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Un sufrimiento olímpico

La Rojita se impone en la prórroga con dos goles de Adrián y uno de Jeffren tras ir por detrás en el marcador hasta el minuto 88. Jugará la final del Europeo el sábado ante Suiza. España se asegura una plaza pa

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La injusticia estaba cerca de concretarse, parecía ya segura. El marcador señalaba un 0-1 a favor de Bielorrusia que con un triste remate dejaba a España sin la final del Europeo y con la necesidad de ganarse una plaza en los Juegos Olímpicos en otro partido a vida o muerte. Quedaban sólo dos minutos.

La crisis sucedía con una posesión del 75% a favor de los españoles. Bien es cierto que el juego no tuvo la fluidez de los días grandes. La selección tocaba y tocaba pero no sabía descifrar la defensa bielorrusa. Remataba muchas veces pero con escaso peligro. Abría a bandas en cientos de ocasiones sin mucho éxito y se desesperaba poco a poco al ver que el gol no llegaba. Ni Thiago ni Mata ni Ander, los habituales creadores, se imponían al laberinto de piernas tramado por los bielorrusos como mejor argumento. A pesar de todas esas carencias, España merecía la victoria. Su juego es infinitamente superior al que su rival de ayer puede soñar. La justicia obligaba a una victoria de la selección.

España no brilló como en otros días, pero fue mejor que Bielorrusia

En el minuto 88, la esperanza se agotaba. La estrategia de contención de Bielorrusia daba sus frutos. España lloraba. Pero no Adrián, uno de los más fallones durante todo el encuentro. El futuro rojiblanco se puso la capa de héroe y marcó un remate forzado a un centro de Jeffren, que poco había hecho desde que entró en el campo sustituyendo a Muniain, uno de los mejores de España. Milla suspiró profundamente, la vida cambia en décimas de segundo. La euforia se desataba en el banquillo nacional.

Ese tanto no era el pasaporte definitivo a Londres, pero sacaba a España de la penumbra. Una vez desbloqueado el miedo, la victoria fue fácil. En la prórroga el dominio español se ratificó y el héroe apareció de nuevo. Otra vez Adrián, destapado en el Europeo como goleador, esta vez de cabeza a pase de Capel. El pasaporte a Londres. España en unos Juegos 12 años después.

Para culminar la faena, Jeffren marcó el tercero con un lejano zurdazo. La algarabía era evidente. El primer objetivo y fundamental, ir a los Juegos, estaba conseguido. El siguiente, ganar el campeonato, es un añadido.

Thiago y Mata no aparecieron, pero Adrián solventó el partido

Ganó España y con ella también los Juegos y el fútbol. No tanto por el país en sí sino por su propuesta. La sub-21 tiene carencias, días malos y la irregularidad propia de la juventud, pero el fútbol que representa es el mismo que ha catapultado a la absoluta a sus mayores logros. En Londres habrá por lo menos un equipo que siempre pensará en el buen trato del balón como mensaje, que nunca renunciará a la calma, al toque y a la estética. Hay otros estilos, diferentes maneras de buscar la victoria, pero la que representa España es quizá la escuela más pura, la que hace inmenso a este deporte.

El broche final a este Europeo se puede poner el sábado. Para ello habrá que ganar a Suiza, que ayer se impuso a La República Checa. Será la sexta final que dispute España. Ha ganado dos (1986, 1996) y perder tres (1969, 1984, 1994).

3 - España: De Gea; Montoya, Botía, Domínguez (Bojan, m. 77), Didac Vila; Javi Martínez, Ander Herrera (Capel, min. 58), Thiago, Mata, Muniaín (Jeffrén, m. 70) y Adrián.

1 - Bielorrusia: Gutor; Veretilo, Filipenko, Politevich, Polyakov; Perepechko (Baga, m. 60), Dragun, Sivakov, Nekhaychik; Voronkov (Bukatkin, m.68; Skavysh (Rekish, m. 83).

Goles: 0-1, min. 38, Voronkov; 1-1, min. 89, Adrián; 2-1, m. 105, Adrián; 3-1, m. 113, Jeffrén.

Árbitro: Markus Strombergson (SUE). Amonestó a Adrián (m. 36) y a Botía (m. 80) y Javi Martínez (m. 115) por España; y a Nekhaychik (m. 17), Skavysh (m. 37), Sivakov (m. 67) y Veretilo (m. 90) por Bielorrusia.

Incidencias: Partido disputado en el Viborg Stadion ante 7.529 espectadores. Presidio el partido Michel Platini, presidente de la UEFA, acompañado por Ángel María Villar, presidente de la RFEF.