Publicado: 03.11.2015 11:30 |Actualizado: 03.11.2015 11:30

Suzy, la atleta olímpica que acabó siendo Kelly, la prostituta

La exatleta estadounidense confiesa que llegó a ganar unos 2000 euros en dos horas de servicio en Las Vegas. Un problema de depresión tras una mala racha en el deporte llevaron a Suzy a dedicarse a la prostitución.

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Suzy Favor Hamilton comenzó a correr a los nueve años y compitió en los Juegos Olímpicos de 1992, 1996 y 2000.

Suzy Favor Hamilton comenzó a correr a los nueve años y compitió en los Juegos Olímpicos de 1992, 1996 y 2000.

MADRID.- Suzy Favor Hamilton era una atleta estadounidense que llegó a competir en tres ediciones de los juegos olímpicos hasta que un por un problema de pánico y depresión se convirtió en Kelly, una prostituta de Las Vegas. 

Suzy comenzó a correr a la edad de nueve años, y su pasión por el deporte la llevó a competir en los Juegos Olímpicos de 1992, 1996 y 2000 con el equipo de atletismo estadounidense.

Confiesa que al principio ganaba unos 600 euros por hora, pero a medida que "mejoré mis habilidades comencé a ganar 1.200 dólares cada dos horas. Y eso lo hacía más excitante. Había encontrado una felicidad que nunca había tenido".



"Una corredora me pasó, y pensé que ahí se iba la medalla de oro y cuando vi que ya no iba a ganar ninguna medalla, me desplomé"

En el año 2000 era la favorita para ganar la prueba de los 1.400 metros en los Juegos Olímpicos de Sídney, pero, al ver que no iba a ganar ninguna medalla, fingió una lesión durante la carrera.

"Recuerdo que poco antes de salir al circuito, veía a los cámaras enfocarme y me sentí muy agobiada. Pensé '¿por qué no me dejan en paz?' Estaba ansiosa, pero puse buena cara y me dije a mí misma 'pasará en 4 minutos", comenta Suzy en declaraciones a la BBC.

"Yo lideraba los primeros 100 metros, pero a los 200 ya había comenzado el ataque de pánico. A cada paso, mis piernas me traicionaban. Una corredora me pasó, y pensé que ahí se iba la medalla de oro y cuando vi que ya no iba a ganar ninguna medalla, me desplomé". "Fingí un ataque para tener una excusa, en vez de admitir mis debilidades", cuenta.

En este momento comenzó la caída de su carrera de una manera estrepitosa y con ella comenzaron los problemas en su vida personal. Suzy fue diagnosticada de depresión y la proporcionaron una medicación que, según la exatleta, "era una droga que me hacía perder todas las inhibiciones y eso me encantaba".

De esta manera comenzó su otra carrera de la prostitución. En un primer momento comenzó teniendo relaciones esporádicas fuera del matrimonio, pero un día tuvo sexo con un prostituto y pensó que "yo quiero hacer lo que hace este. Él debería pagarme a mí".

Al principio se iba algún fin de semana a Las Vegas y, según cuenta, creó otra persona. "Cuando estaba en Las Vegas, yo era Kelly. Era como si hubiera encontrado a la persona que quería ser, no que quería ser prostituta, pero sí una persona confiada. Me estaba rebelando en contra de la vida represiva que había llevado como atleta olímpica", señala. Y "cada vez que veía a un cliente, era como si ganara una carrera".

En ese entonces, le perturbaba que la llamara su familia cuando estaba en Las Vegas porque "no quería dejar de ser Kelly para convertirme en Suzy, que era la persona a la que asociaba tanto dolor".

Durante los Juegos Olímpicos de Sidney, en Australia, Suzy Favor Hamilton fingió una lesión.

Pero en 2012, un poderoso empresario se enamoró de ella y la delató al rechazar casarse con él. "Pensó que podía casarse conmigo y rescatarme. Lo rechacé dos veces y en represalia reveló a un periódico que yo era una atleta olímpica que estaba llevando una doble vida como prostituta".

"Me sentí arruinada. Sentí gran soledad. Recuerdo haber colapsado y encerrarme en un baño en cuclillas. No sabía qué hacer. Pensé en quitarme la vida porque todo se había acabado para mí", confiesa.

En esas circunstancias, le diagnosticaron desorden bipolar y le dieron los medicamentos apropiados. Cuenta que con el apoyo de su familia, sesiones terapéuticas y particularmente gracias a su esposo ha logrado dejar esa etapa en el pasado.

"Soy bipolar y tengo días buenos y días malos. Estoy aprendiendo a lidiar con ello. Estoy escalando montañas, haciendo ejercicios todos los días, en vez de dedicarme al sexo, pero hay partes de Kelly que siempre van a existir, su confianza, su coraje, su fortaleza, su voz".