Publicado: 11.10.2015 21:14 |Actualizado: 12.10.2015 08:00

Sergio Aragoneses: "Aunque parezca mentira, el cáncer me reconfortó"

Batió dos veces al cáncer y logró seguir jugando al fútbol. Pagó de su bolsillo las operaciones. Mereció siempre la pena. "Me asustaba no ver crecer a mi hijo". Aragoneses fue un portero clave en sus equipos, hasta que se retiró el año pasado, con 38. 

Publicidad
Media: 4.23
Votos: 13
Comentarios:
Sergio Aragoneses en su nuevo negocio.

Sergio Aragoneses en su nuevo negocio de ropa deportiva.

MADRID.- Tenía 27 años. Tenía una reputación cuando el cáncer entró en juego en su vida. Había sido el portero de Rafa Benítez en un inolvidable Tenerife. Había sido compañero de Simeone y Torres en el Atlético. Había sonado, incluso, como internacional. Pero entonces llegó el cáncer, en silencio y sin avisar, a la vida de Sergio Aragoneses (Porrillo, 1977) que, pese a todo, nunca se dio por vencido.

Fue la suya una lucha fratricida, sobre todo la segunda vez cuando el tumor, que parecía vencido, reapareció y exigió la quimioterapia. El portero duró hasta los 38 años en la profesión, hasta el año pasado en el Tenerife. Su carrera mereció la pena. Jugó en Hércules, Numancia, Cádiz y aprendió que “en la salud no hay que escatimar dinero”. Hoy, él mismo es la prueba. “He dejado de ser futbolista, pero soy un hombre sano”.



¿Qué es el fútbol cuando uno pierde la salud?

Un punto de apoyo. Siempre queda gente que te da ánimo. El teléfono se te llena de mensajes y no puedes contestar a todos. El entorno es más fácil que sí eres un desconocido…

Porque ahora usted es un ciudadano más

Ya no juego como profesional, claro. Soy lo que era antes, pero ya no salgo en los medios, ya no intereso como antes. Tengo que buscarme la vida y estoy en ello.

¿Qué pasaría si ahora sufriera cáncer?

Sería más o menos igual. Tengo mi seguro médico privado. En la salud no hay que escatimar la economía. Al menos, si se puede y yo, de momento, puedo.

¿Qué aprendió del cáncer a los 27 años?

"Con el cáncer aprendía a luchar, a ser realista, a descubrir que no era nadie"

A luchar, a ser realista, a descubrir que no era nadie. Mi primera vez fue en el Elche. De repente, empecé a notar molestias en un testículo y me dije: ‘¿esto qué es?’ Fui al médico y recibí un golpe enorme que, sin embargo, no era culpa de nadie. Ni siquiera mía.

¿Qué pasó?

Aunque parezca mentira, me sentí reconfortado. El hecho de saber que tenía que luchar y ante lo que podía luchar me pareció suficiente.

¿Volvió a ser el mismo?

Creo que sí. Al principio, dices que no, que tu mundo va a cambiar, pero luego te sigues enfadando por las mismas cosas que te enfadabas antes. Al final, es la vida.

¿Y no se puede cambiar la vida?

Yo pensaba que sí cuando me dijeron que mi tumor podría ser maligno. De repente, me entró una sensación, no sé cómo explicarlo… Pero una vez que empecé el tratamiento, el hecho de ver a gente en un estado mucho peor que el mío y de sentir que, pese a todo, yo era un afortunado… Recuerdo que entonces me preguntaba: ¿qué pasaría si no me hubiesen descubierto este tumor a tiempo?

¿Cómo fue la segunda vez?

"Cuando se reprodujo el cáncer eensé, ‘Sergio, has ganado una batalla; ahora, vamos a por la segunda’"

No pasó nada. No había nada que dramatizar. Podía pasar y pasó. Sólo había que seguir luchando. Yo hacía revisiones y un día me dicen que los marcadores tumorales han subido y que teníamos que recurrir a la quimioterapia. Pero lo entendí. No puedes hacer un mundo de todo lo que te pasa. Pensé, ‘Sergio, has ganado una batalla; ahora, vamos a por la segunda’.

¿El tiempo le ha dado la razón?

En algunas cosas sí y en otras no. Nadie puede llevar la razón en todo.

¿En quién se inspiró?

Sobre todo, en mi hijo, que hoy ya tiene 10 años…. Entonces me daba miedo no poder verle crecer. No sabía ni imaginarlo. Aquello me dio una confianza infinita en mí mismo, y sí es verdad que leí mucho, que recibió mensajes imborrables como el del ‘Mono’ Burgos, “aquí, para lo que necesites”, me dijo, pero en los malos momentos yo veía a mi hijo, sobre todo a mi hijo.

¿Y ahora que ya dejó de ser portero?

"Todo tiene su final en la vida y hay que vivir, aprender a vivir, a disfrutar de una mañana en la playa, de un paseo por la orilla…"

No ha pasado nada. No he sido el primer jugador que se retira ni seré el último. Todo tiene su final en la vida y hay que vivir, aprender a vivir, a disfrutar de una mañana en la playa, de un paseo por la orilla…, en cualquier parte uno puede encontrar su camino.

¿Tiene dudas?

Debo tenerlas. Estoy abriendo un pequeño negocio, y eso es dificilisimo. El fútbol me dio lo que a los 17 años no me atrevía ni a soñar. Pero no me resolvió la vida. Fui un futbolista de perfil medio bajo y ya no se paga como antes. Pero sí es verdad que lo que ganaba entonces me daba para tener un buen nivel de vida que ahora, que no tengo esos ingresos, ya no puedo llevar, hay que ser realista.

¿Se equivocó muchas veces?

"Siempre recordaré la temporada de Benítez en el Tenerife en la que ascendimos a Primera. Jugué 33 partidos y en los últimos nueve no fui ni convocado"

Tuve que equivocarme. Era joven. Los jóvenes se equivocan. A veces, no puedes hacer cosas y las haces. Siempre recordaré la temporada de Benítez en el Tenerife en la que ascendimos a Primera. Jugué 33 partidos y en los últimos nueve no fui ni convocado. Me dio un toque de atención que no supe entender y tomó esa medida.

¿Nunca le preguntó a Benítez por qué?

No, al contrario, con el tiempo entendí que quizá yo no fui todo lo profesional que debía ser, pero era joven, tenía 21 o 22 años, y ahora ya no se puede volver atrás.

¿El cáncer le cambió la vida?

Me hizo ver otras cosas, sí. Por ejemplo, la salud. Ahora, me gustaría seguir siendo futbolista, pero valoro más estar sano. Siempre lo tuve claro. La primera operación en el Elche me la costeé yo. No llegamos a un acuerdo con el club y decidí que no quería perder ni un minuto y opté por lo más rápido. Fue mi manera de decir, ‘quiero estar sano’ y, diez años después, no me muevo de esa idea.