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Un revés que estrena libertad

Li Dan Dan debuta hoy en la Liga de tenis de mesa, tras 7 meses de burocracia entre España y China

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Una llamada de Chen Jian Zhong, el jugador del CajaGranada al que se conoce en las mesas como Willy, le animó a la aventura. 'Li Dan Dan era el jugador chino que necesitábamos para ser competitivos en la Superdivisión', sostiene Joan Barberá, uno de los responsables del tenis de mesa de los Falcons de Sabadell.

El fichaje se cerró el pasado mayo, días después de que el club catalán lograse el ascenso a la Superdivisión de la Liga. El papeleo para su llegada parecía simple. A principios de junio, el club adjuntó a la petición del permiso de residencia para Li toda la documentación necesaria para que el jugador pudiese aterrizar en Barcelona durante el mes de agosto. 'Sin embargo, el proceso en la subdelegación del Gobierno en Barcelona empezó a prolongarse', explica Barberá.

'En agosto prosigue el responsable de los Falcons,cuando íbamos a firmar el permiso de residencia, nos solicitaron nueva documentación'.

Sólo la mediación del alcalde de Sabadell, Manuel Bustos, desbloqueó la situación. 'Gracias a él, nos enteramos de que la subdelegación del Gobierno rechazaba el visado por las particularidades de nuestro club', expone Barberá.

A juicio de los responsables de inmigración, el carácter de sociedad sin ánimo de lucro de los Falcons impedía fichar a Dan Dan porque carecer de experiencia en la contratación de personal. 'Entonces prosigue Barberá, pensamos en traerle con un visado de turista y solucionar los trámites mientras él ya estaba en España. El problema es que, para finalizar el proceso, Li tenía que volver a China y no sabíamos si le iban a dejar regresar de nuevo'.

Llegó septiembre. Los Falcons iniciaron la Liga con lo puesto. Dos jugadores de 17 años y otro, con más experiencia, que se enfrentaban cada fin de semana a su dura realidad. 'Sin un chino, no eres nadie en la Liga', defiende Barberá.

El saldo negativo se acumulaba en la clasificación de los Falcons, mientras la burocracia seguía pidiendo nueva documentación. En noviembre, una llamada dibujó las primeras sonrisas de todo el proceso. 'Nos dijeron que estaba todo en regla y que podíamos ir a firmar su visado', recuerda Barberá. Sin embargo, el club no recibió la carta certificada con el visado hasta finales de noviembre. El retraso del proceso en España caducó la documentación que Li debía presentar en el Consulado español en Shanghai.

El jugador tuvo que iniciar los trámites de nuevo en China. Cada documento tenía que aparecer por triplicado (chino, inglés y castellano) como exige la normativa de extranjería del país asiático.

La libertad burocrática se consiguió en diciembre, aunque no se escenificó hasta el pasado domingo, cuando Dan Dan aterrizó en El Prat. Desde entonces, el jugador chino ha empezado a acomodar costumbres. Alterna la tortilla de patata y la chistorra con una sopa de fideos que se trajo en la maleta.

'El idioma es lo peor', sostiene Barberá. Li deambula con un triple traductor electrónico (chino-inglés-español) para comunicarse, mientras en el club ya le han rebautizado como Quimet. En su presentación, prometió la permanencia en la Superdivión (los Falcons son últimos). Sin embargo, hoy, en el debut ante el CajaGranada, uno de los mejores equipos de Europa, su presa (empuñadura) europea, que dibuja un revés intachable, tiene pocas opciones de victoria. Si así fuera, Li conocería la transición que otros palistas chinos han asumido a su llegada a España: entender que puede perder ante un occidental.