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Superprueba para abrir el telón

Madrid y Barça abren el curso con la Supercopa en juego y el agrio recuerdo de los últimos clásicos

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Los cinco clásicos de la temporada anterior dejaron secuelas en tantos planos que el de hoy se ha convertido en una superprueba que medirá donde están instalados Madrid y Barça. Habrá un termómetro para todo en esta final de la Supercopa. La temperatura con la que los jugadores competirán, después del bochornoso espectáculo que ofrecieron la temporada pasada unos y otros, será uno de los grandes focos del duelo.

Como el Barça no negocia el estilo, futbolísticamente la mirada está puesta en qué hará Mourinho. Contratado para acabar con la hegemonía del Barça, este partido le mide a él más que a nadie. En los cuatro clásicos del final del curso pasado, su equipo se acercó en el marcador al Barça, incluso le ganó la Copa, pero sus planteamientos dejaron un regusto amargo en parte del madridismo, que sintió a su equipo demasiado empequeñecido en el 1-1 de la Liga y en el 0-2 de la Champions.

Hay expectación por ver si el Madrid le jugará de tú a tú al Barça

Hay expectación por saber si el técnico madridista sigue convencido de que un trivote y el equipo metido atrás en el Bernabéu no es una afrenta a la historia del club si el resultado es bueno. O si la altura o la humedad de la hierba siguen siendo factores trascendentales para que su equipo pueda mirarle a la cara al Barça. Sin más referencia futbolísticas que la pretemporada, el gesto de abrir ayer el entrenamiento al público en vísperas de un clásico y con un título en juego no deja de ser sintomático. Habla de un Mourinho que parece afrontar este duelo menos acomplejado, ansioso de enseñarle a su afición su obra y, de paso, meterle el fuego en el cuerpo de cara al partido de esta noche. Tampoco por el momento se le ha apreciado desbocado, aunque ayer avisó de que no se callará sus verdades.

Sin sentir la incomodidad que decía generarle Valdano, por el momento es como si Mourinho se hubiera sentado al frente del proyecto con la tranquilidad de que es exclusivamente suyo. Incluso ahora hace referencia a la junta directiva en general cuando la temporada pasada hacia referencia directa a Florentino Pérez o a José Ángel Sánchez cuando tenía que hablar de su relación con el club. Mourinho siente que por fin este Madrid es un clan hecho a su medida y a su criterio. Que todo ahora será más fácil, aunque el Barça no ha desaparecido como competidor directo por los títulos.

Algunos de sus futbolistas también serán medidos. En especial Benzema y Cristiano. Al primero se le exige confirmar ese delantero de una sola pieza que se ha visto este verano. Al segundo, que por fin sea capaz de gobernar estos partidos como ha hecho Messi.

Abrir el entreno al público habla de un Mourinho más seguro de su obra

Para lo único que no habrá medida esta noche es para la propuesta del Barça, que es innegociable. Si han llamado la atención algunas declaraciones de Guardiola durante la pretemporada. Se quejó del calor que impidió a su equipo entrenarse con normalidad en la gira por Estados Unidos. También anunció la falta de tiempo para preparar este primer duelo, aunque ayer matizó que prefirió darle descanso a los jugadores antes que adelantarles la vuelta de las vacaciones. Guardiola ha hecho más ruido que Mourinho en las salas de prensa. Un cambio de papeles. Incluso ha roto para este partido con la norma de viajar el mismo día del encuentro y habló antes que Mourinho sin importarle.