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Silva llevaba razón

El canario cierra la inmaculada clasificación de España con dos goles, una asistencia y una actuación portentosa como falso nueve. La Roja también se deshace al toque de Escocia

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A Silva, o a su séquito, le salió rentable levantar la voz. Del Bosque digiere con naturalidad esos pequeños motines. No le enojan, ni siquiera le descolocan. Más bien los atiende. Así que contra la falta de cariño, casi de justicia, que denunció el canario, el seleccionador le regaló dos días consecutivos en el once. Y ayer, cumpliendo además con la definición que hace un par de años regaló del futbolista del City, 'es nuestro Messi', en la demarcación que el argentino ocupa en el Barça (el esqueleto de La Roja fue un calco del azulgrana, del anterior a la defensa de tres). Por el centro del ataque, como falso nueve y lleno de libertad, el 21 no sólo no se encogió ante el tamaño de la comparación, sino que volvió a reivindicarse. En 55 minutos, marcó dos goles, dio una asistencia y exhibió la dimensión de su talento. Su actuación cargó de argumentos su llanto. Merece confianza.

En realidad, fue toda España la que se asomó al escaparate. Al toque, por supuesto. Con unos índices de posesión sonrojantes para el rival (que se jugaba el acceso a la Eurocopa), sobre el 80% durante la primera media hora. Con casi tres minutos de circulación limpia, sin ningún contacto escocés de la pelota, previos al golazo que abrió el marcador y, al tiempo, cerró la inmaculada fase de clasificación de La Roja. Una combinación abusiva, un ejercicio de distracción y camuflaje, que el debutante Jordi Alba dotó de profundidad doblando a Villa a toda pastilla y que Silva no dejó escapar con vida. Un gol a los cinco minutos que adquirió aspecto de sentencia.

España llevaba al toque a Escocia detrás de la pelota, la zarandeaba

Como Escocia tiene una curiosa capacidad para sacudir contras peligrosas cuando parece que está contra las cuerdas, como de repente llega al área contraria en masa pese a venderse convaleciente, el duelo duró abierto más de lo que contaba la estadística de balón. Cuatro remates claros de La Roja por uno de Fletcher era menos diferencia de la que realmente describía el duelo. Pero de nuevo Silva, esta vez en Messi puro, hasta en el trote, zanjó todas las dudas al borde del descanso. Condujo, invitó a Pedro a una pared y, entre amagos, ajustó un latigazo con la zurda que reclamaba sacarle a hombros.

En la segunda parte, Del Bosque, el seleccionador que en la víspera anunció el fin de las prebendas, dio entrada a Arbeloa por Puyol. Un experimento (es en la defensa donde La Roja necesita resolver dudas) para medir a Ramos de central. Pero dio lo mismo, el partido siguió en la otra punta. España llevaba al toque a Escocia detrás de la pelota, la zarandeaba, y de vez en cuando la golpeaba. A Silva le dio tiempo a entregarle un gol a Villa en el pie antes de que el técnico le sentara a los 55 minutos. España no tenía intención de pararse. Pero Xavi sí.

Llegado un punto de la goleada, justo cuando Llorente iba a sustituir a Villa, el azulgrana decidió enseñar galones y decir que no, que el que se iba a la ducha era él. Del Bosque acató la sugerencia y, luego, cuando el jefe de La Roja pasó a su lado tocándose el muslo, le soltó un suave 'ya me podías haber avisado antes'. La vieja diplomacia de quien nunca pone por delante su orgullo al equipo. España se resintió de su última concesión (el juego se enredó y Escocia se animó), pero agradeció más la primera: la caricia a Silva. Su talento demanda sitio.

España: Valdés; Ramos, Puyol (Arbeloa, m.46), Piqué, Jordi Alba; Xavi (Llorente, m.63), Busquets, Cazorla; Pedro, Silva (Thiago, m.55) y Villa.

Escocia: McGregor; Hutton, Caldwell, Berra, Bardsley; Morrison, Adam (Forrest, m.63); Fletcher (Cowie, m.85), Bannan (Goodwillie, m.63), Naismith; y Mackail-Smith.

Goles: 1-0. M.6. Villa profundiza para Alba, que llega al fondo, centra atrás a Silva, que remata duro y raso de primeras. 2-0. M.44. Silva, de tiro cruzado entre cuatro defensas, tras hacer la pared con Pedro. 3-0. M.54. Villa culmina una triangulación maravillosa entre Pedro, Cazorla y Silva. 3-1. M.65. Goodwillie, de penalti, cometido por Valdés sobre Mackall-Smith

Árbitro: Johannesson (Suecia). Amarilla a Sergio Ramos, Fletcher, Goodwillie, Morrison,

Rico Pérez: 30.000 espectadores.