Publicado: 09.10.2016 10:57 |Actualizado: 09.10.2016 10:57

Rosberg se acerca al Mundial gracias
a una pésima salida de Hamilton

El alemán se impone en el GP de Japón y amplía su ventaja a 33 puntos sobre Hamilton, que se tuvo que conformar con la tercera plaza. Mercedes, campeón de constructores.

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Nico Rosberg celebra un triunfo en el GP de Japón de Fórmula 1.

Nico Rosberg celebra un triunfo en el GP de Japón de Fórmula 1.

El piloto alemán de Fórmula Uno Nico Rosberg (Mercedes) dio un golpe al Mundial de pilotos con una victoria en el Gran Premio de Japón en el que su compañero y rival británico Lewis Hamilton, tercero al final, protagonizó una pésima salida, y donde Mercedes se proclamó campeón mundial de marcas.

Rosberg logró su primera victoria en Suzuka, la vigésima tercera de su carrera y la novena de la presente temporada, y suma 313 puntos en el Mundial, 33 más que su compañero, a falta de cuatro pruebas para la conclusión del Mundial, el plazo que le queda para sentenciar el campeonato de pilotos, volcado ahora a su favor.



"Soy consciente de los 33 puntos, pero me centro en cada carrera", dijo un Rosberg sonriente por el golpe psicológico al campeonato, aunque advirtió que "las matemáticas no cuentan" si el rival es su compañero Lewis. "Va a luchar, va a ser bonito empezando por el próximo fin de semana en Austin", agregó.

Un día feliz en Mercedes, que amarró hoy su tercer título de constructores de su historia, todos logrados de forma consecutiva alcanzando los 593 puntos, 208 más que su más inmediato perseguidor, la escudería austríaca Red Bull.

La desastrosa salida de Hamilton, que se equivocó al poner en marcha su monoplaza y perdió su segunda plaza en la parrilla por la octava al verse adelantado por seis monoplazas, fue la clave que permitió a Rosberg dar el zarpazo al título y que obligó al británico a pedir perdón por radio y remontar posiciones

"He tenido un derrape. Es muy frustrante pero es lo que hay", reconoció después Hamilton, telegráfico en la rueda de prensa y visiblemente disgustado al reconocer que los 33 puntos de renta de su compañero son "muy difíciles de alcanzar".

El de Stevenage remontó a todos los rivales que se colaron por delante en la salida, excepto a uno: el precoz piloto holandés de Red Bull Max Verstappen, que resistió en el segundo lugar hasta el final y sumó su sexto podio, demostrando una madurez impropia de sus 19 años para resistir los envites de Hamilton, en especial en la última vuelta, con una polémica rectificación en la frenada.

Verstappen fue la buena noticia para Red Bull, beneficiado de los errores estratégicos de Ferrari en las paradas, que dieron al traste con las posibilidades de podio del alemán Sebastian Vettel, cuarto hoy por delante de su compañero finlandés Kimi Raikkonen, quinto.

Mal día para Fernando Alonso y Carlos Sainz

Tampoco fue un buen día para los españoles: Fernando Alonso (McLaren-Honda) fue decimosexto y reconoció que la potencia de su motor no daba para más, mientras que Carlos Sainz (Toro Rosso), que terminó justo detrás, dijo que la estrategia de su escudería fue "un desastre" al dejarle siempre en la zona con más tráfico.

La prueba se abrió con la mala salida para Hamilton, del segundo al octavo lugar, mientras le adelantaban pilotos como Verstappen, el mexicano Sergio Pérez (Force India), Vettel -estos dos ganando varias posiciones- el australiano Daniel Ricciardo (Red Bull), el alemán Nico Hülkenberg (Force India) y Raikkonen, que salió séptimo al cambiar la caja de cambios.

Rosberg, por su parte, cumplía con lo previsto e iniciaba la escapada marcando vueltas rápidas. Cuando Hamilton comenzaba la remontada adelantando al Force India de Hülkenberg, su compañero y rival alemán ya atesoraba una ventaja de cinco segundos respecto a Verstappen, segundo clasificado.

Tampoco le iba bien a los McLaren-Honda en su circuito de casa: Button había salido último por las penalizaciones motivadas por un cambio de motor decidido este mismo domingo, y Alonso era decimoquinto en la décima vuelta, y optaba por pasar por talleres para cambiar neumáticos.

Verstappen y Ricciardo, en vista del alto desgaste que estaban sufriendo los neumáticos, decidían parar, y acto seguido lo hacían todos los pilotos de la zona cabecera incluido el líder Rosberg, lo que dejaba a Hamilton como líder circunstancial, hasta que el británico buscaba también sus neumáticos nuevos.

El tricampeón mundial británico, aún así, lograba con su parada adelantar a Raikkonen y Pérez, luego en pista se deshacía de Ricciardo y Bottas.

Mientras tanto, en la parte trasera los españoles Fernando Alonso y Carlos Sainz tenían su lucha particular. El asturiano había superado al madrileño adelantándose en la parada y el de Toro Rosso se le echaba encima aunque sin éxito. Ambos se beneficiaban del paso a talleres de Kvyat, superaban a Nasr y se acercaban a los puntos.

En torno a la vuelta 30, con 23 giros por delante, se producían la mayoría de segundas paradas, incluida la del líder Rosberg, obligado a hacerlo cuando paraba su principal perseguidor, el holandés Max Verstappen.

Verstappen aguanta la presión de Hamilton

Hamilton aguantaba tres vueltas para hacer la suya, y Vettel alargaba la suya una vuelta más, lo cual le dejaba a la salida por detrás del británico en una mala maniobra.

Tras el último paso por talleres, Rosberg, Verstappen y Hamilton ocupaban el podio provisional, con el británico marcando vueltas rápidas y el liderazgo de Nico en algo más de 4 segundos sobre Max, 9 sobre Hamilton.

El tricampeón mundial se lanzó sin piedad a por Verstappen, que supo aguantar los envites de Hamilton, clavado a su rueda, con la sangre fría de un veterano. El británico lo intentó hasta el final, en una arriesgada maniobra en la curva 16 a la que Max respondió con un cambio de dirección en su frenada y que le hizo salir por una de las escapatorias, aunque se reintegró sin problemas.

Por delante, Rosberg llegaba en solitario y festejaba su victoria, un auténtico zarpazo al Mundial -33 puntos de ventaja con cuatro carreras por delante, 100 como máximo para el ganador- y una más en un circuito en el que no había logrado triunfos aún (como ya ocurrió en Spa Francorchamps y Marina Bay), mientras Mercedes celebraba su tercer título de Constructores.