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La Roja y su Federer

España vuelve a cruzarse con Alemania, su víctima en Viena, que hoy aparece rejuvenecida y perfeccionada

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Federer contra Nadal. Alonso contra Hamilton. Indurain contra Chiapucci. Los Lakers contra los Celtics. España contra Alemania. La Roja ya tiene su antagonista, un elemento imprescindible para magnificar cada época o generación. Rivales que se cruzan y se condicionan, que marcan mutuamente sus vidas. Parecía Brasil la llamada a medir ocontestar el poder de la Españade los bajitos, pero ha resultado un tiro en falso. El enemigo es la Alemania revolucionaria de Löw. La final anticipada del Mundial 2010 disfrazada de semifinal. La reedición del encuentro que decidió hace dos años la Eurocopa.

De Viena a Durban, dos años después, Alemania repite sistema (4-2-3-1) y hasta seis jugadores de su alineación principal, aunque en muchos casos recolocados: Lahm ha pasado del lateral izquierdo al derecho; Fiedrich, de lateral derecho a central; y Schweinsteiger, de la banda derecha al doble pivote con dotes de mando. Pero Alemania es otra. Conserva al entrenador y la idea. Lo demás lo ha retocado hacia la perfección. En parte, por casualidad. Por una fatalidad reconvertida en bálsamo, la lesión de Ballack, cuyo liderazgo condicionaba a los demás. Los cohibía. Alemania juega ahora más suelta.

Pero también por convicción. Por un trabajo decidido desde las categorías inferiores por barnizar de ingenio un equipo tradicionalmente robotizado. Lo explicó ayer Del Bosque: 'Alemania se puso en marcha para cambiar un fútbol que estaba agotándose. Empezó a trabajar desde abajo y ha conseguido renovar a la selección. Ha avanzado'.

Alemania, efectivamente, está reforzada de talento de su medio campo hacia adelante

Alemania, efectivamente, está reforzada de talento de su medio campo hacia adelante. Con la irrupción de Özil en el enganche, la de Thomas Müller en la derecha (su ausencia en la semifinal, por tarjetas, es un regalo para España) y la confirmación de Podolski por la izquierda. Con unos volantes equilibrados en lo táctico y muy creativos, Khedira y Schweinsteiger. Y con Klose como referente arriba. Alemania ataca con soltura desde la iniciativa, generalmente en el arranque de los partidos, hasta que se los pone de cara. Y luego es una ametralla-dora a la contra. Rápida, precisa y letal. Genera igualmente dudas desde la portería, ahora con Neuer, pero no es la de Viena. Es mejor.

España tampoco es la misma. Luis Aragonés ya no está y su obra ha sido ligeramente reformada hacia el doble pivote. Busquets y Xabi hacen lo que antes asumía en exclusiva Senna, y de paso han mandado al olvido a Silva. Xavi juega más adelante, con menos peso. Piqué le ha quitado el sitio a Marchena. Y Villa ha recuperado el lugar en el once que una lesión le cedió a Cesc en la final de Viena.

Lo demás se mantiene. Sobre todo, su obsesión por el balón. Un objeto que también quiere Alemania. Son los nuevos antagonistas, pero cosidos por una causa común, el apego por la pelota y el fútbol combinativo, la rebeldía a los valores, la furia y todo eso que traían impuestos desde la cuna.

Alineaciones de la final de la Eurocopa

La vieja guardia no fue suficiente
Metzelder, Lehman, Mertesacker, Klose, Ballack, Podolski, Hitzlsperger, Friedrich, Frings, Lahm y Schweinsteiger llegaron a la final, pero su fútbol físico cayó ante la inspiración de España.

Senna, el eje del campeón
Casillas, Marchena, Ramos, Capdevila, Senna, Torres, Silva, Iniesta, Xavi, Cesc y Puyol. El capitán del Arsenal (*) era suplente, pero ocupó el puesto de Villa, lesionado en la semifinal.  

Onces habituales durante el Mundial de Suráfrica

Calidad al contragolpe
Neuer, Khedira, Boateng, Özil y Müller, más el cambio de posición de varios supervivientes de Viena, le han dado un interesante y eficaz vuelco al conjunto dirigido por Löw.

El doble pivote como referencia
Además de la entrada de Piqué por Marchena en el centro de la defensa, la principal novedad es el doble pivote compuesto por Busquets y Xabi Alonso.