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Riesgo seguro de lesiones

Los estudios que maneja la selección sentencian que el porcentaje de percances en los Mundiales se acerca al 80%  

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España está satisfecha con su preparación. El domingo cerró la primera fase de trabajo, la de la puesta a tono física (ayer empezó a ensayar específicamente la táctica) y la política de precaución extrema ha dado resultado. No hay bajas y los jugadores llegan en buena forma. Lo celebran, pero no se hacen ilusiones. Saben que, según cuenta la estadística, se dirigen hacia un callejón sin mucha salida.

'Hemos estudiado los últimos Mundiales para saber qué pasa' -explica Javier Miñano, el preparador físico de la selección- y lo que más destaca, tristemente, es el índice de lesionados que hubo. Hay investigaciones que concluyen que la Liga española, como la italiana, tiene un 24% de índice lesional (jugadores lesionados cada mil horas de partido). Y que en un Mundial ese porcentaje casi se cuadriplica, oscila entre el 70% y el 80%. Hay más riesgo. Por dos causas: el cuerpo está más más desgastado al final de temporada, y por el exceso de motivación y el sobreesfuerzo que conlleva'.

«Cuando empieza la competición, no puedes tener tanto grado de control»

La frase de Guardiola 'Se lesiona quien quiere' choca con esta estadística. 'Nosotros hemos intentado evitar ese riesgo lesional añade el profe Miñano, pero al final es incontrolable. Hemos dosificado el trabajo, lo hemos individualizado, que es lo más difícil, porque hay 23 estados de forma diferentes. Vicente cree en la buena comunicación y en fiarse del jugador, en preguntarle en cada momento cómo está. Y, ante cualquier duda, cualquier mala sensación, hemos optado por la precaución. Pero una vez empieza la competición, no puedes tener tanto grado de control'.

Según esas investigaciones que maneja la Federación, España tiene casos concretos en los que el peligro de lesión es más alto: 'Hay jugadores con más posibilidades de caer, los que se han lesionado durante la temporada. El otro factor que más afecta es la edad. Y no se salva nadie. Sale un índice muy alto en un Mundial. Casi a dos lesionados, no necesariamente de gravedad, por partido'. Y los jugadores de España se han lesionado bastante durante el curso. Cesc, Torres e Iniesta, a la cabeza.

Por el contrario, esos jugadores cuentan con una ventaja: llegan con menos carga de minutos de juego. 'Puede ayudar, sí. Y por eso hemos atendido a la individualidad. Cesc venía de estar parado y ha sufrido muchísimo. Y Torres igual. Han hecho seis o siete horas diarias, es un éxito que estén entrenándose'.

«Es más fácil poner a los jugadores a trabajar que decirles que paren»

Miñano, que no cree que 'el factor físico sea determinante para ganar un Mundial', ha dirigido durante estas semanas previas, con incremento de la carga de trabajo, sesiones de mañana y tarde, 'algo no muy normal' en un final de temporada. 'Por eso era importante explicárselo a ellos, que entendieran por qué lo hacían. No podíamos dejar que el trabajo siguiera la línea decreciente habitual en un final de Liga.

Pero como hemos atendido a las particularidades individuales, en algunos casos hemos tenido que reducir el trabajo, excluir a futbolistas concretos de determinados ejercicios. Y eso ha costado más que lo entendieran. Ha sido más fácil ponerles a trabajar, que quitarles'.

En el 80% de los ejercicios, España ha jugado con el balón. Y no ha sido por una cuestión de diversión, que el jugador se divierta y así se crea que trabaja menos, como sostienen otras teorías, sino 'por las características de su juego'.

Lo explica Miñano: 'Si el juego es combinativo y de posesión de balón, la preparación física tiene que plasmar esas situaciones. Si el nuestro fuera un juego más directo, habría que cambiar'.

Miñano comparte con Del Bosque su decisión de dar descansos y momentos de ocio, y no le inquieta la meteorología del Mundial, en pleno invierno austral: 'Vamos a pasar frío. Y el cambio de cuando hay sol a cuando no lo hay es muy drástico. Por eso necesitábamos la adaptación. Luego, depende de cada jugador. En este equipo hay jugadores a los que le gustan mucho el frío o la lluvia. A ninguno el aire. Pero prefieren el frío al calor'.

Otro factor es la altura. España jugará el primer partido al nivel del mar mañana, ante Suiza, en Durban, luego subirá a 1.800 metros y después bajará un poco. 'No son grandes cambios', dice el profesor.

'Hay otras selecciones que se han ido al nivel del mar, nosotros vinimos a Postchefstroom (1.400 metros de altitud) para que no nos afectaran las diferencias. Y es una cuestión individual: a lo mejor, la mayoría no acusa nada y lo mismo alguno no se nota a gusto en altura'.