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Revés en mala hora

El Sevilla retrocede a su peor versión y pierde ante el Braga

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Un apagón del Sevilla ha complicado su presencia en la fase de grupos de la Liga de Campeones. Al equipo de Álvarez se le fue la luz con la que cegó al Sporting de Braga durante la primera mitad del partido. A estas alturas de la temporada, el combustible retrata estos partidos tan prematuros. El conjunto andaluz aprovechó su mayor carga de depósito ante el Barcelona. Ante los portugueses, la cosa fue distinta. Los lusos parecen con más combustible para aguantar 90 minutos.

En hora y media, los de Nervión interpretaron dos versiones muy distintas. Viajaron en una máquina del tiempo. Primero al futuro y luego al pasado del final de la temporada pasada. Ese en el que Palop tiene que sacar una mano imposible para evitar males mayores. Han sido dos las paradas soberbias del portero.

El equipo viajó en el tiempo: lo que quiere ser y lo que fue, en una noche

Y eso que el equipo de Antonio Álvarez salió mandón, disfrazado de una fiera azul. Sin embargo, sin mordisco no consiguió captura. Aún peor, su presa terminó por escapar airosa en una jugada aislada. Derrochó toda una primera parte de buen juego por la falta de claridad en los últimos metros.

Aburridos de balón, los andaluces se dejaron llevar por su cómoda superioridad. Los portugueses, sin rechistar, en toda la primera mitad, adelantaron unos metros la línea de defensa. La estrategia fue definitiva para cambiar la dinámica de la noche.

Palop y Navas se volvieron a mostrar como lo mejor de los andaluces

El Sevilla intentó desde el comienzo del partido morder al conjunto portugués con el balón. Sin treguas ni tiempos muertos, a por la portería contraria desde la primera posesión.

Eso es lo que se le ha pedido al nuevo técnico. Gestionada con nota su misión como monitor de grupo en el último tramo del pasado curso, ahora la intención es trasladar esa alegría al campo. Cuando las sonrisas salen del vestuario es más sencillo disfrutar en el césped. El Sevilla quiere ganar con un gesto más amable, sin mordazas. La metamorfosis, de momento, sólo funciona a medias. Salió bien en el segundo tiempo ante el Barcelona y en el primero de hoy.

Esa nueva filosofía resulta patente en el centro del campo. Los intérpretes son los mismos, pero la actitud diferente. La de Zokora, por ejemplo, llama la atención. Además de su especialidad como picapedrero, esta temporada también va a tener que ejercer de escultor. Esta noche, supo dar salida a la pelota robada, buscó la ayuda de Kanouté en el pase horizontal y hasta se atrevió al mensaje diagonal hacia Navas

Si el menudo extremo aprovecha su privilegiado físico, ahora en pretemporada todavía es más exagerada su superioridad. Un puñado de entrenos le bastan para la puesta a punto. Más atrevido que con La Roja, su primer centro a Luis Fabiano encontró el poste de la portería portuguesa. Luego llegó un recorte, después un regate y al rato otro centro. Elderson, el lateral izquierdo del Sporting, sufría ante el derroche del campeón del mundo.

El estadio de Braga vio pasar el vendaval indemne. Ni un sólo rasguño. Entonces, el viento cambió de dirección. La defensa lusa empujó al equipo hacia al frente. Todo fue diferente. Matheus acertó con la portería en un rechace. Luego, un mano a mano de Palop y un balón al larguero dejan la vuelta aún abierta para el Sevilla.