Publicado: 08.10.2014 09:18 |Actualizado: 08.10.2014 09:18

El sueño imposible de los canteranos del Real Madrid

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"No pudo ser. Quizá porque tenía que ser así y no hay que darle más vueltas". Esto, que podría ser el principio de una novela, es el origen de una conversación con Alejandro Menéndez, el técnico del Castilla que dirigió a Rodrigo, el delantero nacido en Brasil que esta noche podría debutar con España en el Estadio MSK Zilina frente a Eslovaquia. Sin querer, se convirtió en el año 2010 en el Diego Costa que el Madrid no supo ver o no quiso esperar.

No fue una excepción, porque esto ya pasó con delanteros como Soldado o Negredo que luego también han sido internacionales. Pero ¿por qué pasa? ¿Por qué el Madrid tiene que ser una barrera casi invencible para los chicos de las categorías inferiores? ¿Qué sentido tiene eso? Es una pregunta mil veces repetida, aunque nunca saciada. Por eso Público se acerca a Alejandro Menendez para explicar lo que pasó. Al menos, en el caso de Rodrigo, el hombre que, junto a Diego Costa, podría componer esta noche una delantera de origen brasileño en 'La Roja'. Rodrigo nació en Río de Janeiro en 1991 y sus padres son brasileños. Sin embargo, eso tampoco fue suficiente para que saltase al primer equipo del Madrid.

"Excepto que los jugadores sobresalgan muchísimo, no hay margen para ellos", explica el extécnico del Castilla"No quiero ser repetitivo, pero esa es la cosa del Madrid. Es la dificultad máxima. Los eternos objetivos a corto plazo y, excepto que los jugadores sobresalgan muchísimo, no hay margen para ellos", explica Menéndez (Gijón, 1966), ex entrenador también de Celta, Racing o del Buriram United F.C. con el que el año pasado salió campeón de Tailandia. "Es como una relación recíproca", añade, "en la que la mayoría de los chavales se convence de que lo mejor es madurar fuera del club".

La prueba fue Rodrigo tras aquella maravillosa temporada en el Castilla. "Él no pudo reprocharse nada. Él lo hizo todo bien. No se equivocó en nada. Vino ese mismo verano conmigo, los dos veníamos del Celta, al Madrid, yo para dirigir al filial y él para entrenar con el Juvenil C. Pero, ¿saben lo que pasó?, que al mes él ya estaba entrenando con el B, a los dos meses con el A y en Navidad lo pasamos al filial para que marcase diferencias. Y las marcó, vaya sí las marcó. Decidió muchos partidos de 1-0, de goles complicados, de los que un equipo no se olvida nunca".

Sin embargo, eso ni le postuló para heredar el 'nueve' de DiStéfano. "No puedes ir en contra de esa religión en un equipo como el Madrid", insiste Menéndez. "Si lo haces, no llegarás lejos. Por eso los chavales son inteligentes. En cuanto ven una pequeña salida, como Rodrigo vio en el Benfica, se abrazan a ella. Y eso no es impaciencia; eso es inteligencia. Viene un club de ese nivel que te ofrece un sueldo muy superior y que te abre sus puertas... ¿Quién dice que no a ese río tan suculento? Es casi imposible para un chaval en esas condiciones. De hecho, es algo que yo palpaba en el vestuario. En cuanto llegó el mes de abril o mayo, entrabas en el vestuario y se oía ese 'runrún' de los chavales, no sólo de Rodrigo sino de casi todos, porque todo el mundo se siente inquieto cuando habla de su futuro..., tengas la edad que tengas". Como entrenador, Menéndez no es que entonces hiciese oídos sordos. "Más bien era consciente de mi papel", matiza.

"Si los que mandan dicen que preferían que Rodrigo terminase de formarse en un equipo mayor para ver si podía regresar...""El entrenador ha de saber quien es. Ha de saber que no tiene ninguna capacidad de decisión en esos casos", añade. "Hay mucha gente que está contratada en los despachos para eso. Al menos, en un club como el Madrid. Sí es verdad que a mí me citaban Ramón Martínez y Jorge Valdano a las reuniones semanales para que diera mi opinión. Y me escuchaban. Me preguntaban qué me parecía y a lo mejor sí les dije que Rodrigo me parecía un futbolista para el Madrid. La verdad es que entonces ya tenía unos valores por encima de la media. No sólo era los goles que marcaba. Era la personalidad de los buenos futbolistas, de los que no se asustan ante nada. Y eso que él es un chico muy introvertido, de los que no hablan para no molestar. Pero en el campo, uff, en el campo.... Entonces es como un Diego Costa , de ese tipo de gente que no da ningún descanso al rival... Ahora bien, si los que mandan dicen que preferían que Rodrigo terminase de formarse en un equipo mayor para ver si podía regresar o no al Madrid... Ante eso, no había nada que añadir. No se podía".

La realidad fue la de casi siempre. Rodrigo nunca volvió. Triunfó de veras en el Benfica. Ha fichado este verano por el Valencia y ahora ha sido llamado por Del Bosque. Pero al Madrid no volvió más. Y, una vez más, siempre quedará esa duda de por qué el Madrid tiene que ser así. Es más, por qué un equipo, que en el pasado creyó tanto en sus categorías inferiores, ahora ya no es así. Alejandro Menéndez se muestra incapaz de hacer frente a esa pregunta. "Las estadísticas del Barcelona demuestran que sí se podría creer en los chavales, pero la realidad del Madrid es diferente, casi siempre es diferente", matiza.