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El valor de un sueldo fijo

Sus rivales en Segunda B creen que Pablo Infante podría jugar en otras categorías

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No ha sido un solo partido. Han sido cinco de Copa ante equipos de Primera en los que Pablo Infante ha mostrado un nivel tan alto que no se concibe que, a los 31 años, jamás haya pasado de la Segunda B. Su biografía, antes de llegar al Mirandés en 2005, se limita a Lermeño, Río Vena y Arandina. ¿Cómo es posible que estas cosas pasen en el fútbol? ¿Quién es realmente Pablo Infante? ¿Qué concepto existe de él en Segunda B? 'Claro que se le conocía y se sabía que es muy bueno', admite Quique Setién, que ahora es entrenador del Lugo y antes lo fue del Logroñés. 'Pero Pablo tampoco es un jugador que marque tantas diferencias', explica Fran Garagarza, secretario técnico del Eibar. 'Tiene una nota alta en muchas facetas y es agresivo, pero de ahí a que sea tan determinante en esta categoría como puede serlo Messi en el Barcelona... No, de ninguna manera'.

La prueba son sus estadísticas, que tampoco manejan datos especiales. Pablo Infante ha marcado nueve goles en 21 partidos. El año pasado, 11, y el anterior, siete. 'Su equipo no vive de él', insiste Garagarza. 'De hecho, el Mirandés ha ganado muchos partidos sin él'. Pero la propaganda casi nunca se acuerda de la letra pequeña. Es lo que reivindica Javier Delgado, secretario técnico de la Gimnástica de Torrelavega. 'Hay que diferenciar entre los futbolistas y las modas. Y ahora el Mirandés está de moda y es como si todo le resultase más fácil. Y si encuentras a un futbolista que tiene unas condiciones especiales como Pablo Infante, es normal que resalte '.

Setién: 'Tiene mentalidad de Segunda B y quiere asegurar el futuro'

Su aventura ha demostrado nivel para Primera. Lleva cinco partidos, 450 minutos, no hay mentiras tan largas. 'A mí, personalmente, no me parece un jugador de Primera', contesta Garagarza. 'A lo sumo, de Segunda y depende el equipo'. Pero también acepta que 'Pablo se sienta más cómodo jugando ante el Espanyol que ante el Eibar. Tiene más espacio y más tiempo para pensar'. Sin embargo, eso no cura tanto misterio. Desde que Infante debutó en 1999, con el Racing Lermeño, no es posible que toda la suerte haya estado en contra suya. 'Yo no lo diría así', interrumpe Quique Setién. 'En realidad, por lo que tengo entendido, ha sido Pablo el que no ha querido cambiar y hasta cierto punto me parece lógico'.

Setién es un hombre de mundo en el fútbol. Fue, incluso, mundialista en México 86. 'La mentalidad del futbolista de Segunda B siempre está en el día de mañana. ¿Qué puede ganar un jugador? ¿40.000, 50.000, 60.000 euros...? Con eso no se resuelve la vida. Por ello, su idea de futuro no tiene nada que ver con el de Primera'. Javier Delgado, desde la Gimnástica de Torrelavega, se solidariza con esa idea. 'La prueba está en nuestro equipo. Las fichas no llegan ni a los 30.000 euros, y yo creo que el 80% de nuestros jugadores estudian o trabajan en algún negocio suyo o de la familia'.

Garagarza: 'Su nivel no es de Primera, a lo sumo de Segunda División'

Setién lo analiza con frialdad. 'La vida no sólo es fama. Ganar, ganar y ganar. También es tranquilidad. Pablo Infante ha encontrado un sitio cómodo en el Mirandés, en el que las cosas se están haciendo bien y no se trata de ascender a toda costa'. Desde esa óptica, su situación es envidiable en una época de crisis. 'Muy probablemente', insiste Setién. 'Pablo gana un dinero con el fútbol que le ayuda a complementar lo que gana como director de un banco, que es donde está el resto de su vida... Y tener un trabajo de ese tipo en estos tiempos es muy importante'.

Así que el misterio sale de dudas: el futbolista existía bastante antes de que arrancase en la Copa del Rey. 'Y se sabía que existía, que es bueno y que, además, tiene mucho carácter en el césped'. Pero lo que ahora se entiende es porque está donde está y nunca pasó a mejores escenarios. 'Tenía calidad, sí', insiste Setién. Pero en su vida había otra prioridad, asegurar el futuro, que le detuvo en el Mirandés.