Publicado: 09.12.2013 08:01 |Actualizado: 09.12.2013 08:01

Salvajismo ultra en la última jornada de la liga brasileña

Los violentos altercados entre los hinchas del Atlético Paranaense y del Vasco da Gama -que descendió a Segunda- dejaron cuatro heridos graves. El partido se reanudó una hora después

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Un violento enfrentamiento entre hinchas del Atlético Paranaense y del Vasco da Gama dejó este domingo cuatro aficionados con graves heridas y provocó la suspensión temporal del partido de la última jornada del Campeonato Brasileño, que jugaban en la sureña ciudad de Joinville, ciudad del estado de Santa Catarina.

Los incidentes se registraron en el estadio Arena de Joinville en un partido decisivo para ambos equipos debido a que el Atlético Paranaense necesitaba ganar para clasificarse a la Copa Libertadores y el Vasco da Gama también para huir del descenso a la Segunda División.

La gresca, con brutales imágenes de violencia retransmitidas por la televisión y escenas de un helicóptero en medio de la cancha retirando los heridos, comenzó poco después de que el defensa Manuel pusiera en ventaja al Atlético Paranaense. Las imágenes de los ultras corriendo unos detrás de otros, propinándose puñetazos y en algunos momentos algunos golpeando duramente en la cabeza de algún aficionado inconsciente han dado rápidamente la vuelta al mundo. Ésta no es la mejor imagen que puede dar Brasil a medio año de que se dispute el Mundial.

El árbitro suspendió el compromiso a los 17 minutos y lo reanudó una hora después, cuando la policía informó de que la seguridad estaba garantizada, y tras lo cual los locales terminaron imponiéndose por 5-1. La derrota supuso el descenso de categoría de un histórico de la Liga brasileña como el Vasco da Gama, que ha disputado en los últimos tiempos alguna edición del Mundialito de clubes como campeón de la Libertadores.

Un grupo de aficionados del Paranaense se enfrentó a otro de los rivales a puñetazos, patadas y pisotones, y la policía tardó en separar a los hinchas violentos, lo que hizo que las agresiones se repitieran de lado y lado. Los cuatro heridos, dos hinchas locales y otros dos visitantes, fueron conducidos al Hospital Sao José de Joinville, en donde fueron declarados fuera de peligro pese a la gravedad de las lesiones y a que algunas informaciones indicaban que estaban en coma.

Los ingresados fueron identificados como Estevao Viana, de 24 años; William Batista, de 19; Gabriel Ferreira Vitael, de 29, y Diogo Cordeiro da Costa Ferreira, también de 29 y quien fue dado de alta en poco tiempo y se subió a un taxi para huir de la prensa. Los tres primeros fueron sometidos a radiografías para evaluar la gravedad de las lesiones, especialmente las de William Batista, quien sufrió traumatismo craneanoencefálico pero quien está consciente y debe recibir el alta este mismo domingo.

Los incidentes se produjeron debido a la falta de policías en el estadio, ya que los uniformados estaban concentrados en las afueras del escenario. "Es un evento privado y la seguridad tiene que ser garantizada por los guardias privados contratados por el Atlético Paranaense. Nosotros éramos responsables de la vigilancia externa", afirmó el portavoz de la Policía Militarizada, Adilson Moreira.

El presidente del Vasco, el exfutbolista Roberto Dinamite, pidió la cancelación del partido por falta de garantías y llegó a decir que uno de los aficionados había muerto en el enfrentamiento, pero la información fue desmentida por la policía. "No están respetando lo más importante que son las vidas. No hay policías y eso preocupa a todo el mundo. No estamos pensando en Primera o Segunda División. Quiero retirar a mi equipo de la cancha por la falta de seguridad pero no lo hago porque podemos ser sancionados", afirmó el dirigente, visiblemente interesado en que la Confederación sancione al Paranaense para intentar quedarse con los tres puntos.

Los jugadores de ambos equipos tuvieron que volver al campo pese a que visiblemente estaban afectados por la violencia desatada en las gradas.