lo cierto es que hay semanas "en las que llego a los 180 kilómetros de entrenamiento" para tener cierta seguridad en el maratón.

Una vida que, en cualquier caso, Estela ya tiene totalmente dominada como demostró en San Sebastián donde, además de ganar el Nacional, lo hizo con una marca de categoría (2 horas y 32 minutos). Sin embargo, su vida en el maratón no fue un amor a primera vista, quizá un retrato de ella misma para la que nada ha sido fácil. "En mis primeros maratones me pegué contra la pared. Lo pasé fatal y llegué a pensar que me había equivocado, que yo no valía para esta prueba".

Pero entonces apareció la voz de Abel Antón que la convenció de que "el maratón empieza cuando duelen las piernas". Y en esos momentos de angustia, a partir del kilómetro 30, Estela ya ha aprendido a gobernarse y a superar el miedo. "Es verdad que el maratón es una prueba extraña, porque cuatro o cinco meses de preparación se resumen en un solo día". Pero esos son los riesgos de la vida como los que ella misma aceptó hace siete años cuando dejó "un trabajo más o menos cómodo" por la incertidumbre del atletismo.

La apuesta le ha salido bien y, como Estela reconoce, cuando ve a sus compañeras del supermercado ("que en el fondo son unas afortunadas porque tienen trabajo"), "la diferencia es que entonces yo quise ver el más allá". Por eso ahora sueña con participar en unos Juegos Olímpicos y sabe que tiene tiempo. "Mi deporte lo permite. Elena Esteso corrió en el maratón de los Juegos de Londres con 42 años".