Publicado: 18.04.2014 07:00 |Actualizado: 18.04.2014 07:00

Rubén Pérez, el Courtois del Elche

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Courtois no es el único futbolista del mundo que se expone estos días a la cláusula del miedo. Hay otro en el Elche, Rubén Pérez (Ecija, Sevilla, 1989) que, debido a ella, no podrá jugar esta noche frente al Atlético en el Vicente Calderón (20:30 horas). Si quisiera hacerlo, el Elche debería pagar 300.000 euros al Atlético. Pero la diferencia es que Rubén no se queja, "porque la veo lógica", explica en su conversación con Público.es. "Yo haría lo mismo. ¿Qué pasaría si esta noche hago el gol que impide ser campeón al Atlético? Siendo como soy un jugador del Atlético, que  está cedido en el Elche, no tendría sentido que ellos se arriesguen a eso". Rubén Pérez ejerce como un hombre realista. "Si tuviese la oportunidad de hacer ese gol lo haría sin remordimientos, y el Atlético lo sabe".  

"Como pasa con Dani Rovira en Ocho apellidos vascos prefiero ser optimista"Son las eternas contradicciones de las cesiones con las que Rubén Pérez convive desde que fue cedido al Deportivo en 2010. "Desde entonces, he jugado en Getafe, Betis y ahora Elche, y no tengo nada que reprochar. Me he acostumbrado a hacer las maletas, a cambiar de ciudad y a conocer gente nueva. Si lo piensas fríamente, no es tan malo. Además, como pasa con Dani Rovira en Ocho apellidos vascos, que se va de Andalucía al País Vasco, prefiero ser optimista. Siempre me quedaré con la parte positiva de las cosas y todo esto me está dando un mundo que, de otro modo, sería más difícil".

"Yo no dejaría que un jugador que pertenece a mi club pueda hacerme daño en un momento tan decisivo como esté para el Atlético"Rubén Pérez podría hacer un tratado sociológico de la cláusula del miedo. "Para mí, no es miedo, es lógica. Yo haría lo mismo; yo no dejaría que un jugador que pertenece a mi club pueda hacerme daño en un momento tan decisivo como esté para el Atlético". Otra cosa es que sus sentimientos entrasen en conflicto en un partido como éste. "No tendría por qué: yo no puedo hacer nada para que el Atlético gane la Liga. Sin embargo, sí puedo hacer algo para que el Elche se mantenga en Primera". El corazón se aparca en el césped. "Tiene que ser así. No queda otra. Yo siempre seré atlético. Tengo ese espíritu desde que pisé la grada del Calderón, desde que viví los partidos como se viven allí. No creo que exista otro estadio igual". Y, en su caso, no sólo es eso, sino que también se cruza el adolescente que llegó a la capital desde Andalucía, acompañado por el misterio. "Tenía 15 años y no sabía lo que podía pasar. De repente, me vi viviendo en la residencia que tiene el Atlético en Alcorcón y, sí, es verdad que allí había mucha gente, pero no había nadie de mi familia".

Frente a la dificultad, Rubén optó por madurar. "En el Atlético me recordaron que, por encima de todo, debía ser persona y que para ser persona no debía aparcar los estudios. Amorrortu, que era el director de la cantera, me dejó claro que el día de mañana no se sabía lo que podía pasar con el fútbol, pero que esa formación quedaría para toda la vida". Hoy, casi 10 años después, Rubén Pérez es un reputado mediocentro que llegó a ser campeón de Europa sub-21 con la selección. "La realidad es que entonces era más fácil jugar en esta posición. Ahora, cada vez hay más dificultades".

Afortunadamente, se preparó para batallar frente a lo difícil. "A los 15 años, cuando llegué al Atlético, me preguntaba qué sentido tenía todo eso. Dejaba a mi pueblo, a mi padre, que es albañil, a mi hermano mayor, a mi hermana pequeña, que acababa de nacer..., y ahora, ver que ella ya tiene nueve años, ver lo que yo he conseguido, ver todo esto..." Así que prefiere estar agradecido a la vida.  "Hay quien me pregunta si aún espero llegar a jugar en el Atlético. Hay quien me recuerda que gente de mi generación como Koke ya lo ha logrado. Pero yo tengo el ejemplo de Gabi, que pasó por bastantes equipos, antes de llegar al Atlético. Eso me demuestra que todavía tengo la posibilidad de hacerlo".

"Si fuera por mí, lo haría para echar una mano a mis compañeros del Elche, pero como no depende de mí..."Quizá por eso entiende que es mejor que esta noche no pise el césped del Calderón. "Si fuera por mí, lo haría para echar una mano a mis compañeros del Elche, pero como no depende de mí... Ha salido así, está esa cláusula que hay que aceptar". Y lo último que va a hacer es reprochar nada al Atlético. "No, de ninguna manera", discrepa. "Si gana la Liga, me gustaría ir hasta a Neptuno a celebrarlo. He de ser agradecido. Gracias a la oportunidad que me dio el Atlético, conseguí llegar a Primera. De otra forma, ¿dónde estaría yo ahora?" La respuesta actual no puede ser más amable. "He conseguido que mi padre se sienta orgulloso de mí. He logrado tener una buena vida, una posición y, aunque sé que esta profesión no es para toda la vida como la de mi hermano, que sacó una oposición para funcionario, ni siquiera eso me asusta. Quiero vivir el presente, quiero disfrutarlo, porque he hecho realidad el sueño con el que salí del pueblo con 15 años. Entonces soñaba con jugar en Primera y, a los 24 años, ya llevo cuatro temporadas".