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Un sueño hecho añicos

Pese a ser superior en Old Trafford, la falta de puntería volvió a condenar al Barcelona. Un golazo de Scholes clasificó al Manchester para la final de la Champions  (1-0) y condena a los azulgrana a otra temporada sin t&iacut

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Expuesto y generoso en el teatro de los sueños, el Barcelona abrió los ojos y topó con su cruda realidad: cuando más lo intentó, dejó de soñar. El Manchester le arrebató en Old Trafford su último anhelo, la única esperanza de redención que le quedaba este curso: levantar su tercera Copa de Europa en Moscú y zafarse así de los fantasmas que le persiguen desde la temporada pasada. Concluida la aventura europea para los azulgrana, se esfumó también la posibilidad de purgar, en la final de la Liga de Campeones, los pecados acumulados durante más de un año. La disputará el Manchester, que, nueve años después, aspira a hacerse con su tercer cetro europeo.

Con más juego que oficio, con mucha intención, pero poca pegada, sucumbió el equipo dirigido por Frank Rijkaard a la eficiencia del Manchester y a la mística de Old Trafford, excelso y majestuoso, también en el inicio, cuando desplegó un mosaico tan nostálgico como premonitorio: “Believe (creed)”, dibujó uno de los goles del estadio, “68, 99”, replicó el otro, recordando los años en los que el Manchester se coronó como rey de Europa.

Tendrá la oportunidad de hacerlo otra vez, aunque el Barça se la disputase ayer hasta el último suspiro y de todas las maneras. Nunca encontró la adecuada. Una noche más, a los azulgrana les faltó el gol. Un único tanto que premiase todo su esfuerzo, su entrega y su buena intención. Pero el primer golpe de los diablos rojos ya resultó demoledor: el Manchester se sacudió el apabullante dominio ejercido por el Barça en los primeros diez minutos con un golazo de Scholes que constará en el debe de Zambrotta. El italiano dejó muerto el balón en la frontal del área acosado por la presión de Cristiano Ronaldo, la recupera Zambrotta y la jugada la culminó Scholes con un chut impecable desde el balcón. El gol tuvo efectos disuasorios entre los azulgrana y revitalizadores para el Manchester, que había iniciado el encuentro paralizado, falto de la fe que proclamaban sus seguidores en la grada. Los diablos rojos crecieron igual que lo hizo la inquietud del Barça.

Pero el Manchester no aprovechó la inseguridad de los de Rijkaard, los malos despejes, las salidas a destiempo de Valdés, y el encuentro volvió a tomar color azulgrana. Con más voluntad que acierto, Messi

insistió en sus incursiones y el Barça recuperó un dominio que Deco trató de certificar. Emulando a Scholes, encadenó el portugués un par de chuts con muy mala baba, pero ambos se fueron por poco.

Como en otras ocasiones, se perdieron los de Rijkaard en la conducción cuando el partido requería un juego mucho más directo, más pegada. Los puso el Manchester, junto a mucha dureza, decidido a sentenciar la eliminatoria en el inicio del segundo acto. Nani probó a Valdés en un par de ocasiones y Tévez le exigió a una intervención mayúscula en un remate que llevaba veneno.

Puesto que sólo Deco y Messi interpretaban las necesidades del partido, Rijkaard dio entrada a Henry por Iniesta y a Bojan por un desconocido Etoo. Lo siguió intentando el Barça, pero ya nada cambió. El círculo virtuoso, que pudo ser histórico, se quebró.

1 - Manchester United: Van der Sar, Hargreaves, Ferdinand, Brown, Evra (Silvestre, m.90+3), Nani (Giggs, m.77), Scholes (Fletcher, m.77), Carrick, Park, Tévez y Cristiano Ronaldo.

0 - FC Barcelona: Valdés; Zambrotta, Puyol, Milito, Abidal, Touré Yayá (Gudjohnsen, m.88), Xavi, Deco, Messi, Iniesta (Henry, m.60) y Eto'o (Bojan, m.71).

Gol: 1-0, m.14: Scholes, desde fuera del área.

Árbitro: Herbert Fandel (ALE). Mostró cartulina amarilla a Zambrotta (m.52), Deco (m.54), Carrick (m.63), Cristiano Ronaldo (m.68), Touré Yayá (m.70)

Incidencias: Asistieron al encuentro 75.061 espectadores, que prácticamente llenaron las gradas de Old Trafford en el partido de vuelta de la semifinal de la Liga de Campeones. Unos 4.000 aficionados barcelonistas acompañaron a su equipo.