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Soldado lo hace todo en la fiesta del gol

El delantero del Valencia comanda la gran remontada de su equipo con un hat-trick

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Del minuto 1 al 90 Soldado lo hizo todo. Con esa rostro de goleador encabritado que se le pone con la derrota, el nueve del Valencia le dio la vuelta a un partido que parecía que el viejo Cúper se llevaría con una defensa plagada de novatos.

Inauguró Soldado el marcador al minuto. Lo empató a uno con un cabezazo en propia muerta. Y con su equipo derrotado por las contras del Racing, dio una lección de resistencia inquebrantable. Se pegó con los centrales, tiró desmarques, cayó a las bandas, remató todo lo que pudo, se salió del área y volvió a ella para ganar el partido con dos goles más. Soldado firmó la prueba perfecta del nueve.

La ambición de Emery en los cambios no había encontrado el gol

Mestalla presenció uno de esos partidos en los que las debilidades de cada equipo los convierten en un canto al fútbol. Un partido precioso. Como el Racing no tiene mucho juego para tener la pelota y el Valencia no se ancló bien en mitad de cancha, se entregó a la contra. Una vieja receta que a Mestalla le sonaba de los tiempos de Cúper. Arana y Kennedy lo interpretaron muy bien. Tanto que a falta de cuatro minutos los tres puntos eran del Racing.

La ambición de Emery en los cambios no había encontrado el gol. Quitó a un defensa, Ricardo Costa, para meter a Tino Costa y retrasó a Topal junto a Rami. El central francés no enseñó grandes cosas en defensa, pero a balón parado en ataque es un camión volando. Suyo fue el 2-3 a la salida de un córner y suyo pudo ser también el empate en otro cabezazo. Canales, otro cambio ambicioso de Emery, se había hecho con el partido en los últimos 30 metros cuando Adrián pareció sentenciar el partido. Faltaba Jonás, el último relevo con el que su entrenador apostó por la victoria. El argentino fue el gran alimentador de Soldado en ese épico tramo final. Primero deslizando un pase entre líneas que cazó Soldado con un desmarque y un remate cruzado de libro.

Empatado el partido a tres cuando parecía imposible, la fe del Valencia anunció que la remontada aún era posible pese a la escasez del tiempo. Pero Soldado lo tenía parado en el área. Allí esperó en el segundo palo un centro desde la izquierda de Alba. Con esa cara de goleador encabritado que por fin sonrió.